Columnistas

La academia se pronuncia
Autor: Lucila Gonzalez de Chavez
18 de Junio de 2015


Dice la Real Academia Española: “El género, ejemplo de uso:
“Miembro: Se admiten las alternancias: ‘Ella es el miembro (o la miembro) más notable del equipo’. Pero, ‘miembra’ no se recomienda”.


(Tomado del mensaje de la Internet)


1. Dice la Real Academia Española: 


“El género, ejemplo de uso:


“Miembro: Se admiten las alternancias: "Ella es el miembro (o la miembro) más notable del equipo". Pero, "miembra" no se recomienda”. “Doña Bibiana debe estar muy disgustada porque no se admite  ¡su gran aportación lingüística!”.


2. Género no es igual a sexo:


“El género es una propiedad de los nombres y de los pronombres, que tiene  carácter inherente y produce efectos en la concordancia con los determinantes, con los adjetivos...… y que no siempre está relacionada con el sexo biológico”.


“Las personas no tenemos género. Tenemos sexo”.


“De ahí que la expresión "violencia de género" sea incorrecta, porque la violencia la cometen las personas, no las palabras. En nuestra lengua se debe decir "violencia sexual" o  "violencia doméstica"”.


3. Reiteraciones innecesarias:


“Tampoco  se acepta la utilización redundante del masculino o el femenino: "la mayor parte de los ciudadanos y de las ciudadanas", es un circunloquio innecesario”.


“El criterio básico de cualquier lengua es "economía y simplificación". Obtener la mínima comunicación con el menor esfuerzo posible, no diciendo en seis palabras lo que puede resumirse en dos”.


“A lo largo de los últimos años, destacados miembros de la RAE han venido rebatiendo la actual tendencia al desdoblamiento indiscriminado del sustantivo en su forma masculina y femenina”.


3. La osadía de la ignorancia:


Dice el académico Arturo Pérez-Reverte:


“Una comisión del parlamento andaluz se dirigió a la RAE solicitando un informe sobre la corrección del desdoblamiento "diputados y diputadas", "padres y madres", "niños y niñas", etc.”


“La RAE respondió puntualizando que tales piruetas lingüísticas son innecesarias”.


“El empleo de circunloquios y sustitucionesinadecuados como "diputados y diputadas electos y electas" en vez de: "diputados electos", o también: "senadores y senadoras";  llevaré a "los niños y a las niñas" al colegio, en vez de: llevaré a "los niños" al colegio, resultan formas empobrecedoras, artificiosas y ridículas”.


4. El ministerio de desigualdad:


Dice el académico de la Historia y la Lengua, Francisco Rodríguez Adrados:


“Junto al machismo, que subordina todo al ser macho, han creado el hembrismo, y han olvidado lo importante, lo central: el ser hombre, en sus dos vertientes”.


“El mundo se reduce a sexo: ese es el lema de esta moderna herejía. Ahora comprenderán su reflejo lingüístico”.


“Primero, confunden género y sexo: una silla es femenino, pero no hembra; un sillón es masculino, pero no macho...“


“El género común es útil, evita pérdidas de tiempo y sintetiza abarcando ambos  géneros y ambos sexos...“


“Decir con Quintiliano: al niño se le debe máxima reverencia, evidentemente se refiere a niños y niñas”


6. Estúpidamente incorrecto:


Dice el académico Gregorio Salvador:


“Me refiero a la estúpida incorrección lingüística de: "para todos y todas", "los compañeros y las compañeras",….... Basta con decir  "todos";  "compañeros"’”.


7. Estudien gramática, señores y señoras:


Dice el académico Francisco Rodríguez A.:


“Sustituir "los funcionarios" por "los funcionarios y las funcionarias"  es tonto e inútil, destroza la economía del lenguaje. Es grotesco”.


Al oído del lector:


1. Cuando nos interesamos por el contenido, la elegancia y la fuerza de las palabras, emprendemos un largo viaje para conocerlas, y respetarlas. Un viaje difícil de interrumpir porque nos va poseyendo un mundo de creciente asombro: es la maravilla del lenguaje, en su armonía estructural y en su eficiencia práctica. Cuando entendemos qué es verdaderamente el idioma; cuando se siente el regocijo de su armonía; cuando lo empleamos con elegancia y belleza (el código estilístico), entonces comprendemos y aceptamos que existen normas gramaticales y ortográficas (el código lingüístico) que nos ayudan a alcanzar el esplendor de la perfecta expresión. Primero el amor por el idioma, luego las normas. Un catedrático ilustre, opinó: “El hombre es su lenguaje; cuanto más rico es este último, más polifacético será el primero”.


2.Como en nuestro país todo se ha vuelto grotesco, desde el mandar hasta el obedecer, y  ¡claro!, en todos los otros campos: el político, el oficial, el educativo, el de la comunicación, en el moderno e inatajable deseo de las mujeres, de que tenemos que estar “visibles”  - así dicen ahora -  en comportamientos, en lenguaje especial, en toma de decisiones, etc., pues lo lógico es que nuestro armónico idioma vaya declinando y empiece a llenarse de extravagancias, inutilidades, melindres, en lugar de ser modelode elegancia, exquisitez, del bien decir y del mejor escribir.