Columnistas

Inteligencia conversacional
Autor: Lucila Gonzalez de Chavez
18 de Enero de 2016


Es el título del libro de la escritora Judith E. Glaser. Primera edición por Bibliomotion (…...), abril de 2015.

Lugore55@gmail.com


Es el título del libro de la escritora Judith E. Glaser. Primera edición por Bibliomotion (…...), abril de 2015.


Al título acompaña esta reflexión: “Cómo los grandes líderes construyen confianza y obtienen resultados extraordinarios”.


En la presentación se lee: “No es cuestión de saber cuán inteligente es usted, sino de hasta qué punto está abierto a aprender rituales de conversación nuevos, efectivos y poderosos que preparan el cerebro para la confianza, la asociación y el éxito conjunto”.


Nosotros hemos sido educados con una concepción muy pobre acerca de lo significa conversar; creemos que solo es hablar, informar, contarles a los otros cualquier cosa...


Ahora, las “investigaciones neurológicas y cognitivas” nos están explicando que una conversación es “dinámica, interactiva e incluyente”; incide en la manera como influimos en los demás y genera nuevas situaciones y resultados. 


Debemos tener “un espacio conversacional para la sensatez y el discernimiento”.


Dice la autora: “La gente suele creer que las palabras que emite cargan con el significado de lo que quiere decir. Pero resulta que, según los lingüistas forenses, el significado es mucho más etéreo, algo cuya existencia se debe a bocanadas vocalizadas de aire, gestos con las manos, inclinaciones del cuerpo, movimientos de las cejas y aspavientos de las fosas nasales [...…]”. P. 38


“Cualquier amenaza emocional nos arroja a estados en los que impera el temor. Además de percatarnos de las amenazas gestuales, no verbales, también podemos llegar a sentirnos amenazados por el mero poder de una palabra”.


“Las conversaciones son “rituales” que incorporamos a nuestra cultura y a nuestras relaciones y que, al hacerlo, nos permiten estructurar con éxito nuestros compromisos con otros”. P. 93


En la conversación hay puntos ciegos que debemos superar:


1. Suponer que los demás ven, sienten y piensan lo que nosotros vemos, sentimos y pensamos. Aferrados a nuestro punto de vista, somos incapaces de entrar en contacto con las perspectivas de otros. Somos adictos a tener la razón.


2. Incapacidad de comprender que el miedo, la confianza, la desconfianza alteran la manera de interpretar la realidad y, por tanto, la manera como nos expresamos al respecto.


3. La incapacidad de ponernos en los zapatos del otro cuando tenemos miedo o estamos disgustados; ella distorsiona nuestra capacidad de conexión.


4. Suponer que recordamos lo que otros han dicho, cuando en realidad solo recordamos lo que pensamos de lo que los otros dijeron. “Nuestro escuchar y dialogar internos triunfan sobre el discurso del otro”.


5. Suponer que el sentido y significado de lo que se dice descansan en quien habla, cuando de hecho descansan en quien escucha. Para yo poder entender, necesito saber antes, qué creo que usted me está diciendo. Pp. 96 - 99


“El éxito es alimento para el cerebro. Los increíbles neurotransmisores relacionados con el éxito refuerzan considerablemente la capacidad de correr riesgos, de aprender cosas nuevas, de experimentar y de estar satisfechos con nosotros mismos...… La neurociencia está revelando que a nuestro cerebro le gustan la certeza y la predictibilidad… Al poner en práctica nuestra habilidad conversacional, damos nuevo significado a los errores, atribuyéndoles el carácter de experimentos”. p. 230.


Y esta es la dedicatoria:


 “Dedico este libro a mi familia. Mi esposo... mis hijos... mis hermanos... quienes me han enseñado lo importante que son los vínculos familiares y lo importante que es “mantener la conversación” aun cuando se vuelva complicada”.


Amigos: sí es obligatorio cuidar el lenguaje, sobre todo cuando se escribe para el público. Estudiemos estos casos extraídos de algunos periódicos:


“El II Premio Nacional de Poesía… anuncia… su versión  Nº 26…“


(No es “versión”, es edición.)


Edición: Cada una de las sucesivas tiradas de un periódico.


Emisión de las varias presentaciones de un programa de radio o televisión.


Celebración repetida de determinado certamen, exposición, festival, concurso, etc.


2. “... muchos hechos y noticias pasan de largo, casi desapercibidos, pero no quiere decir... que algunos de ellos no sean al menos significativos.”


(Lo correcto no es “desapercibidos”, sino “inadvertidos”). Hay que tener cuidado con los adjetivos, sobre todo, cuando creemos que son sinónimos. Veamos:


 Desapercibido: Desprevenido, descuidado, desprovisto.


 Inadvertido: Ignorado, omitido, anónimo.