Columnistas

Contraplano
Evocando al padre Nazario Restrepo
Autor: Orlando Cadavid Correa
22 de Julio de 2011


La apostilla: Despertaba tan bellos sentimientos entre los caldenses de su 閜oca este carism醫ico personaje que en cada familia no faltaba el muchachito que recibiera el nombre de Nazario en las fuentes bautismales.

Asiste toda la razón al historiador Jorge Eliécer Zapata Bonilla cuando denuncia en su libro Hitos en la identidad caldense la injusticia que se ha cometido en el territorio manizaleño a la hora de exaltar la memoria del legendario sacerdote paisa Nazario Restrepo Botero.


La noticia de la muerte del polifacético religioso, ocurrida el 29 de junio de 1931, causó conmoción en la capital de Caldas y en su natal Sonsón.  El escritor, que es presidente de la Academia Caldense de Historia, hace esta afortunada síntesis del clérigo que se destacó en el ejercicio de las disciplinas que lo apasionaron:


Entre los clérigos antioqueños que dieron sus frutos en territorio del Viejo Caldas, éste es sin duda alguna el de mayor relieve histórico dadas las diversas facetas de su personalidad y la hondura con que tomó cada uno de los campos en los que le correspondió actuar, pues en el padre Nazario se conjugan además del Sacerdote íntegro, fiel a un apostolado herencia de sus mayores, el Maestro de juventudes, el Orador Sagrado, el Periodista, el Escritor, el Artista, el Poeta y el Fundador de pueblos, características difíciles de radicarse en una sola persona, lo que da para sentenciar que en este ilustre colombiano se dieron todas las cualidades del humanista. Pero pese a ello, la vida y la obra de Nazario Restrepo no ha sido estudiada a profundidad, amén de una biografía suya aparecida en el libro “El Clero Sonsonés”, escrita por Monseñor Juan Botero Restrepo en la que en forma rápida cita los campos en que descolló el levita.


Para el narrador oriundo de la cercana Supía, la gestación de la labor del religioso sonsoneño (abril 1887-junio 1931) parece seguir la senda que abrían sus coterráneos por los mismos años sembrando pueblos y dejando además una constancia  intelectual en el suelo de influencia antioqueña en el occidente colombiano.


Fundó dos pueblos (Viterbo y La Libertad, pero solo queda el primero que acaba de celebrar 100 años). Abrió institutos y colegios en varias ciudades y pueblos. Fue párroco de la monumental Catedral de Manizales y promotor de la construcción de hermosa iglesia de La Inmaculada, que los propios suelen distinguir como “La Parroquial”.


Se desenvolvió este apóstol con singular maestría en la docencia, el periodismo,  la pintura, la poesía, la literatura en general y la elocuencia desde los púlpitos sagrados. Era el orador más taquillero de la época. Cuando se sabía que el sermón estaría a cargo del padre Restrepo, no cabía la feligresía en el templo. Los estudiantes se reunían por su propia iniciativa para proclamarlo Maestro de Juventudes. Tenía cierto imán.


La muerte del Presbítero Nazario fue reseñada con dolor por sus coterráneos, de acuerdo con versión recogida por su biógrafo: “Yo me acuerdo de la conmoción que produjo en Sonsón su deceso.  Las campanas tocaron a duelo en aquel día con un sonido de tristeza tan hondo que aún hoy día parece que sus lamentaciones se hubieran detenido en el espacio por toda una eternidad”, apunta en el libro “Estampas Sonsonesas y Plumas al Viento”, el doctor Julio Zuloaga Arango. La muerte del padre Nazario se produjo el día 29 de junio de 1931 en la ciudad de Manizales. Fue velado en cámara ardiente en la iglesia de La Inmaculada, donde hoy reposan sus restos.


Vistos algunos datos biográficos y algunos comentarios sobre la vida y la obra de este personaje, se puede decir sin equivocación alguna que encarnó lo mejor de lo que Antioquia legó a las tierras fruto de su gesta colonizadora, pues no solo hizo posible ampliar las barreras de poblamiento de la nueva comarca, sino que dejó los mejores frutos de una mentalidad despierta y abierta al porvenir.
Simplemente queda por anotar que ha sido injusto el territorio que vio sus ejecutorias con su memoria, pues solo el colegio del municipio de Viterbo ha exaltado su nombre, cosa que obliga también a la ciudad capital del departamento de Caldas”.


La apostilla: Despertaba tan bellos sentimientos entre los caldenses de su época este carismático personaje que en cada familia no faltaba el muchachito que recibiera el nombre de Nazario en las fuentes bautismales.