Columnistas

Char, un tsunami político
Autor: Rubén Darío Barrientos
15 de Octubre de 2015


Alejandro Char es un ingeniero civil bastante preparado, que tiene 49 años. Realizó especialización en alta gerencia en la Universidad de los Andes y tiene una maestría en gerencia de proyectos del Georgia Institute of Tecnology en Estados Unidos.

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Mientras el cotarro político regional se ocupa del morbo de las encuestas para la alcaldía de Medellín y la gobernación de Antioquia, en donde ya al parecer hay triunfos escriturados, y cuando asistimos al “voto-finish” que hay por la alcaldía de Bogotá, se da un fenómeno que se suscita a 708 kilómetros de distancia de nuestra ciudad: el triunfo cantado de Alejandro Char para la alcaldía de Barranquilla. Alguien podría interpelar diciendo: ¿Y a nosotros qué nos importa esa noticia? Miraremos las aristas de lo que encierra ello y de las repercusiones que tiene en su hoy y en su mañana.


Alejandro Char es un ingeniero civil bastante preparado, que tiene 49 años. Realizó especialización en alta gerencia en la Universidad de los Andes y tiene una maestría en gerencia de proyectos del Georgia Institute of Tecnology en Estados Unidos. Esto, para significar que su individualidad va más allá de ser hijo del magnate Fuad Char. Fue gobernador del Atlántico por 7 meses (año 2003), tras una demanda ante el Consejo Nacional Electoral que despojó de la investidura al electo mandatario Ventura Díaz, ganó sobradamente la alcaldía de Barranquilla para el periodo 2008-2011 (sextuplicando en votos al campeón Édgar Perea) y en el año 2012 se desempeñó como Alto Consejero para las Regiones. Pertenece al partido Cambio Radical.


Oficiando como burgomaestre de Barranquilla, le hizo el guiño a su secretaria de Hacienda, Elsa Noguera, quien avasalló en la contienda electoral para el trienio 2012-2015. Las encuestas lo exhiben como un tsunami político: 83% de favorabilidad y 70% de favoritismo. Indestronable, ya está confeccionando su gabinete. El portal La Silla Vacía lo ha definido como “el aspirante que no debate”. Ello, porque se da el lujo de completar cinco eventos en los que no concurre a los foros. Su contrincante lo ha tildado de cobarde por sus ausentismos, pero Char ni le responde. Este fenómeno no se ve en ninguna parte del país. Alex –como le dicen sus amigos– se limita a replicar que por cada insulto, emite una propuesta de ciudad. Su programa de gobierno se sustenta en la educación como camino de transformación social, en desarrollar de manera progresista la infraestructura y en aumentar los centros culturales.


Aseguran en Bogotá, que jugará un eximio papel para las aspiraciones presidenciales de Vargas Lleras, su copartidario. Infiero que terminará siendo su fórmula vicepresidencial. Pero miren estos detalles: 1) Fue socio de Guido, Miguel y Manuel Nule en la doble calzada Bogotá-Girardot y otros contratos; 2) Está casado con Katia Nule, hermana de los Nule; 3) Su asesor privado es David Maestre, cuestionado a morir e investigado por doquier; 4) Está apoyado por Roberto Gerlein; 5) Tiene numerosas investigaciones en curso de la Contraloría, Fiscalía y Procuraduría; 6) Se le sindica de que presionó a los empleados de las supertiendas Olímpica y Sao (que son de su familia), para que cada uno garantice 10 votos en su favor, so pena de perder sus trabajos y 7) Empezó la publicidad política para estas elecciones, antes del tiempo permitido con esta leyenda: “eCHAR pa lante”, por lo que fue denunciado ante el Consejo Nacional Electoral.


Fue el mejor alcalde de Colombia en el año 2009 y tiene unas cifras impactantes, cuando ocupó el cargo: a) Pasó de gastar el 70% del presupuesto en funcionamiento a un 70% en inversión; b) Creó 80 colegios públicos, recuperó 60 y dio al servicio 4 megacolegios; c) Entregó 55 puestos nuevos de salud, hasta ser el suyo un programa piloto nacional y d) Encontró las arcas vacías y las entregó boyantes. La revista Diners tituló: “Char, el responsable del milagro barranquillero”. Es todo un tsunami, una tromba política. Sus resultados le dan el efecto teflón para sus hechos vulnerables. Estamos ante un barón electoral, ante un monstruo. Ni en Bogotá, ni en Cali ni en Medellín, se le acerca nadie. ¿Para qué ir a los debates, si el pueblo lo conoce y le sigue?