Columnistas

Aprendamos con la nueva gramática de la RAE
Autor: Lucila Gonzalez de Chavez
4 de Junio de 2015


En Gramática, los cuantificadores se clasifican en NUMERALES, cuando el cómputo que establecen está basado en los números naturales; y NO NUMERALES cuando la cuantificación se hace por otros procedimientos.

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Cuantificadores:


Cuantificar es expresar la medida de algo.


2. Los cuantificadores numerales son: los CARDINALES (uno, dos, tres, cuatro, etc.); los ORDINALES (primero, segundo, tercero, cuarto...); los FRACCIONARIOS: (medio, tercio, cuarto...); los MULTIPLICATIVOS (triple, doble...)


3. Entre los cuantificadores NO NUMERALES están los que poseen género y número, ejemplos: cuánto pan; cuántos cuadros; cuánta gente; cuántas sillas; poco afán; poca agua; pocas amigas. (Mucho, forma el neutro: estudian mucho).


4. Otros solo presentan variación de número, pero no de género, tales como: bastante, cualquiera, ejemplos: bastantes disgustos; bastante trabajo; cualquier familia; cualesquiera momentos; un día cualquiera; cualquiera de ellos; cualquier año.


5. Otros tienen variación de género pero no de número, como: ambos, sendos, ejemplos: ambos amigos; ambas amigas; sendos libros; sendas mesas.


(Sendos, quiere decir: uno para cada uno).


6. Los siguientes, solo son correctos cuando se usan con una forma única: algo, alguien, cada, más, menos, nada, nadie.


Pero, “cada” acompaña a sustantivos masculinos o femeninos en singular (cada hora, cada mujer, cada hombre), y, en plural, cuando a dichos nombres les precede un numeral cardinal, ejemplos: cada tres meses; cada siete metros.


7. Las expresiones tan de moda, sobre todo entre los periodistas: veintiún víctimas; cuarenta y un semanas; doscientos un soldado; veintiún veces; son incorrectas. Debe decirse y escribirse: veintiuna víctimas; cuarenta y una semanas; doscientos un soldados; veintiuna veces.


8. En tiempos pasados la Real Academia Española (RAE) rechazaba las formas “decimoprimero” y “decimosegundo”. La Nueva Gramática (edición año 2011) admite las palabras anteriores, sin tilde; al igual que permite también las formas: “undécimo”  y  “duodécimo”.


9. ES INCORRECTO usar los numerales fraccionarios o partitivos (onceava parte, doceavo, veinteava y otros más) con el valor de los ordinales. No se dice ni se escribe: la veinteava vez, el doceavo día. Lo correcto: la vigésima vez; el duodécimo día.


10. Los relativos son:


QUE: es un pronombre invariable en género y en número; puede referirse a seres animados y no animados, ejemplos: los amigos que te acompañan; los libros que compré; el cuento que me contaron; los profesores que llegaron.


QUIEN: pronombre que tiene variación de número (quien / quienes). Se refiere a personas, a instituciones o a cosas personificas, ejemplos: las hermanas a quienes tanto quieres; fue la propia empresa quien decidió cerrar; el caballo Rocinante por quien Don Quijote sentía un gran afecto.


CUAL: puede cambiar de número (cual / cuales): se usa precedido del artículo determinado con el cual expresa el género (el cual / la cual / ; lo cual / los cuales /; las cuales /los cuales), ejemplos: estos son los jóvenes por los cuales luchamos; las jóvenes por las cuales luchamos.


CUYO: tiene valor posesivo, y admite cambios de género y número: ese es el niño cuya vivacidad asombra.


El uso de este determinante relativo va desapareciendo de la lengua oral, e incluso, de la periodística.


Mis hallazgos en los periódicos:


1. También he tenido gratas experiencias con diferentes marcas [...], hasta me han regalado cosas gratis [...].”


2. Sí, deseo seguir en...... de la manera como (sin tilde)  voy, siendo muy originalmente yo”.


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Las jóvenes que se van haciendo famosas deberían poner más atención a lo que dicen y al cómo lo dicen:


En los dos ejemplos, la señorita de las redes sociales nos da a conocer su marcada tendencia a las redundancias, a las repeticiones inútiles.


Ocurre que se peca contra la lógica del idioma por querer hacer muy evidente lo que de suyo ya lo es: cuando nos regalan algo, está claro que ese “algo” es gratis.


 En el número 2, a dicha persona (la misma)  le bastaba con decir: “siendo original”;  le sobra el “yo”.  Los adverbios terminados en “mente”  son de cuidado porque se puede caer en el vicio de repetirlos y acaban siendo palabras vacías y cacofónicas. Además, cuando se emplea el adverbio terminado en “mente” está prohibido, estilística y gramaticalmente, ponderarlo con el adverbio “muy” que indica el  grado superlativo, igual que los adverbios terminados en mente.