Columnistas

Algo sobre panspermia
Autor: Jaime Greiffestein
10 de Diciembre de 2012


La teoría de la Panspermia, según la cual la vida en la Tierra tiene un origen extraterrestre, se ha venido desarrollando en las últimas décadas, y a medida que se hacen más descubrimientos en el espacio, encuentra más seguidores de prestigio


La teoría de la Panspermia, según la cual la vida en la Tierra tiene un origen extraterrestre, se  ha venido desarrollando en las últimas décadas, y a medida que se hacen más descubrimientos en el espacio, encuentra más seguidores de prestigio, como es el caso de F. Crick, F. Hoyle y otros científicos calificados.


Francis Crick, quien recibió el Premio Nobel por sus investigaciones sobre la estructura del ADN -la molécula que contiene y transmite la información genética- publicó hace algún tiempo un libro titulado “Life itself”, en el que sostiene que la vida llegó a la Tierra por “microorganismos enviados en una especie de navío espacial por una alta civilización extraterrestre”. Sostiene Crick que el origen de la vida aparece casi como un milagro -“tantas son las condiciones que habían tenido que satisfacerse para que comenzase”- y considera que la vida comenzó en otro lugar distinto de la Tierra, y las primeras bacterias fueron enviadas vivas a nuestro planeta.


Fred Hoyle, quien fuera director del Instituto de Astronomía de la Universidad de Cambridge, ha propuesto una teoría semejante a la de Crick, en la que una nube de gas y biomoléculas dio origen a las primeras células, que fueron trasladadas a la Tierra por medio de cuerpos celestes del tipo cometas.


Teorías de este tipo son una explicación más a la incógnita del origen de la vida, pero no se sabrá a ciencia cierta si son especulaciones de ciencia- ficción o si tienen algún fundamento científico. Pero aunque se acepten esas hipótesis de los procedimientos puramente químicos, siempre hay que partir de la intervención divina como Causa Primera.


El profesor español Mariano Artigas anota con mucha razón: “El hecho de la Creación y la continua acción de Dios en todo lo creado son certezas racionales que no vienen afectadas por el desarrollo de la ciencia experimental. Es posible que la vida se haya formado a partir de la materia orgánica, aunque se trata de una hipótesis que encierra dificultades científicas no pequeñas. Si se ha dado este proceso químico nada impide admitir que haya habido una intervención específica de Dios: esto no entra en colisión con ninguna hipótesis presente ni futura”.