Columnistas

¿Agoniza al llegar a su cumpleaños?
Autor: Lucila Gonzalez de Chavez
7 de Julio de 2016


Desde hace ciento cincuenta y un años, Antioquia ha tenido la herramienta oficial más necesaria para conservar en letras su historia gubernamental y literaria:

14 de agosto de 1865, Medellín.


Desde hace ciento cincuenta y un años, Antioquia ha tenido la herramienta oficial más necesaria para conservar en letras su historia gubernamental y literaria: Ese histórico día se creó la Imprenta Departamental para imprimir publicaciones de las dependencias del gobierno de Antioquia y de todos sus municipios. Pasados los años, fue también la casa acogedora de los más renombrados escritores antioqueños.


En su larga y meritoria vida no solo ha prestado a entidades públicas y privadas los servicios de producción editorial y gráfica, sino que  cuidó con esmero y dedicación sus dos banderas: La Gaceta Departamental y la “Colección de Autores Antioqueños”, esta última, creada en 1934; y fue prenda de honor estar incluido en ella, pues escogía con parámetros serios y sabios, a hombres y mujeres que con sus letras en diversos géneros literarios, abrillantaban el terruño antioqueño. Esta Colección tuvo su “edad de oro” bajo la dirección del insigne escritor Manuel Mejía Vallejo.


Años después, en 1945, se creó la “Biblioteca de Autores antioqueños”, la que aún pervive, bien cuidada y alimentada con los mejores textos de los antioqueños destacados en las letras. 


La otra publicación, de obligada edición de la Imprenta Departamental es la “Gaceta Departamental”, podría decirse que es el “diario oficial”. Como órgano oficial fue creada en 1823. Su gran importancia es que valida las decisiones del gobierno. Sin su publicación oficial, no tienen validez.


Con el paso de los años fue teniendo varios nombres; solo en 1908 tomó el nombre de Gaceta Departamental, el que hoy conserva.


Leí en la historia, que la Imprenta Departamental le ha generado grandes utilidades al departamento, y que entre el año 2007 y el 2008, esas utilidades, fueron miles de millones. ¿No hubo, después, más utilidades? ¿Habrá dinero oficial para  celebrarle este próximo catorce de agosto, un brillante y agradecido cumpleaños a uno de nuestros más queridos patrimonios culturales: la histórica Imprenta?


También leí  y oí que ella, la Imprenta, necesita en la actualidad que se le preste atención y cariño y respeto en muchos aspectos (en casi todos). Los responsables de la vida útil de la Imprenta, ¿le  están prestando los “cuidados Intensivos”  que necesita? ¿Les duele su acelerado deterioro, tanto en instalaciones e implementos, como en pertenencias?


Su actual director, Iván Guzmán, un hombre representativo de la cultura, escritor, periodista, maestro, impulsor incansable de la lectura, busca soluciones para detener lo que yo llamo la “agonía” de tan preciado bien cultural. Los ciudadanos necesitamos que se recobre su valor cultural, social y educativo, y su nuevo director se empeña en enrumbarla de nuevo por el brillante camino de su tradición, abierto hace ya muchos años no con intrigas políticas, ni sociales, ni componendas amigables, sino mediante el cumplimiento fiel del objetivo para el que fue creada. 


Para ello, necesita apoyo económico, en primer lugar; y reconocimiento cultural y social, compromiso del gobierno y de sus dependencias, de los empresarios, industriales, intelectuales; de los medios de comunicación que la “visualicen”,  la hagan conocer de todos los antioqueños ¡Está arrinconada en la historia! 


Confiamos en que aparezca una buena cantidad de dinero y una gran dosis de amor y respeto, y así,  podamos celebrar en agosto una necesaria y urgente resurrección de la Imprenta Departamental, para que sea su verdadero cumpleaños.


Los antecedentes de la imprenta se encuentran en la antigua Roma. Alrededor del año 440 antes  de  C. se empezó a imprimir sobre objetos de arcilla.


La primera imprenta de tipos móviles fue creada en China en la década del año 1040. La que se conoce como imprenta moderna fue creada en 1440 por el alemán Johannes Gutenberg. Leímos también, que hoy existen otros modernos mecanismos y tecnologías para reproducir textos, tales como la flexografía, serigrafía, litografía, los métodos digitales y otros más.