Columnistas

A remojar la barba llaman
Autor: Tomás Castrillón Oberndorfer
16 de Abril de 2014


Dice el conocido refrán: “Si rasuran al vecino pon tu barba a remojar”, aplicable a situaciones en donde un relacionado cercano, es objeto de circunstancias anómalas como ataques, robos y, en fin, es objeto de situaciones que lo menoscaban...

Dice el conocido refrán: “Si rasuran al vecino pon tu barba a remojar”, aplicable a situaciones en donde un relacionado cercano, es objeto de circunstancias anómalas como ataques, robos y, en fin, es objeto de situaciones que lo menoscaban, es entonces necesario  tomar las medidas necesarias para prevenir tales situaciones.


Lo que está sucediendo en Venezuela es una situación de ninguna manera gratuita, se “veía venir”,  y es claro que el “castrochavismo” se apoderó de la Nación Hermana, como fruto de un proceso ejecutado lenta pero seguramente. Se ha llegado al extremo de degeneración de una sociedad que le “pague a los invasores cubanos”, como han afirmado algunos analistas.


 Siguiendo las directrices de Mao, lo primero que  buscan estos movimientos, en sus “toda clase” de luchas, es la infiltración para moverse “como peces en el agua” dentro de la comunidad. Podrá decirse que ya “vienen por nosotros” lo cual no es cierto: llegaron hace mucho y su grado de infiltración se ve en todos los estamentos.


Entre las características más notables de estos movimientos castrochavistas izquierdosos, que se denominan entre nosotros “mamertos”, es que cuando no tienen el poder, exigen que se les trate con “guante de seda” y a toda hora pregonan la necesidad de obrar conforme a los “Derechos Humanos”. Cuando acceden al poder, lo primero que hacen es eliminar tales derechos como se ve ahora en Venezuela.


Es fácil ver el grado de infiltración,  si se analizan múltiples comportamientos de la Justicia, en su persecución a quienes puedan ser contrarios a tales movimientos. Es el caso de la persecución al Ejército Nacional. Al mismo tiempo, existe una laxitud para tratar a los copartidarios mamertos.


 Si se define “sesgo” como Torcido u Oblicuo , y teniendo en cuenta que en la jerga popular un “Torcido “ es un tipo falso indigno de confianza, es necesario analizar si algunas de las actuaciones de la Justicia, han tenido esta característica lo que ha dado como resultado el gran desprestigio de esta parte fundamental del Estado: La Aplicación de Justicia.


Un ejemplo reciente lo constituye el caso “cuasi” exonerado  exalcalde de Medellín, quien dizque  solo “actuó de manera reprochable”. ¡Qué cinismo! Actúo de acuerdo a la nefasta “Propaganda Negra Rendoniana” y sin embargo se lo califica a la manera de un expresidente alfabético de la CSJ, así: actuó “de manera imprudente, pero no se configuró un participación indebida en política”. No ¡Qué va! Cometió una “imprudencia” oportunista que, a todas luces, perjudicó al candidato ajeno a sus preferencias.


Es fácil concluir que aún desde la calificación de los delitos la Justicia se acomoda. Claro que el mamertismo, “todos a una”,  festejó la decisión. Pero en el fondo hay también una conspiración contra la “piedra en el zapato”, constituida por el señor Procurador, y todas las baterías se enfilan en contra de él, encabezadas por el señor Fiscal.


Conclusión: De la Habana no viene el barco de la Paz, están llegando barcos cargados de colectivos castro chavistas. ¡Despierta Colombia!