Seguridad

Binational military base will guard the border
Base militar binacional custodiará la frontera
Autor: Andres Fernando García Hernández
20 de Junio de 2013


Panamá no ve en las Farc a un grupo guerrillero con ideología. Para ese Gobierno, son solo un grupo delincuencial ligado al narcotráfico, la minería ilegal y el tráfico de inmigrantes que le hace mucho daño a su seguridad nacional.



Ejercer soberanía en la frontera por parte de los ejércitos de Colombia y Panamá representa, para estos dos países, el debilitamiento de las exportaciones de cocaína hacia Centro y Norteamérica por parte del frente 57 de las Farc.    

Andrés García Hernández   

Construir una base militar en medio de la selva fue el compromiso más reciente adquirido por los ejércitos de Colombia y Panamá en la región del Darién, donde las dos fuerzas armadas combaten en conjunto por defender las soberanías de delitos como el narcotráfico, el terrorismo y hasta la trashumancia, cometidos por el frente 57, “Mario Vélez”, de las Farc.  


Precisamente fue allí en el Alto Tuira, región del Darién, en la llamada zona gris de frontera, conocida de esa forma por estar alejada de los centros de gobierno, donde militares de los dos países izaron los pabellones nacionales, como una forma de ejercer soberanía en un sector generalmente aprovechado por la guerrilla.


Para la construcción de la base, un puesto unificado de control binacional, se fijó un plazo de dos meses. Ambos ejércitos ordenaron disponer de los recursos necesarios para que la meta se cumpla.


Afectaciones panameñas 


Durante más de medio siglo Colombia ha sido víctima de las atrocidades de las Farc. Desde hace algunos años, Panamá empezó a sufrir de esos embates y a convertirse en escenario de incursión guerrillera, especialmente del frente 57 de las Farc.


La primera emboscada sufrida por la Policía panameña por parte del frente 57 ocurrió en 1997. Según fuentes militares de ese país, en ese año la base Boca de Cupe, ubicada en la ribera del río Tuire fue víctima de un hostigamiento. Ese día murió un policía.


El segundo ataque recibido por las fuerzas panameñas ocurrió en el año 2000, cuando un uniformado resultó herido en la población de Nazareth.


El más reciente impase ocurrió en junio del 2010. En esa oportunidad, dos hombres de las Fuerzas Armadas panameñas perdieron manos y piernas al pisar una mina antipersonal dejada por guerrilleros del frente 57 al mando de alias “silver”, en un laboratorio de droga ubicado en el Guayabo, en el Pacífico sur del Darién. 


Trabajo conjunto


Esta fue la segunda vez que autoridades de los dos países se encuentran para izar las banderas en la zona de frontera después de cuatro años de labores conjuntas. La primera fue en junio de 2010.


Para el licenciado José Raúl Mulino, ministro de Seguridad Pública de la República de Panamá, el trabajo que se realiza en esa frontera contra lo que él llama “actividades narcoguerrilleras” beneficia a toda la región. 


De acuerdo con su reporte, en lo que va corrido del año en su país han sido incautadas quince toneladas de droga, que, a su juicio, contribuyen a la paz y a la salud pública de los diferentes países que son mercado de los estupefacientes.


“Esta lucha no va a parar, tiene que continuar. Estamos haciendo un esfuerzo costoso para darle paz a nuestro país”, aseguró el licenciado Mulino, quien además precisó que durante el Gobierno de Ricardo Martinelli se han invertido más de 1.300 millones de dólares en operativos contra el narcotráfico, que han tenido un alto impacto en las costas centroamericanas y cuyas repercusiones se han sentido en Colombia y Estados Unidos.


Aunque el bienestar es para toda la región, el ministro de Seguridad Pública de Panamá afirma que el problema empieza en el Alto Tuira y de ahí se va desplazando hacia sectores como Samaria, San Miguelito, Chorrera y Agua Dulce. Desde la región del Darién el ministro Mulino afirmó: “este es el génesis de esa intranquilidad, que en nada toca al pueblo decente de Panamá, porque son los delincuentes los que se están matando entre ellos. Esa es la gran y triste realidad”. 


El general Sergio Mantilla Sanmiguel, comandante del Ejército Nacional, aseguró que en las operaciones que se han realizado han participado todas las autoridades. “Se han propinado severos golpes que han reducido a la mitad  los hombres que tenía un grupo criminal que durante mucho tiempo estuvo aislado en la región haciendo fechorías”.


Coincidió con las autoridades panameñas en el impacto positivo que se ha logrado con el accionar conjunto contra el frente 57 y dijo que así es que se debe seguir trabajando porque así lo exige el mundo moderno.  


“La solución para los problemas debe ser conjunta entre las Fuerzas Militares, coordinada con la Policía y con las demás instituciones del Estado. Así funciona el mundo moderno, las autoridades de los dos países, trabajando en la ‘Operación Soberanía’ con el propósito de traer tranquilidad”, explicó el general Mantilla. 


Resultados


Fuentes militares reportaron que en lo que va corrido del 2013, el frente 57 de las Farc ha perdido 37 de sus hombres. La mayoría de ellos, 26, se desmovilizaron, cinco fueron capturados y seis murieron en medio de operativos militares. Asimismo, el denominado frente “Mario Vélez”, ha visto su zona de injerencia reducida, según el Ejército, han ido perdiendo terreno en el Medio Atrato, Vigía del Fuerte y parte de Carmen del Darién.


Para el general Luis Pérez Alvarán, director de Antinarcóticos de la Policía Nacional, en Colombia se está ganando la batalla contra el narcotráfico, no solo gracias al trabajo interno sino a este tipo de alianzas, para golpear las estructuras que, como en este caso, no solo producen y trafican, sino que se dedican al cobro de vacunas, en unos casos, o apuntan a todo aquello que genere ganancias.   



Tránsito de ilegales

Inteligencia militar ha podido establecer que la zona limítrofe entre Panamá y Colombia es un corredor ilegal de extranjeros. En lo que va del año, por lo menos 2.000 cubanos que quieren llegar a Estados Unidos han transitado por ese lugar.


Al parecer, estas personas llegan como turistas a Ecuador, de allí pasan la frontera y llegan a Buenaventura, donde toman una ruta que los lleva por Nuquí, Bahía Solano, Juradó y Santa Teresita, población donde entran en contacto con el frente 57 de las Farc, quienes les ofrecen comida y dormida, y quienes finalmente los llevan hacia la región del Darién y de ahí los conectan con Panamá para seguir su tránsito por Centroamérica.


Pero esta no sería la única ruta, las autoridades tienen el reporte de aproximadamente 500 personas ilegales que arribaron de África y que llegan por Venezuela y Brasil. Algunos de ellos fueron sorprendidos en Turbo, donde descubrieron información de algunas rutas y de quiénes les ayudan a pasar la frontera.