Población

Indigenous children, in danger
Niñez indígena, en peligro
26 de Octubre de 2013


Un 70 % de los niños indígenas sufren desnutrición crónica, el 63 % del total de su población está sumergida en pobreza estructural y el 47,6 % está por debajo de la línea de miseria. ¿Qué está pasando con esta población en el país?


Foto: Cortesía 

La enfermedad diarreica aguda e infección respiratoria aguda, son las principales causas de mortalidad en la primera infancia indígena colombiana. 

Agencia Pandi


Cifras del Dane revelan que 1.392.623 personas son indígenas, esto corresponde al 3,4 % de la población colombiana. El 40 % de ellos son niños, niñas y adolescentes y el grupo de edad que presenta mayor concentración, es el de 0 a 4 años, seguido por el grupo de 5 a 9 años. 


Actualmente, se reconocen 102 pueblos indígenas, de los cuales más del 50 % está en riesgo de desaparecer. La Corte Constitucional ha considerado que 34 de estos pueblos podrían dejar de existir, mientras que la Organización Indígena de Colombia (Onic) identificó otros 32, en total 66 pueblos indígenas en alto riesgo, los cuales cuentan con menos de 500 personas.


De acuerdo con Hernán Quintero, gerente de Prevención y Asuntos Étnicos, del Programa Migración y Niñez de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), aseguró que, “la situación humanitaria en los grupos étnicos es crítica, especialmente, la de los indígenas. Los niños y las mujeres han sido los más vulnerados durante mucho tiempo. Se vulneran todos sus derechos, el niño no puede estudiar, no puede acceder a su salud, no tiene su familia y pierden su identidad”.


Según la Encuesta de Demografía y Salud realizada en 2010, por la Unicef en convenio con Opción Legal, el 3.5% de la población indígena de cinco años, carece de registro, debido a situaciones de conflicto armado, desplazamiento interno o por encontrase en regiones apartadas y marginales. Los porcentajes más altos de no registro se presentan en la zona rural y en la región Caribe, estos con presencia de población indígena.


Situación que preocupa a las organizaciones que trabajan por esta población porque “con estas cifras se puede reflejar la invisibilidad de la niñez indígena, pues sin registro civil, no hay existencia, reconocimiento ni posibilidades de acceso al ejercicio de los derechos humanos, como salud, educación y alimentación, con los que ellos deben contar por ser ciudadanos colombianos”, expuso Ximena Norato, directora de la Agencia de Comunicaciones Pandi. 


Derechos vulnerados


Sobre el derecho a la salud, más de 500.000 indígenas están cubiertos por el régimen subsidiado, de acuerdo con el registro de las empresas prestadoras de salud. En cuanto a la niñez indígena en situación de discapacidad no existe un registro con criterio diferencial. Estas comunidades tienen poco acceso a los servicios de salud, por su lejanía y hasta por sus tradiciones culturales, que los alejan de prevenir y curar enfermedades, es decir, que los menores de edad están en una situación particular de vulnerabilidad a las violaciones del derecho a la salud.


Norato afirmó que, “la medicina alopática tampoco hace un esfuerzo para conciliar entre los médicos chamanes y los formados en la universidades, cuando podría darse una asociación protectora para la niñez y por qué no, muchos podríamos aprender como curar con los laboratorios naturales”.


De acuerdo con un estudio del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), en 2010, la desnutrición crónica de niños y niñas indígenas de 0 a 59 meses, en el departamento de Chocó, fue del 73 %, es decir, que la padecían 73 de cada 100.


Respecto a la educación, según el censo de 2005, el 4.2 % de la población indígena ha alcanzado el nivel de prescolar, el 43.7 % alcanza básica primaria, el 11.3 % básica secundaria, el 8 % alcanza la educación media y el 2.7 % alcanza la educación superior.


A pesar de que las cifras en Colombia dicen que el analfabetismo es solo de 8.4 %, un 30 % de la población indígena no registra ámbito educativo alguno y un 32.1 % responde no saber leer ni escribir, según datos censales del Dane 2005.


Por otra parte, cada vez más indígenas se trasladan a las ciudades en busca de oportunidades o por ser víctimas de desplazamiento y las grandes ciudades de Colombia no están preparadas para recibir a los indígenas, ni ellos para habitar la ciudad, pues sus condiciones de vida en estas son deplorables. 


Según cifras del Dane en 2006 había un total de 15.032 personas indígenas en Bogotá y la mendicidad era la opción por la que más adopta esta población, pues para estas comunidades es complicado acceder a un empleo decente por sus circunstancias.


En estas situaciones de migración a la ciudad, los niños, niñas y adolescentes indígenas se ven privados del acceso a la educación y una de las principales causas es que en muchos de los casos son hablantes de otras lenguas y adicionalmente se ven expuestos a enfrentar día a día muchas problemáticas sociales. 


Otro de los problemas a los que se enfrentan estos niños es al reclutamiento, “una de los impactos más fuertes que han tenido los niños, es que muchas veces son reclutados por el conflicto armado, han sido obligados a salir de sus territorios por amenazas, y por efectos de la invasión de los grupos armados en sus territorios”, añadió Hernán Quintero, lo cual complementó Jairo López Mantilla, rector de la Institución Educativa Kuwei, del Resguardo Indígena Wacoyo, denunciando que “los cogen, los emborrachan, los conquistan, y los niños se dejan llevar de esos impulsos”.


Por todo lo anterior, el llamado de las instituciones y entidades que trabajan por la niñez instan al Estado y a la sociedad colombiana a volcar su mirada hacia las comunidades indígenas para trabajar en la garantía de los derechos de la primera infancia. 



Niños y niñas sin refugio

Según el Dane (2005), una de las principales causas de movilidad de la población perteneciente a grupos étnicos, es el desplazamiento forzado. Cifras de la Unidad de Víctimas, registran para este año, 121.809 indígenas padecieron este flagelo, lo que corresponde a un 47 % del total de desplazados en el país.


Obligados a escapar de la violencia que afecta a sus territorios, estas personas luchan a diario para mantener sus comunidades y costumbres vivas, pero sin opción alguna tienen que abandonar su territorio ancestral, con el que tienen vínculos profundos. Uno de los puntos graves con respecto al desplazamiento de los indígenas es porque los niños, niñas y adolescentes deberían ser los que reciban y transmitan el legado de su cultura, economía, ritos y lengua.




La lucha por perdurar

“En Colombia los grupos más golpeados por el conflicto armado son los étnicos. Se descomponen porque tienen que desplazarse, a zonas urbanas, a un contexto donde todo es desconocido. Cuando lo primero que hacen es comenzar a perder su lengua, identidad, el arraigo a su pueblo y vivir un proceso de culturización, que es cuando uno deja lo suyo y asume otras culturas y esto hace que se quiebre su proceso de desarrollo vital”, enfatizó Hernán Quintero, funcionario de la OIM.


“Por efectos de todo lo que ha pasado históricamente, los niños no han sido un factor determinante en el desarrollo de los derechos de los pueblos indígenas, solamente hasta el siglo XX a muchos de ellos en Colombia se les ha dado importancia a los niños, porque ellos son los portadores en el inmediato futuro de la cultura de sus pueblos”, concluyó Quintero.