Población

Saint Laura’s miracles
Los milagros de la santa Laura
12 de Mayo de 2013


De las decenas de milagros que ha hecho la misionera, dos de ellos fueron comprobados y reconocidos por la Iglesia Católica.


Foto: EFE 

Las hermanas Lauritas aseguran que la Santa Laura ha hecho docenas de milagros.


Redacción 


Desde que la santa Laura agonizaba vestida de blanco y aferrada a un cristo en compañía de sus misioneras y de un sacerdote, llegaban personas de la comunidad a orarle y a pedirle protección. Los creyentes siempre tuvieron la intuición de que era cercana a Dios y podría interceder por sus favores.


La  madre se hizo famosa por la protección que les brindó a los indígenas y la lucha que emprendió por sus derechos. También porque veló por los más pobres, los afrodescendientes, marginados y no cristianos. 


La hermana Ester Pineda Ospina contó que la agonía de madre Laura fue muy larga, le preocupaba dejar la Congregación Misioneras de María Auxiliadora y Santa Catalina de Siena, fundada por ella y de la que cuidó durante 35 años.


 “Las hermanas le dijeron que se fuera tranquila que la  comunidad perduraría en el tiempo, en ese momento descansó en paz y llevamos casi cien años.”, relató la misionera.


Explicó que desde el 21 de octubre de 1949, día de la muerte de la madre Laura, la gente empezó a encomendarse a ella, en especial las mujeres que no podían tener hijos y personas con enfermedades irreversibles. 


Milagros 


Herminia González fue una de las personas que la madre sanó, ella se curó de cáncer de útero en 1994, cuando las hermanas misioneras la acostaron en la  misma cama donde murió la Santa. 


Herminia descubrió su enfermedad el 3 de octubre de 1993. Ella estaba en compañía de su hija Luz Marina cuando sintió un dolor agudo en su abdomen y tuvo una hemorragia muy fuerte. 


Ella fue trasladada a un centro asistencial de Medellín donde los médicos le descubrieron el tumor maligno. “Por fortuna Herminia era  la madre de una de las Lauritas, por lo que conoció muy de cerca la devoción de la santa”, dice Ester Pineda. 


Ese mismo año, la Iglesia Católica comprobó la intercesión de la religiosa en la curación inexplicable de Herminia y fue en esa época que el papa Juan Pablo II la beatificó.


Un año después, la Iglesia comprobó una nueva intervención de la santa. Ella sanó al médico Carlos Eduardo Restrepo, quien a sus 33 años superó una enfermedad terminal que afectó el 90 por ciento de su cuerpo. 


El doctor iba para una cirugía de la que era muy difícil que se salvara. El por sus conocimientos en medicina era conciente de que solo un milagro lo salvaría. 


“Solo me acordé de la madre Laura y recé como cualquier católico en un momento de dificultad, le pedí que me ayudara a salir de la situación en la que estaba”, recordó el doctor Restrepo.


Aseguró que sus signos vitales comenzaron a mejorar; sentía menos dolor y estaba más tranquilo, con el tiempo la recuperación fue completa.


Las dos maravillas llevaron al cardenal Ángelo Amato , en el 2012 a revelar, en la Ciudad del Vaticano, la autorización del entonces papa Benedicto XVI para canonizar a Laura Montoya Upegui. 




La madre Laura hizo lo imposible


La hermana Ester Pineda Ospina, de la Congregación Misioneras de María Auxiliadora y Santa Catalina de Siena, afirma que muchas personas cuentan que la madre Laura les ha hecho milagros. 


Aunque solo dos milagros se han comprobado, la hermana asegura  que hay muchos más. Pone como ejemplo Santiago, un niño de tres meses que no podía moverse porque tenía  muerte cerebral. 


Paula Jaramillo escribió la historia y se resume: Santiago, un bebé de tan solo tres meses, sobrevivió a una muerte de cuna con un diagnostico médico de   daño cerebral severo gracias a que la santa Laura lo sanó.   


La madre del bebé se acostó en la cama de la madre Laura y fue bendecida por las oraciones de las misioneras de la santa Laura. Luego, a pesar de la enfermedad irreversible, “el bebé empezó a mejorar  y hoy hace cosas tan sencillas que no podía hacer como tomar tetero, dormir, llorar, moverse y hasta algo tan sencillo como sonreír”.