Justicia

Drugs on the table
Las drogas, sobre la mesa
28 de Noviembre de 2013


Humberto de la Calle Lombana, jefe negociador del Gobierno, viajó con todo el equipo para iniciar un nuevo periodo de negociaciones con las Farc en La Habana.


Foto: EFE 

Humberto de la Calle anunció el inicio de una nueva etapa de negociaciones con las Farc.

Redacción 


EFE


 


Los negociadores del Gobierno colombiano partieron ayer hacia La Habana para iniciar hoy el decimoséptimo ciclo de diálogos con las Farc y buscar de manera conjunta eliminar el narcotráfico, un punto indispensable para superar medio siglo de conflicto armado.


El jefe negociador oficial, el exvicepresidente Humberto de la Calle Lombana, fijó este objetivo para el siguiente ciclo de diálogo en una declaración previa a la salida del equipo negociador desde el aeropuerto militar de Catam, en Bogotá.  “No habría fin del conflicto verdadero sin atacar de fondo este fenómeno”, anotó el exvicepresidente, al señalar que el problema de las drogas centrará la discusión de las partes.


De la Calle definió la postura del Gobierno en relación con este punto, el tercero en la negociación pero el cuarto en la agenda de diálogos, y señaló que en primer lugar quiere “un campo sin coca” y que los campesinos abandonen esos cultivos que han dejado en las regiones un rastro de “violencia, pobreza y marginalidad”.


La siembra y procesamiento de esta droga ha sido durante décadas la única opción para la supervivencia de campesinos que viven en lugares remotos y abandonados. En este sentido, De la Calle dijo que aspira a profundizar y mejorar los planes de sustitución de cultivos que quedaron definidos en el primero de los dos preacuerdos logrados, sobre desarrollo rural, y observó que “no hay mejor escenario para impulsar estas iniciativas que el del fin del conflicto” que se ha alimentado de narcotráfico.


 


Con refuerzos


El exvicepresidente también abogó por “encontrar nuevas maneras de reforzar programas de salud pública y prevención” del consumo de drogas, en un momento en el que Colombia le ha cedido a Perú el primer puesto como productor de cocaína y que empieza a convertirse en una nación consumidora, según la ONU.


Aunque el Gobierno colombiano siempre ha acusado a las Farc de jugar un papel protagonista en todos los eslabones del narcotráfico, esta guerrilla afirma que su participación en el negocio se limita a cobrar un impuesto a los cultivadores en sus zonas de influencia. 


El jefe del equipo del Gobierno en las conversaciones de La Habana aprovechó su declaración para presentar a las dos nuevas negociadoras designadas el martes, las abogadas María Paulina Riveros y Nigeria Rentería, quienes sustituyen en la mesa de diálogos de La Habana al empresario Luis Carlos Villegas, que dirigía la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia Andi y ejercía como negociador del Gobierno hasta que asumió el cargo de embajador en Estados Unidos la semana pasada.


De la Calle se declaró lleno de “entusiasmo” por “este refuerzo del equipo gubernamental” y destacó la importancia de los dos acuerdos parciales logrados en el primer año de diálogos sobre desarrollo rural y participación política de los alzados en armas. “Nos animan también los avances alcanzados hasta el momento en las negociaciones pero sabemos que el camino y el reto que  tenemos por delante son aún muy grandes”, afirmó.



Mesa de conversaciones

Durante el proceso de negociaciones con las Farc, se  han llegado a acuerdos en dos de los puntos de la agenda, el primero es la política de desarrollo agrario integral basada en el  acceso y uso de la tierra, los programas de desarrollo con enfoque territorial, infraestructura y adecuación de tierras, desarrollo social y el  estímulo a la producción agropecuaria y la economía solidaria.


El segundo punto es la participación política cuya discusión se centró en los derechos y garantías para el ejercicio de la oposición política de los movimientos que surjan de la firma del acuerdo de paz, los mecanismos democráticos de participación ciudadana y medidas efectivas para promover la participación en la política de diversos sectores  en condiciones de equidad.