Justicia

Homicides of youths in Medellín, still not resolved
Homicidios de jóvenes en Medellín, aún sin resolverse
Autor: Claudia Patricia Toro Vasquez
2 de Mayo de 2014


Según expertos consultados por EL MUNDO, la justicia se ha vuelto selectiva, considerando que si es el caso de alguien con pocos recursos no se actúa con la misma celeridad de quien tiene para pagar y respaldar bien un proceso de defensa.


Foto: EFE 

Víctimas de asesinatos aún piden justicia..

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@claupatty_


En los últimos cinco años se han conocido en Medellín tres casos de muertes de menores de edad, todos dobles homicidios, en los cuales ha existido desmembramiento y aún se reclama que la justicia actúe con mayor rigor. 


El primer caso se remonta al año 2009, cuando se encontraron en el apartamento de Sergio David Hurtado, los cuerpos de dos jóvenes metidas en una caneca. Según las versiones de este principal sospechoso, Cindy Lorena Giraldo Correa y María Caterine Ochoa Patiño, ambas de 17 años, fueron a terminar una fiesta en su casa.  


Por otro lado, en el segundo semestre del año 2012 en la comunidad de Villatina, de Medellín, fueron asesinados dos jóvenes de quince años, que eran estudiantes de noveno grado del Colegio San Francisco de Asís; sus cuerpos fueron encontrados desmembrados.


Y a comienzos de 2013, ocurrieron los homicidios de dos niños de once años que, según versiones de la Policía, traspasaron una frontera invisible en la Comuna 13, en el sector El Cristo, de la vereda Travesías. 


Al respecto de estos dos últimos hechos, Luis Fernando Quijano, director de la Corporación para la Paz y el Desarrollo (Corpades), manifestó que la justicia aún no ha operado correctamente debido a que los verdaderos responsables no son las personas que están en las cárceles, sino quienes están libres y siguen delinquiendo.


Según Carlos Andrés Cardona Ramírez, concejal de Itagüí y defensor de derechos humanos, algunas de las razones que han llevado a que este tipo de crímenes queden suspendidos en el tiempo, han sido porque las víctimas no han jugado un papel importante para la justicia, es decir, “la justicia siempre lleva unos trámites normales, como investigaciones, pero muchas veces los casos toman virajes diferentes, dependiendo de las presiones sociales, económicas y políticas que se presenten”. 


Sin respuestas


Todavía las familias de las jóvenes Cindy Lorena y María Catherine se encuentran a la espera de que la persona que las asesinó el primero de marzo de 2009, en el barrio Boston, oriente de Medellín, pague por el delito de homicidio.


Los hechos ocurridos con ambas menores llamaron la atención de la comunidad y de las autoridades, porque se encontraron los cadáveres desmembrados, metidos en una caneca y cubiertos con cal y cemento.


Este hecho ha imposibilitado a las autoridades encontrar la razón de las muertes y por eso, hace algunos días, por falta de pruebas, la Fiscalía de Medellín le otorgó a Sergio Hurtado, el principal sospechoso, el beneficio de detención domiciliaria mientras avanza el proceso y se logra demostrar que sí cometió el doble homicidio.


Entre las familias aún existe consternación porque el sospechoso declaró haberlas desmembrado. Sin embargo, existen casos en los que se han ocultado la verdad, por eso, para el abogado Jairo Gallego, “el hecho de confesar no es suficiente, porque se tiene que demostrar que esa persona sí es la responsable. Hay situaciones en las cuales se oculta al verdadero sospechoso”.


Además, según Quijano, la Fiscalía ha actuado conforme a la ley, al haberle imputado los cargos de irrespeto a cadáveres, Artículo 204 del Código Penal Colombiano, el cual solo habla de una multa económica y, el otro delito, es el llamado ocultamiento, alteración o destrucción de material probatorio que en este caso en particular le dio 39 meses de cárcel al sospechoso.


No obstante, para Cardona Ramírez, el hecho de que no se conozca la verdad está generando “una nueva vulneración porque no hay una posibilidad real de conocer cómo fueron los hechos, por qué sucedieron. Eso hace que se viva en un dolor permanente e intensa zozobra que va a seguir carcomiendo las familias y los cercanos de las víctimas”.


“Uno como defensor de Derechos Humanos se impresiona muchísimo de la celeridad de la justicia para algunos casos y la tardanza para los que tienen que ver con la comunidad de a pie. Uno ve los casos famosos en los que se les hace fuerza para que se sepa la verdad, que le meten la mano con importantes y destacados abogados, avanzan más en el tiempo y en lograr saber las cosas”, afirmó.


Y para Quijano, hay muchos casos que no avanzan porque no hay voluntad política y decisiones que ordenen ponerle celeridad a los procesos, los cuales, pueden terminar en la absoluta impunidad.



¿Qué hacer?

Para Fernando Quijano, en el caso de ambas jóvenes, se necesita encontrar las causas reales de la muerte, si fue por arma blanca, por arma de fuego o asfixia mecánica. También, se debe investigar a fondo el personaje implicado en los hechos. “¿De dónde era él, en qué había operado?, porque para desmembrar unas personas tiene que haber estado metido en alguna cosa”. 


Y en el caso de los menores de edad que según él, sí fueron desmembrados vivos, “ellos no murieron por arma contundente u otra razón, porque el relato de testigos de una de las comunidades, plantea que toda la noche ellos gritaron y al parecer fue la misma tragedia que sufrieron los niños de la Comuna 13”.




Vulneración

Según la Personería de Medellín, en las comunas 8, 10, 13, 16 y el corregimiento de Altavista, los grupos ilegales utilizan la desaparición forzada como práctica permanente. Los casos conocidos son el ocultamiento de los cuerpos que se realiza a través del desmembramiento y “encostalamiento”, la inhumación, el arrojo de cadáveres al río Medellín o quebradas, entre otras. 


Algunas de las víctimas encontradas desmembradas o arrojadas en ríos evidenciaron señales de tortura previa y de ejecuciones tales como disparos de gracia, extremidades atadas y rastros de asfixia mecánica con bolsas.