Economia

Imports and contraband: coffee growers’ concerns
Importación y contrabando: preocupaciones cafeteras
Autor: Mauricio Berrío Vélez
24 de Marzo de 2013


En Colombia es mejor negocio importar café para el consumo interno y exportar la producción nacional. Esta dinámica se repite desde hace varios años en el país.



Colombia es el cuarto mayor productor de café en el mundo, después de Brasil, Vietnam e Indonesia, y produjo 7,6 millones de sacos en el año cafetero comprendido entre octubre de 2011 y septiembre de 2012.

 


No solo las importaciones de café, que según datos Dane equivalieron al 80 % del grano consumido en el país en 2012, generan preocupación entre los cultivadores, sino también las cantidades de cargas que entran de contrabando presuntamente por el sur del país.


“Se está hablando del contrabando de café y es muy preocupante que el día de mañana el Gobierno nos vaya a decir que se acabó la plata porque ya pagaron el subsidio”, afirmó Guillermo Gaviria, líder del Movimiento por la Defensa y Dignidad Cafetera, y agregó “que no sea que este café lo vayan a volver en una especie de carrusel que lo pasen por este país vendiéndolo o revendiéndolo para aprovecharse de ese subsidio y quitárselo a los cafeteros”.


En cuanto a importaciones del grano, el Dane confirmó que el año pasado se importó, principalmente de Ecuador y Perú, 1,03 millones de sacos de café, lo que equivale al 80 % del café consumido en Colombia, el mayor volumen de la historia.


Gaviria dijo que ese es un tema que “quedó pendiente para negociar” en las mesas de trabajo próximas con el Gobierno Nacional. “El tema es suspender las importaciónes de cafés de inmediato y la estricta vigilancia a todas las fronteras para evitar de una manera puntual el contrabando de café para que no se aprovechen del subsidio y dejen a los cafeteros sin el mismo”.


Por su parte, José Eliécer Sierra, presidente del Comité de Cafeteros de Antioquia, dijo que “aquí se viene importando café hace mucho rato porque es un café que se importa barato para el consumo interno. Entonces es preferible que nosotros logremos vender todo lo que estamos produciendo casi a US$2, porque lo que está entrando entra a dólar la libra, entonces el poder adquisitivo de los colombianos para pagar una tasa de café en seis o siete mil pesos, no da”.


Por ejemplo, en el año 2000 se importaron 21.400 sacos de 60 kilogramos de café, y las compras de grano de otros países se dispararon en 2009 con 757.667 sacos. Según el informe «Café: mercados del mundo y comercio» del Departamento de Agricultura de EE.UU., Colombia comenzó a hacer compras de café justo cuando comenzó la crisis del sector por las plagas y las lluvias que llevaron a un descenso de la producción de 13 millones de sacos en 2008 a menos de ocho millones en 2012.


 



Motivos de protesta

El incremento de las importaciones era uno de los motivos de protesta de los caficultores que durante doce días se manifestaron en las vías del país para exigir mejoras en el sector, hasta que lograron el pasado 8 de marzo llegar a un acuerdo con el Gobierno. Aunque se pactaron ayudas de 145.000 pesos cuando el precio interno del café bajase de los 500.000 pesos por carga, las partes no llegaron a un acuerdo sobre las compras al exterior. Por su parte, el gerente de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), Luis Genaro Muñoz, explicó que las importaciones “no son un fenómeno extraordinario” al ubicar su origen en el descenso de la producción y su continuidad en la tecnificación y mejora del grano, con calidad de exportación. El exsecretario general de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC) Guillermo Trujillo dijo en declaraciones publicadas en los medios, que “el consumidor colombiano está acostumbrado a un perfil de taza que se asimila más al café que hoy se trae al país, que es de inferior calidad y precio”, y agregó que “se importa a un dólar y nuestro café se exporta a 1,6 dólares, por lo tanto es un ejercicio en el que ganan el productor, el tostador y el consumidor”.