Derechos Humanos

Cases of sexual violence would be emblematic of the conflict
Casos de violencia sexual serán emblemáticos del conflicto
Autor: Heidi Tamayo Ortiz
18 de Agosto de 2014


Según los expertos, el litigio estratégico cobra mayor relevancia en el país, en tanto que hay más de 6.000.000 de víctimas que están reclamando verdad, justicia y reparación.


Foto: Archivo El Mundo 

Las víctimas deben tener también una valoración psicosocial, para medir los impactos dañinos que han sufrido por los abusos sexuales.

derechoshumanos@elmundo.com


Convertir los casos de violencia sexual en el marco de la guerra en litigios estratégicos, que permitan visibilizar el problema, llevarlo a los estrados judiciales, lograr que los actores armados se responsabilicen de sus actos y generar conciencia en la sociedad sobre la importancia que tiene este tema, es una de las apuestas de profesionales de distintas ramas. 


Y es que una gran deuda tiene el Estado colombiano con miles de mujeres que han vivido uno de los delitos más dolorosos, pero menos visibles en el marco del conflicto armado colombiano: la violencia sexual. Y es que aunque tan solo entre el 2001 y el 2009, partiendo de datos recogidos en 407 municipios, fueron violadas 489.687 mujeres, por distintos actores armados, hoy los índices de impunidad son alarmantes. Así lo explicó la investigación adelantada por la organización Oxfam durante su campaña “Violaciones y otras violencias: Saquen mi cuerpo de la guerra”.


Y también alarmante es que en el mismo periodo descrito se hable de un promedio de seis mujeres abusadas sexualmente cada hora y que el 82.15 % no estableciera denuncia alguna, lo que significa que 402.264 se callaron ante un hecho que no solo violentó su cuerpo sino que maltrató su dignidad, situación esta que debe ser analizada con detenimiento en el contexto actual que vive el país con el proceso de paz que se desarrolla en La Habana, Cuba. 


Reina la impunidad


En el marco de la Ley de Justicia y Paz a la que se acogieron muchos de los paramilitares desmovilizados hay una condición imperante: decir la verdad de todos los hechos y todos los delitos cometidos en contra de la población civil. Para muchos expertos resulta curioso que se den versiones sobre asesinatos, masacres, desapariciones, entre otros, pero es casi nulo el recuento de hechos de violencia sexual, algo que podría demostrar la poca importancia que tiene este flagelo para los actores armados. 


“Es un mínimo de versiones preocupante, porque lo que constatan los informes de memoria es que la violencia sexual en Colombia se ha convertido en un hecho sistemático y permanente en la guerra, entonces, la impunidad es un asunto que ofende a todas las mujeres en general”, expresa Silvia García Ángel, directora General de la Corporación para la Vida Mujeres que Crean. 


Agrega que “es preocupante y vergonzoso que pese al número significativo de violencia sexual, son muy pocos los actores armados legales e ilegales que han sido judicializados y condenados, es una cuenta pendiente con las mujeres y con la sociedad en general”. Y es que no solo los actores armados minimizan el hecho. Muchos de los funcionarios que llevan este tipo de casos parecieran justificarlo y obstaculizan el acceso a la justicia por parte de las víctimas. Así lo explicó la antropóloga Luz Piedad Caicedo, al afirmar que “algunos fiscales aducen que un delito sexual no establece un daño colateral o que es una conducta inevitable para un hombre que está en las filas de algún grupo armado”. 


Esta es una de las causas del alto grado de impunidad respecto a un hecho tan recurrente en medio de la guerra. Según Adriana Benjumea, directora de Corporación Humanas Colombia, “en el país, en 10 años que lleva la Ley de Justicia y Paz, solo se han dado dos sentencias judiciales por el delito de violencia sexual, frente a las más de 400.000 mujeres que lo han padecido”. Asimismo agrega que en los contextos de guerra, los abusos sexuales no siempre fueron cometidos por los comandantes de los grupos armados, pero sí ordenados, lo que los convierte en responsables. 


Pero, no todos los delitos de violencia sexual han sido perpetrados por paramilitares, otros actores armados como la guerrilla e integrantes de la Fuerza Pública también han incurrido en ello, aun así en ninguno de los casos se asumen responsabilidades y la incidencia de denuncias es muy baja, en tanto que las víctimas se sienten temerosas por la presencia de actores armados en las zonas donde viven. 


Hacia el litigio


Una de las soluciones y salidas propuestas por varios expertos es la implementación del litigio estratégico en los casos de violencia sexual que se han presentado en el marco del conflicto armado en el país. Pero, ¿en qué consiste tal litigio? Según Benjumea, “este es un mecanismo que permite convertir cada uno de los casos en grandes ejemplos que contribuyan a la justicia de las víctimas. No estamos hablando de escoger solo un caso emblemático sino de que el aparato judicial trabaje para volver estratégicos cada uno de los casos, teniendo en cuenta elementos penales, antropológicos y psicosociales”. 


De esta forma, ningún caso de violencia sexual debería parecer pequeño o insignificante sino que tendría que contar con profesionales y funcionarios capaces de representar a las víctimas y lograr que se haga justicia. Esto constituye un beneficio no solo para quienes han sufrido el delito sino para la sociedad en general, pues, como dice Benjumea, “cuando el país y el sistema judicial se comprometen con la erradicación de la impunidad, cuando hay contribuciones a la verdad y sentencias judiciales justas, no se está beneficiando una persona sino la sociedad, una sociedad que respeta a las víctimas, reconoce su sufrimiento, identifica a los responsables y no se alía con ellos sino que los condena por los delitos cometidos”.


En este sentido, el litigio se constituye como un instrumento no solo jurídico sino también de connotaciones políticas, culturales y sociales, que está encaminado a que distintas organizaciones sociales y personas busquen acceder a la justicia y disminuir la impunidad, pero también “ayuda a generar conciencia, a visibilizar y a sensibilizar en torno a la situación”, opina García Ángel. Por esta razón, es necesario que se visibilicen las necesidades de las mujeres víctimas del conflicto armado, quienes han sufrido no solo los efectos de la guerra en mayor proporción que los hombres sino que han sido doblemente victimizadas por su condición de mujeres. 


Por otro lado, el litigio estratégico tiene elementos novedosos que “no implican exponer a la víctima sino que las estrategias pueden pensarse como visibilización, elaboración de informes, documentación de casos con reserva de identidades. Como explica la abogada Ana Milena Montoya, “no se trata solamente de llevar el caso a instancias judiciales sino hacer uso de otras herramientas jurídicas y políticas, que permitan la defensa de los derechos de estas mujeres, sin ponerlas en situaciones de revictimización”.  Para lograrlo, es necesario estudiar y entender los contextos de la guerra, de modo que la responsabilidad no recaiga sobre las víctimas. 


¿Está el país preparado para lograr un litigio estratégico exitoso en este tema? Según Benjumea, existen las herramientas, pero hay falencias. “Un defensor público no puede hacer un litigio estratégico, cuando representa a más de 2.000 víctimas, frente a un actor armado que cuenta con abogados por años, esa es una situación muy desigual, que permite la discriminación y la impunidad”.   


Entre tanto, García Ángel cree que el país no está preparado, porque “se ha naturalizado este delito, no se ve como un crimen realmente grave, no se conocen los impactos demoledores en la vida personal, familiar y comunitaria de las mujeres, en muchos sectores del país todavía no tienen la conciencia y la preocupación que amerita este tema”.


Sin embargo, todas las expertas coinciden en que debe empezarse por abrir investigaciones, brindar toda la asesoría pertinente a las víctimas y aplicar condenas ejemplarizantes, de modo que se logren la justicia, la verdad, la reparación y las garantías de no repetición, condiciones sumamente importantes en la búsqueda de la paz que se adelanta en estos momentos en el país. 



Justicia para las mujeres

El tema del litigio estratégico está siendo impulsado por varias organizaciones y profesionales de distintas áreas. En Medellín se celebró el pasado 14 de agosto, el seminario “Por una justicia para las mujeres. Litigio estratégico en casos de violencia sexual en contextos de conflicto armado”, al cual asistieron profesionales y estudiantes de Derecho, Antropología, Ciencias Sociales y algunas organizaciones de derechos humanos e instituciones como la Unidad de Víctimas y la Secretaría de las Mujeres, de la Alcaldía de Medellín. 


El objetivo era promover espacios de reflexión acerca del tema, desde varias miradas como son la academia, la institucionalidad y las organizaciones sociales, de modo que logren construirse propuestas, herramientas e insumos, para que las víctimas logren un acceso eficiente a la justicia. Las corporaciones Humanas Colombia y Mujeres que crean adelantan distintos proyectos para atender y prevenir los casos de violencia sexual en contextos del conflicto armado. Todo con el fin de brindar también respuesta a interrogantes como ¿quiénes son las víctimas?, ¿cuáles son sus relaciones sociales?, ¿cuáles son los hechos delictivos que sufrieron? y ¿cuáles derechos y bienes jurídicos les han sido desconocidos? 




Arma de guerra

Una de las conclusiones de distintos informes y trabajos de investigación es que la violencia sexual ha sido usada como arma de guerra en los escenarios de conflicto armado. Luz Piedad Caicedo, antropóloga y subdirectora de la Corporación Humanas, explica que este delito se manifiesta cuando uno o varios actores armados intervienen en la libertad de la sexualidad de una mujer, ya sea obligándola a tener contacto sexual o por el solo hecho de forzarla a desnudarse. “No toda violación sexual tiene un fin militar, pero el ambiente de guerra puede propiciarlo”. 


Asimismo, explicó que en un contexto de conflicto armado, la violencia sexual tiene varias finalidades, tales como dominar, callar, obtener información, castigar, despojar, exterminar, recompensar (a los actores armados), entre otras. Por ello, agrega que para lograr un litigio estratégico exitoso es “necesario conocer el contexto del conflicto armado, para tipificar correctamente el delito, pues cuando no tenemos conocimiento sobre un evento, tendemos a negarlo”.




Múltiples formas de violencia sexual

La organización Oxfam realizó una encuesta sobre violencia sexual, a 2.785.009 mujeres entre los 15 y los 44 años, en 407 municipios del país. Los resultados del periodo 2001 – 2009 fueron:


489.687 mujeres sufrieron algún tipo de violencia sexual, pero solo 181.452 reconocen haberlo sido.


Presunto agresor


Familiar 43.226


Persona extraña 29.444


Actores armados ilegales 12.809


Fuerza Pública 1.970


Actor no determinado 6.944


Frecuencia


Una ocasión 50.542


Dos ocasiones 12.736


Tres ocasiones o más 31.287


Tipos de violencia sexual


Violación 94.565 


Prostitución forzada 7.754 


Embarazo forzado 26.353 


Aborto forzado 27.058 


Esterilización forzada 19.422 


Acoso sexual 175.873 


Servicios domésticos forzados 48.554 


 Regulación de la vida social 326.891


Edades de las víctimas


15 a 24 años 30.928 víctimas


25 a 34 años 30.507víctimas


35 a 44 años 33.130 víctimas 


Grupo étnico de las víctimas


Negro 11.507 víctimas


Indígena 7.140 víctimas


Mestizo 20.914 víctimas


Blanco 32.399 víctimas


Otro 2.732 víctimas