Derechos Humanos

Antioquia is the department with the highest number of missing persons
Antioquia es el departamento con más desapariciones forzadas
Autor: Heidi Tamayo Ortiz
31 de Mayo de 2014


Una de las mayores dificultades que tiene el tema de la desaparición forzada, es la inexistencia de una cifra exacta del número de víctimas, pues cada institución presenta una diferente.


Foto: Rubén Dario Marín Cortés 

Hay una revictimización, cuando los familiares no encuentran verdad, justicia y reparación. 

En los últimos 43 años, miles de familias colombianas han sufrido la pérdida de uno o más seres queridos. Y hay un dolor que es peor que el causado por la muerte, la incertidumbre por no saber dónde encontrarlos. De las 25 mil víctimas de desaparición forzada que hay en Colombia, según estimaciones del Centro Nacional de Memoria Histórica, CNMH, el 24 por ciento son de Antioquia. Al sufrimiento y la angustia, se suma la impotencia frente a la impunidad de la mayoría de los casos. “Solamente hay 35 sentencias en este universo de desaparecidos y dos mil cuerpos encontrados y entregados. El nivel de impunidad ha hecho que el crimen persista”, explica Liz Arévalo, investigadora del CNMH. 


Si bien, los primeros casos de desaparición forzada se originaron en los años 70, este crimen ha sido uno de los más ocultos e invisibilizados del país. Solo hasta el año 2000 se le reconoce como un delito diferente al secuestro. Además, como dice Luz Marina Monzón, investigadora del CNMH, “ha habido una marcada indiferencia, no solo de la institucionalidad, sino también de parte de la sociedad, frente a lo que significa este delito y los impactos que esa violación de derechos humanos tiene para las víctimas, los familiares y las comunidades de las cuales hacen parte”.


Es por ello que esta última semana de mayo, se celebró en el país la Semana Internacional de los Detenidos Desaparecidos, que ha sido conmemorada por organizaciones familiares, durante casi tres décadas, pero que este año contó, por primera vez, con la participación del Estado, desde el Centro Nacional de Memoria Histórica.  


La realidad de la desaparición forzada


En Medellín,  la semana tuvo una gran acogida por parte de los ciudadanos. Actividades culturales, académicas y simbólicas se desarrollaron en distintos lugares, en los cuales expertos, víctimas, organizaciones y público en general se unieron en una sola voz, que busca llamar la atención sobre la importancia que tiene no solo conmemorar la memoria de los desaparecidos, sino también estudiar la problemática en profundidad y proponer estrategias para enfrentar este crimen, que es considerado el peor de Colombia.


En el marco de la conmemoración, se presentaron cuatro informes realizados por investigadores del CNMH, que describen detalladamente la realidad de la desaparición forzada. Para ello se contó con la colaboración y los testimonios de asociaciones de familias víctimas y entidades que defienden los Derechos Humanos. 


Los informes presentan hallazgos fundamentales para empezar a entender mejor este delito. Uno de los más importantes es la identificación de los responsables. “Durante los 70 estuvo muy asociada a la fuerza pública y había una lógica de persecución del enemigo interno, entonces, personas que eran identificadas como relacionadas con ese enemigo interno, eran desaparecidas. También, los grupos paramilitares, narcotraficantes y guerrilleros emplean estos mecanismos”, agrega Monzón. 


Otro hallazgo tiene que ver con los daños sicosociales que deja la desaparición forzada en las víctimas, en tanto que sufren la pérdida de un ser querido, sus proyectos e ideales se rompen y no hay posibilidades de elaborar un duelo, por la imposibilidad de encontrar el cuerpo y completar los ritos que culturalmente se hacen a  los muertos.  Por otro lado, “cuando se encuentran los cuerpos, ellos muestran los vejámenes y las torturas a los que fueron sometidos y quien no encuentra el cuerpo de su familiar, fácilmente se imagina lo que pudo haber sucedido con él”, anota Arévalo. 


Los informes también recalcaron la inoperancia del Estado en el tema de la desaparición forzada. Según Gabriel Jaime Bustamante, director social del Museo Casa de la Memoria, “el Estado ha sido uno de los mayores ausentes. La institucionalidad no ha sido responsable con el tema, lo evade y no toma las medidas que tiene que tomar. Además, la inversión que hace para recuperar las personas desaparecidas no es realmente significativa”. 


¿Qué hacer?


Uno de los principales retos es llevar el tema de la desaparición forzada a lo público. Eventos como la conmemoración realizada esta semana, ayudan a visibilizar este delito, lo que puede constituirse como el primer paso para llegar a la verdad y garantizar la no repetición. “Hay que rescatar una a una todas esas historias de las víctimas y debe construirse una verdadera conciencia social”, dice Bustamante. 


Luz Elena Galeano, integrante de la Mesa de Desaparición Forzada Departamental, inició su lucha por los desaparecidos, desde que su esposo salió de su casa, un día del 2008, y nunca regresó. Ella explica que las víctimas tienen como fin “exigirle a la institucionalidad mayor responsabilidad y compromiso con todos los desaparecidos y sus familias”. Los expertos consideran que los gobiernos deben apropiarse más del tema y destinar recursos para la recuperación y la identificación de los cuerpos. 


Coinciden también en que debe haber una política pública que involucre al Estado y a la sociedad, al tiempo que se desarrollan estrategias para prevenir y proteger a las poblaciones más vulnerables y en mayor riesgo de ser víctimas de la desaparición forzada, de modo que estos casos no sigan repitiéndose. 



Lo que manda la ley

La Ley 1408 del 2010 estipula la importancia y la necesidad de rendir homenaje a las víctimas de desaparición forzada en el país, ejecutar estrategias para su localización e identificación y brindar atención a las familias, en lo que tiene que ver con gastos funerarios y desplazamiento, alimentación y hospedaje, cuando deban recoger o reconocer los restos de sus seres queridos. 


Según el artículo 14, “la memoria histórica de las víctimas del conflicto colombiano desaparecidas forzadamente será objeto de conmemoración la última semana de mayo, en el marco de la semana de los detenidos-desaparecidos, y el treinta (30) de agosto día internacional de los desaparecidos”. En estas fechas, en todos los departamentos, las instituciones públicas y privadas deberán llevar a cabo actividades de distinta índole, que propicien la reflexión en torno “al derecho a la memoria, a la verdad, a la vida y al respeto por los derechos humanos”.