Palabra y obra

An art committed... with art
Un arte comprometido. . . con el arte
2 de Diciembre de 2016


Los artistas de la ciudad se reunieron en el auditorio del Museo de Arte Moderno para explicar sus intereses creativos, en sólo cinco minutos.


Foto: Bladimir Venencia 

Como es el caso de Mónica Betancourt, varios artistas expresaron su interés en las instalaciones, fue una de las técnicas más vistas. 

Úrsula Ochoa


Esencialmente, para ser un artista se debe tener un compromiso; casi como un requerimiento obvio, uno creería que el artista, antes de todo, está comprometido con el arte. Eso significa que debería tener conciencia sobre cómo y por qué ha realizado una obra; sin embargo, no siempre es así, algunos están demasiado complacidos con la habilidad para confeccionar manualidades o con un discurso que va más allá de la obra misma. Ninguno de estos dos aspectos estaría mal, si no fuera porque en extremo, encarnan un estancamiento en los procesos, delatando la falta de conocimiento sobre el para qué de esa habilidad o sobre el cómo del gesto que “representa” ese discurso. Pocos artistas son conscientes de que la obra es una totalidad que ha de reflejar coherencia entre la elección de soportes, materiales, formatos, colores, lenguajes, y cómo esta correcta elección expresa una inquietud sobre algo. Tal coherencia no se logra cuando los artistas tienen la errónea idea de que “el arte es un impulso del espíritu” que no se debe analizar o pensar, porque ciertamente, toda gran obra maestra ha requerido trabajo intelectual, disciplina, investigación y lectura. 


Mari Luz Gil durante la presentación de su obra en el Mamm. 


El pasado 26 de noviembre culminó en el Museo de Arte Moderno de Medellín, el seminario El compromiso de ser artista, en el cual 23 participantes tuvieron la oportunidad de adquirir herramientas para la fundamentación de un trabajo coherente. Durante el seminario, realizaron una sesión de crítica donde recibieron opiniones reales sobre las incoherencias entre lo que el artista “quiere expresar” y lo que realmente expresa en relación a los aspectos formales de la obra. En la última sesión, los artistas compartieron con el público un fragmento de su trabajo, donde se evidenció que el ejercicio de análisis, síntesis y correlación en el discurso fue un importante aprendizaje. 


El conjunto se compuso por artistas de diferentes generaciones, suscitando una experiencia enriquecedora para cada uno de ellos. Es necesario mencionar que algunos artistas de mayor trayectoria revelaron ciertas incoherencias de sentido cuando expresaban lo que su trabajo podía comunicar; esto, es una consecuencia del descuido al que se llega a caer, cuando uno “cree que sabe” por tener cierta edad, pues el dicho de que “sabe más el diablo por viejo que por diablo” no aplica para el arte en absoluto y menos cuando pierden la necesidad de leer, indagar, investigar y sobre todo, confrontar sus creaciones con las obras de los artistas más jóvenes o la de sus contemporáneos; así como lo declaró Mark Rothko: “La progresión en la obra de un artista, mientras viaja de un tiempo a otro, ha de apuntar hacia la claridad; hacia la eliminación de los obstáculos entre el artista y la idea, y entre la idea y el espectador…conseguir esta caridad significa, inevitablemente, ser comprendido”.


Finalmente, queda felicitar a Julián Posada por la coordinación de este seminario, a Alexa Halaby quien se encargó de orientar el proyecto, a la Fundación Sofía Pérez de Soto por creer en un programa tan necesario para afianzar los valores de disciplina y conciencia creativa en los artistas, a Karen Grimson (MoMA) y Alejandra Sarria (Espacio Odeón) por estar acompañando estos procesos; y al Museo de Arte Moderno de Medellín que siempre ha demostrado su interés por expandir los diálogos entre los artista y el público, que necesita hoy más que nunca, comprender las nuevas dinámicas de arte.