Palabra y obra

Luis Fernando Peláez: chance, poetry and atmospheres
Luis Fernando Peláez: azar, poesía y atmósferas
20 de Octubre de 2012


Luis Fernando Peláez está en Francia exponiendo en el sexto Encuentro Internacional de Arte de París. Allí también está el artista antioqueño Hugo Zapata.

Foto: Cortesía 

“Sur”, 2001. Caja de madera, objetos y texto. En la obra hay un poema de Aurelio Arturo: “He escrito un viento, un soplo vivo del viento entre fragancias, entre hierbas mágicas, he narrado el viento, solo un poco de viento".

Por Oscar Jairo González Hernández


Poesía sin palabras. Imágenes que transmiten una atmósfera. Atmósferas que evocan un recuerdo. El trabajo de Luis Fernando Peláez, uno de los artistas modernos más importantes de Antioquia, consiste en eso: evocar, insinuar con sus imágenes un sentimiento.


Cuando estudió arquitectura sus profesores le reprocharon que sus trabajos con el espacio fueran tan escultóricos, tan poéticos. Al parecer, estaba destinado al arte.


Se entrenó en la pintura y luego su trabajo evolucionó hasta los volúmenes, llegó a objetos cargados de significados: maletas que representan viajes y sobre las que aparecen escenas nostálgicas, ríos que significan memoria y van arrastrando objetos, vidrios sobre los que parece escurrir el agua de la lluvia y tras los que se ven escenas con pequeños hombres, o fotografías tras una niebla. 


Su obra, además, se nutre de otros lenguajes por los que ha sentido atracción, como la poesía o e cine.


Luis Fernando Peláez habla sobre su visión de arte.


- ¿Cuál cree que debe ser el papel del escultor con la sociedad?


“El papel o el rol del escultor con la sociedad debe ser siempre hacer buena escultura: perseguir la belleza..., su sentido, este sentido, es un indicador que va mas allá de la estética, mas acá de la ética, es dinamizar las fuerzas ocultas de las geografías, de las cartografías y coordenadas históricas, hacia un territorio que sea la voz del pensamiento”.


- Usted ha creado obras para el espacio público de Medellín, como su intervención artística para la Plaza de las Luces, ¿cuál es el propósito de hacer escultura para el espacio público?


“El espacio público es finalmente el espacio social, es la obra espacial ciudadana que cubre todas las zonas: urbanismo, escultura, arquitectura. Tiene además una función a través del tiempo, y es consolidar referentes históricos. Creo que trabajar bajo estos presupuestos es tarea del arte contemporáneo: construir la ciudad del presente, anunciar la ciudad del futuro. Creo en un arte y en un artista que sean parte de la voz colectiva”.


- Uno de los libros que usted ha publicado con su obra es “Azar”, que tiene textos de William Ospina. Hablando del concepto que le da nombre al libro, ¿qué es para usted el azar?


“El azar: La palabra en sí misma es sonora, corta, breve, y, además, ‘abierta’, o sea, permite expandir. Aparecen allí cruces posibles de geografías, memorias y lenguajes”.


- ¿Cómo halló el nexo, el punto de encuentro, para hacer contacto entre la escritura de William Ospina y su obra?


“Para hacer contacto con William Ospina partí de utilizar ‘las cosas que me rodean’, donde busco elevar a sentido de belleza un fragmento, un pedazo de las cosas, de su poesía. En principio algo nos ha unido. Alguna vez hablamos del común sentimiento hacia el poeta Aurelio Arturo, y de este hacia el paisaje, luego la infancia, después el olvido y, luego, el rescate...


No espero que los textos expliquen la imagen, ni lo contrario, solo aspiro a una tercera dimensión, que ya no es la palabra ni la imagen, sino el lector, el espectador, quien entra desde sus propios recintos  y posibles estadios de la memoria. Es una tarea de construcción de espacios memorables a partir de todo aquello que puede retomarse y resignificarse. A veces incorporo un sentido, o un sentimiento de la música, que también he compartido con Ospina. Como verá, siempre aparece algo de azar”.


- Usted es un hombre de amplios referentes literarios, ¿qué incidencia tiene la literatura en su obra artística?


“El texto literario se suma a la imagen de varias formas: Uno, la provoca, sugiere, o la anuncia. La poesía tiene fuerza anunciadora.


Dos, la imagen puede sugerir el texto, es así como palabra e imagen viajan hacia un posible encuentro: al azar.


La literatura anuncia toda una atmósfera, un clima, una espacialidad, un sentido de belleza. Puede ser que la imagen de una materia, como un vidrio o un paraguas, sugieran una palabra: ‘lluvia’”.


- Hay en su trabajo un acercamiento a la fotografía, ¿qué tanto le ha sido necesaria la fotografía en su tarea de escultor?


“La fotografía como registro del tiempo. Allí aparece una imagen que ha desaparecido, y la fotografía parece como una ruina, siempre será una noción de la realidad anclada en algo irreal, ilusorio, es el tiempo detenido, adherido, fundido en los objetos.


Ahí tenemos una pregunta por la realidad y la ilusión: ¿es la fotografía una imagen, un espectro? Lo pasajero, un instante bajo la acción de la luz”.


- Pessoa decía que el arte moderno era el arte del sueño: ¿Usted qué puede decirnos sobre esa concepción? 


“Pessoa habla del arte moderno como arte del sueño, creo que el arte siempre tiene algo de ensoñación, extraído de la realidad este cubre una extrañeza, algo que no alcanza a decirlo todo, siento que la obra de arte conmueve, la razón adquiere nuevas fisuras y la emoción desborda, arrastra nuevos pensamientos... Sí, es la realidad del sueño”.



Su vida

Nació en Jericó, Antioquia, en 1945. Es arquitecto de la Universidad Pontificia Bolivariana.


Ha realizado exposiciones en ciudades como Berlín, Bogotá, Caracas, Frankfurt, Lima, Lisboa, Madrid, Sao Paulo y Washington, además de Medellín.


En 1986 consiguió el primer puesto de la Bienal de Artes Gráficas de Cali, y un año más tarde ganó el primer puesto del Salón Nacional de Artistas. Ha representado a Colombia en la Bienal de Arte de Sao Paulo, en Brasil, el Festival Cervantino, en México, y la Bienal Panamericana de Arquitectura de Quito, donde ganó el primer puesto.


Además, fue nombrado miembro de la Royal Society of British Sculptors, en Reino Unido.


Su obra hace parte de colecciones de museos de Brasil, Estados Unidos y Colombia.