Palabra y obra

“Between the cordiality and the forgiveness, something should be created”: 10 Outburst Queer Arts Festival
“Entre la cordura y el perdón algo debe ser creado”: 10 Outburst Queer Arts Festival
18 de Noviembre de 2016


El escritor, realizador y crítico cinematográfico, gestor cultural y viajero, exdirector de la Cinemateca de Bogotá, Julián David Correa, comparte un relato de su participación en el Outburst Queer Arts Festival en Belfast.


Julián David Correa


Crítico de Cine


Director de la Cinemateca Distrital de Bogotá


www.geografiavirtual.com


Belfast es una ciudad fría que en verano no pasa de los 25 grados. Belfast (del irlandés “Béal Feirste”: banco de arena), es la capital de Irlanda del Norte, la sección de la isla que hace parte del Reino Unido. Belfast es una ciudad dividida por kilómetros de un “Muro de la paz” que separaba los barrios católicos de los protestantes, los barrios republicanos de los unionistas. Belfast es una ciudad con mala fama: en los años ochentas las calles de Belfast olían a bombas… tal como las calles de Medellín.


Del 10 al 19 de noviembre de 2016, en Belfast se desarrolla la 10ª versión del Outburst Queer Arts Festival, un festival de las artes que celebra la diversidad sexual y la diferencia en todos sus sentidos. Eventos académicos, una muestra de cine, una decena de obras de teatro y cabaret, presentación de libros, talleres editoriales, talleres de escritura y “vlogging”, tres exposiciones de artes visuales e intervenciones en espacios públicos, como una que incluye performances y conduce a un recorrido por la ciudad en compañía de un podcast que narra los encuentros y silencios alrededor del sida (www.theatreofpluck.com). Un festival profundo e importante que también incluye su lado farandulero: este sábado se presentará el realizador y personaje pop John Waters con su charla “This Filthy World”.


Muchas cosas se están transformando en la Belfast de los últimos lustros: tras los “troubles”, el conflicto político y religioso que ensangrentó a Irlanda, se firmó un acuerdo en abril de 1998, y se empezó a construir una paz que hoy sigue en proceso: “Entre la rabia y el perdón algo se debe crear”, dice en el Black Box una mujer regordeta y septuagenaria, otra víctima de quienes cambian el mundo con las armas. En Belfast, una ciudad que sigue dividida por un muro que no es del todo físico ni del todo simbólico, muchas cosas están cambiando: nuevos edificios, el surgimiento del respeto a todo tipo de diversidad y el nacimiento de nuevas economías: en el posconflicto, el cine está haciendo un creciente aporte al PIB de la región gracias a los Titanic Studios y a otras empresas que crean imágenes propias y que venden servicios a productos como la serie “Game of Thrones”. Es justamente en Belfast, en esa ciudad herida, donde nació hace una década el “Outburst” (palabra que significa explosión emocional), el festival de las artes queer que ha traído encuentros con el mundo, con otras religiones, estéticas y sexualidades. Dice Ruth McCarthy, fundadora del Outburst: “Soy una activista queer y una activista cultural. El Sinn Féin es un partido progresista pero aquí sigue habiendo homofobia y hay personas religiosas que piensan que nosotros somos una abominación. Algunos amigos me han dicho que esas son razones suficientes para dejar Irlanda e ir a trabajar a Londres, a lo que yo les respondo que es precisamente por todo eso que las artes son necesarias en Belfast”. 


Belfast es una ciudad de 600.000 habitantes, y sabe muy bien cuántos muertos cuesta tratar de imponer una única religión y una única forma de política. Dentro de la muestra cinematográfica el Outburst Queer Arts Festival presentó el corto Tin Paper (2015), una delicada animación hecha con la técnica del “stop motion”, en una pequeña obra de arte que aborda el terrible tema de las “curas de la homosexualidad”, las intervenciones médicas que también son intervenciones sociales y religiosas. Tras la proyección del filme hablaron con el público Nataly, la realizadora, y el teólogo y poeta Pádraig Ó Tuama, un hombre que sufrió “curas” religiosas y hospitalarias a causa del “demonio de la homosexualidad” que lleva dentro. En medio de sus muchos relatos y cifras, e historias que de tan absurdas a veces daban risa, el hombre dijo: “La orientación sexual no es sólo una cuestión de erotismo, es también y sobre todo una manera de ver el mundo. Es por eso que lo verdaderamente abominable, que lo verdaderamente atroz es el intento que algunas familias, algunos médicos e iglesias hacen para tratar de imponer un orden. Esas intervenciones fragmentan a la persona, destruyen su manera única de estar en el mundo y en medio de esas ruinas sólo dejan rabia.”


El Outburst Queer Arts Festival concluirá mañana sábado  con un día entero de talleres de escritura y teatro, con cine, conciertos y una fiesta de clausura que celebrará diez años de trabajo por una Irlanda en donde cada habitante pueda descubrir el amor al dios, a la patria y a la persona que prefiera.