Palabra y obra

Carlos Enrique Restrepo left his reflections as legacy
Carlos Enrique Restrepo dejó sus reflexiones como legado
30 de Septiembre de 2016


Compartimos con nuestros lectores una entrevista al ensayista y docente universitario, quien falleció recientemente, en la cual habló de su libro Lo social. Perspectivas anexactas y propuso pensar de otra manera la construcción de iniciativas.


Óscar Jairo 


González Hernández


Profesor 


Facultad de Comunicación 


Universidad de Medellín


Ernesto Hernández y usted coincidían en muchos de los temas y problemas, ¿en qué momento se hizo realizable este libro? 


Mucho de lo que escribimos no fue deliberadamente pensado para un libro. Más bien reunimos, siguiendo el criterio pictórico o musical de una ‘composición’, una serie de escritos que surgieron en diversos momentos y circunstancias, muchos de los cuales los escribimos a dúo, destinados a algún artículo o conferencia. 


Llegado el momento, la forma-libro se nos hizo inevitable en función de reunir ese conjunto en torno a una enunciación sobre la que reincidía: la cuestión de lo social. 


Creo que el libro dota al conjunto de la pretensión de una teoría de lo social, que puede no ser ni original ni novedosa, pero sí quizás un poco estrepitosa, en la medida en que ha sido desoída por la filosofía o la sociología en su forma más institucionalizada. 


Se trata de una teoría tejida en el diálogo con una constelación de autores y problemas contemporáneos, a los que amamos y frecuentamos, no sólo por una cuestión de gusto sino porque aportan la perspectiva y los conceptos para repensar lo social en su procesualidad o en su devenir.


¿Por qué decidieron llamarlo Lo social. Perspectivas anexactas? 


Ante todo, nos negamos a hablar de ‘la sociedad’ como una sustancia ya formada y acabada, pues dicho concepto induce a la falsa representación de un objeto localizable. En algún sentido no hay tal cosa como ‘la sociedad’, esta sólo existe en nuestra representación conceptual o en los medios de opinión. En su lugar, y en una zona más indeterminada y difusa, está lo social, que tiene un carácter procesual, cuyo impulso le viene de un conglomerado de fuerzas sociales, no siempre molares (como las estructuras institucionales o estatales), sino también moleculares (como los movimientos que tienen lugar en el deseo o en la subjetividad). En este punto, recogemos las tentativas teóricas de la microfísica foucaultiana del poder y de la microsociología de Gabriel Tarde. 


Lo social es el campo de fuerzas que pulsa de manera activa, pero a menudo imperceptible en eso que, sin saber exactamente a lo que nos referimos, acostumbramos a llamar ‘la sociedad’. En cuanto al subtítulo, por ‘perspectivas anexactas’ entendemos una posición metodológica, que expresamente se aparta del carácter pretendidamente científico de las ‘ciencias’ sociales o humanas. Contra el estatuto universalista de la cientificidad, el libro pone en práctica un ‘perspectivismo’, induce a adoptar un ‘punto de vista’ localizado y parcial, ajeno a la pretensión de ‘objetividad’ que predomina en las ciencias en sus formas institucionalizadas.


Cuando sostienen la necesidad de “Crear un mundo: Creer en el mundo”, ¿qué relación consideran?


Esta relación está inspirada en un pasaje de Deleuze, en el segundo de sus libros sobre cine, La imagen-tiempo, que trata justamente de la función del cine, análoga a la de la literatura, y en general, al arte. El texto de Deleuze es una elocuente lección de ética: “El hecho moderno es que ya no creemos en este mundo. Ni siquiera creemos en los acontecimientos que nos suceden, el amor, la muerte, como si sólo nos concernieran a medias. (…) Sólo la creencia en el mundo puede enlazar al hombre con lo que ve y oye. (…) Pero la creencia sólo reemplaza al saber cuando se hace creencia en este mundo, tal como es. (…) De lo que se trata es de reencontrar; de volver a dar creencia en el mundo, más acá o más allá de las palabras. (…) Lo seguro es que creer ya no es creer en otro mundo, ni en un mundo transformado. Es solamente, simplemente creer en el cuerpo. Devolver el discurso al cuerpo y, para eso, alcanzar al cuerpo anterior a los discursos, anterior a las palabras, anterior al nombramiento de las cosas (…) Artaud no decía otra cosa, creer en la ‘carne’: ‘soy un hombre que ha perdido su vida y que busca por todos los medios hacerle recobrar su lugar’. El grito de Artaud es terrible. Todos en algún momento hemos sido o seremos ese hombre que ha perdido su vida. Pero la fuerza de la creación introduce ese segundo movimiento: buscar por todos los medios hacerle recobrar a la vida su lugar. 


¿El mundo? ¡Todos lo sabemos: es como para suicidarse o enloquecer! De repente, sin saber muy bien cómo ni por qué, el mundo te ha arrastrado al agujero negro de la droga, de la locura, del suicidio, de la prostitución, del consumo, de la estupidez. 


En medio de la ciudad, donde se dan los intercambios de toda índole entre los ciudadanos, ¿a qué llaman Ciudad-afuera? 


En realidad, hemos hablado de ciudad-sin-afuera para designar el cerco biopolítico en el que se ha convertido la ciudad. Nos pareció importante situar lo social en ese entorno material salvaje de la ciudad. Uno de los fenómenos propios de las ciudades es su creciente homogeneidad. El urbanita es aquel para quien la ciudad constituye su medio natural, más o menos como los dispositivos móviles han sido ya naturalizados por los jóvenes. 


La pregunta podría ser: ¿cómo mantener un afuera respecto a la circunscripción metropolitana o biopolítica? Actualmente, en Brasil, un grupo importante propone reservar este afuera oponiendo a la captura biopolítica el concepto de Ecopolítica. Evidentemente, se prosigue allí una clave importante del programa guattariano expuesto en Las tres ecologías: pensar el bios desde los tres registros de lo mental, lo social y lo medioambiental, a la manera de una ecosofía. Esta es una vía importante para reservar ese afuera. Pero se necesitan para ello transformaciones en las estructuras de los saberes y las disciplinas que, en las condiciones de las universidades actuales, entregadas al régimen del capitalismo cognitivo, difícilmente pueden darse.


¿Qué es eso que denomina “la reapropiación del conocimiento”?


Como decía, hay que poner en práctica otro uso de los saberes. En la actualidad, al igual que la vida urbana, los saberes se han vuelto objeto del control capitalista. Insisto en que es el caso de la universidad y de los centros de investigación avanzada: toda su producción de saber está allí amarrada a la red de hierro del capitalismo cognitivo. La reapropiación social del conocimiento, de la que hablan Negri y Hardt en Imperio, es una consigna importante de los movimientos autonomistas, a la que otros autores italianos como Berardi, Tronti, Alquiati, Virno, Lazzarato, Mezzadra Cocco, Pasquinelli, Roggero, entre muchos otros han hecho una importante contribución. 


Ligado a esta reivindicación autonomista de los saberes se han formado proyectos importantes como la Red Universidad Nómada. A esta concepción subyace la idea de que el conocimiento es un bien común en la medida en que progresa como una producción social. La reapropiación del conocimiento equivale a restituirle su naturaleza y su función social, para lo cual hay que pensar o crear nuevas instituciones de lo común.


¿Cómo se conciben aquí la propuesta y la intervención de la teoría-praxis de lo político y lo social?


Esta es una vieja cuestión que nos ha parecido siempre mal formulada. La teoría no se opone necesariamente a la praxis. La teoría es en sí misma un tipo de praxis cuya función es poner en obra una particular estrategia política en el plano de los saberes y los discursos. Los saberes pueden producir y sustentar las relaciones de poder, pero también pueden desmontarlas o crear otras nuevas. Naturalmente, no basta con filosofar: hay que encontrar la forma de componer con los saberes iniciativas, aunque sean minoritarias, cercanas a la acción política.




Carlos Enrique Restrepo

- Profesor de Filosofía del Instituto de Filosofía de la Universidad de Antioquia. 


- *Doctor en Filosofía.  


- *Miembro del Grupo de Investigación Filosofías de la Alteridad de ese Instituto. 


- *Autor de: Remoción del ser. La superación teológica de la metafísica.


- *Traductor de obras de teología francesa contemporánea. 


- *Publicó con Ernesto Hernández: Lo social. Perspectivas anexactas. 


- *Miembro de la Red Universidad Nómada. 


- *Director y colaborador de la Revista de Filosofía: Euphorion, donde publicó De la gran política. Sobre Nietzsche, De cosas nuevas, entre otros.