Cultural

Santiago García, the master of La Candelaria
Santiago García, el maestro de La Candelaria
Autor: Daniel Grajales
23 de Agosto de 2014


La décima Fiesta de las Artes Escénicas de Medellín realizará un homenaje al Teatro La Candelaria, de Bogotá, a propósito de sus casi cinco décadas de trayectoria.


entretenimiento@elmundo.com


Twitter: @danielgrajalest


Bogotá, centro de la ciudad, barrio La Candelaria, calle 12 con 59, esa es la dirección en la que un portón verde oscuro abre un universo de arte, encerrado en las paredes robustas, algunas de tapia pisada, típicas de una casa estilo colonial, que tiene hasta una fuente de agua en su patio central: El Teatro La Candelaria.


Esta entidad cultural nació hace 48 años, buscando ofrecerle a la capital del país un escape al modelo capitalista y una crítica política a las problemáticas sociales, a través de las artes escénicas.


“Este es uno de los grupos emblemáticos de Colombia, no solo por su trayectoria sino por su creación, han aportado a la creación de una dramaturgia nacional. Han tenido carácter de investigación por los fenómenos políticos, estéticos y sociales del país”, aseguró Jaiver Jurado, director de Medellín en Escena.


Lamentablemente, quien ha sido su maestro, su máximo representante, quien por más de cuatro decenios se dedicó a la dirección del Teatro y de todas las puestas en escena, Santiago García, ya no está debido a una enfermedad que requiere su descanso. 


A propósito del homenaje que le rendirá este año la Fiesta de las Artes Escénicas de Medellín, el dramaturgo bogotano habló con EL MUNDO, desde su hogar en el que se encuentra gozando de un satisfactorio estado de salud.


-¿Cómo nació el Teatro La Candelaria y su apuesta por hacer un teatro independiente? 


“El Teatro La Candelaria nació hace casi cincuenta años, en una casa que había vieja, en la que actualmente funciona, allí nos reunimos un grupo de personas que queríamos hacer un teatro independiente, sin apoyo de ninguna entidad”.


“Con los años, comenzamos a recibir algunos estímulos del Estado y así empezamos a convertirnos en un grupo organizado, aunque siempre con independencia y guiados por el público”.


-¿Qué línea quisieron imprimirle a la propuesta escénica del teatro, cómo querían que fueran sus obras?


“Lo fundamental era inventar nuestras propias obras, ser autores de las obras que queríamos hacer. Fuimos pioneros en la creación colectiva, crear las obras entre todos, el autor era el grupo, que cada vez exigía ser más estable”.


“Hicimos obras de un notable éxito como "Un hombre es un hombre", conseguimos seguir en la casa, hacer un equipo sólido, fueron más de veinte puestas en escena”.


“Entonces, comenzaron a aparecer muchos grupos de teatro en otras ciudades, como el de Enrique Buenaventura en Cali, otras en Bucaramanga”.


“Estábamos dando el ejemplo de sostener y mantener una casa con su grupo estable, sin apoyo del teatro, el público era el que nos lograba mantener”.


-Santiago, cuéntele a nuestros lectores ¿por qué entre la arquitectura y el teatro usted decidió “vivir el arte”?


“Era estudiante de arquitectura y hacía teatro. Después de graduado, debí elegir entre el teatro y la arquitectura, y me quedé con el teatro, ya que este estaba más lleno de posibilidades, era más interesante. La arquitectura veía que requería que uno tuviera su oficina y no un arte, como el teatro, el arte me gustó muchísimo”. 


-¿Cuáles fueron las problemáticas sociales que marcaron sus obras y cómo quisieron abordarlas?


“Las dificultades del ser humano para vivir en una sociedad como la nuestra, en una sociedad capitalista. Quisimos explorar cómo se debió abatir el hombre desde su aislamiento, o logrando una organización, para poder sobrevivir, ese dilema que se le presenta al ser humano para poder subsistir en una sociedad capitalista. Así, logramos crear muchas obras, estuvimos en Estados Unidos, en Francia e Italia, haciendo gran resonancia, las obras nos identificaron mucho”. 


-¿Qué cree usted que logró conquistar al público capitalino, además de la influencia que lograron en otras ciudades del país, ya que para esa época el teatro no tenía tanta fuerza como ahora?


“El lugar en donde estábamos y seguimos estando, en pleno barrio La Candelaria, en el puro Centro, eso logró mucha acogida en el público. Además, conseguimos hacer un grupo estable, de cerca de quince actores, que estaban comprometidos. Éramos un grupo en una sala de una casa, con actores estables”. 


-¿Había una preocupación por perdurar en el tiempo o solo querían expresarse libremente, hasta cuando el público lo aceptara?


“Todos trabajábamos por lo inmediato, por hacer una obra de teatro, presentarla y mostrarla hasta que dejara de ir el público, pero no fue así, seguía llegándonos gente, seguíamos llenando la sala”. 


-Ahora que usted no está de lleno en el Teatro, ¿qué queda en La Candelaria de esos sueños iniciales?


“Nos ha ido muy bien, la casa que era arrendada es ahora nuestra y hemos logrado mantener un grupo estable, de quince o veinte actores estables. Aún están en escena pioneros como Fernando Mendoza, Patricia Ariza y Francisco Martínez”. 


-¿Que tanta influencia de los lingüistas estructuralistas, de los teóricos del análisis textual y de los semiólogos ha habido en el trabajo del Teatro La Candelaria?


“Siempre fueron muy importantes las obras de autores franceses y alemanes. Después, fue muy admirable el trabajo de Enrique Buenaventura. Principalmente nuestra influencia de los teóricos, grandes maestros, fue la de Eugène Ionesco, el gran dramaturgo francés de origen rumano”.  



El maestro

Santiago García Pinzón nació en Bogotá, el 20 de diciembre de 1928.  Es actor, dramaturgo, director teatral y pedagogo colombiano, es uno de los grandes teóricos y prácticos de la escena contemporánea, indiscutido maestro y paradigma para varias promociones de artistas y referente para muchos jóvenes que se iniciaron con él en la creación teatral.


Se formó como arquitecto, estudió en la Universidad Nacional de Colombia, en la Escuela de Bellas Artes de París y en el Instituto Universitario de Venecia, de regreso  comenzó a entrenarse como actor en Bogotá con el director japonés Seki Sano, en 1956.


Cursó estudios de escenografía y dirección teatral en la Universidad Carlos, Praga (Checoeslovaquia). 1959-1962.


En 1958 integró el núcleo fundador de El Búho, donde llevó a escena la obra A la diestra de Dios Padre, de Enrique Buenaventura, y en 1966, con un grupo de artistas e intelectuales fundó la Casa de la Cultura, la que se considera hasta 1968 primera etapa de lo que es Teatro La Candelaria de la cual es director  General 1966-2013.


Maestro de la creación colectiva, su modo de entenderla rechaza asumirla como un método y sí como proceso de trabajo que se renueva en cada experiencia y que sedimenta un saber interdisciplinario y una actitud de compromiso práctico e ideológico en cada uno de los miembros del grupo, fecundo incluso en los trabajos de autor. 


Sus obras han recreado episodios de la historia sociopolítica colombiana, han enfrentado por medio del lenguaje artístico las manifestaciones de la violencia estructural, las problemáticas de las clases más desposeídas y los hábitos y costumbres de la oligarquía.  




Actualidad

César Vadillo, quien ahora asume la dirección del Teatro La Candelaria, junto a otros de sus fundadores, Fernando Mendoza, Patricia Ariza y Francisco Martínez, habló con EL MUNDO acerca de cómo está trabajando actualmente esta entidad cultural.


-¿Qué novedades ha tenido este 2014 el Teatro La Candelaria?


“Hace unos meses recibimos estímulos de la Ley de Espectáculos que está siendo invertida por el Ministerio de Cultura con su proyecto de "Infraestructura para las Artes Escénicas", con lo que adecuamos el Teatro, hicimos una gran inversión en comodidad para la sala”. 


“Hacemos espectáculos de miércoles a sábado, con nuestras obras de repertorio como "De caos y de cacaos", "El quijote", "El paso" y "Cuerpos gloriosos"”.


-Ahora que el maestro Santiago García no está con ustedes, ¿cómo están adelantando los procesos creativos?


“Estamos investigando dos obras, a partir de Camilo Torres, que será una historia que rescatará esta figura, aun no conocemos su nombre.  Estamos trabajando muy unidos, haciendo creación colectiva y sin perder las enseñanzas del maestro Santiago García, estamos buscando complementar nuevas miradas teatrales con todo el grupo”. 


-¿Quién está a cargo de la dirección?


“Estamos al frente del Teatro, Patricia Ariza, Francisco Martínez, Fernando Mendoza y César Vadillo, en todas las coordinaciones, explorando cómo los grupos teatrales pueden funcionar con otro tipo de dirección”.