Cultural

Midwives, the hands that give life to a Heritage
Parteras, las manos que dan vida a un Patrimonio
Autor: Daniel Grajales
3 de Julio de 2015


Desde el 2011, Asoparupa, la Asociación de Parteras Unidas del Pacífico, con el acompañamiento de la Dirección de Patrimonio del Ministerio de Cultura, trabajan en la formulación del Plan Especial de Salvaguarda para esta manifestación.



Rosmilda Quiñones, partera de Buenaventura con 30 años de tradición, junto a Lucía Sinsa, mujer en etapa de gestación. 

Adrián Quintero

Al frente de la mujer que va a dar a luz no hay un médico cirujano, un ginecólogo, un obstetra, ni ningún tipo de hombre formado en alguna facultad de ciencias de la salud.  El conocimiento de quien mira a los ojos a la mujer embarazada, le da indicaciones de respiración y le pide calma, tiene que ver con varios siglos de tradición, con conocimientos ancestrales y manifestaciones propias de la cultura; que son empleados, en la mayoría de los casos, por una figura del sexo femenino.


“Ser partera es una formación intergeneracional, casi siempre asociada a las mujeres; aunque también hay hombres que ejercen la partería. Esta práctica se aprende de un mayor que va enseñándole a una nieta, o una hija, de forma directa, mediante una técnica y un seguimiento dirigido”, explica Alfredo Vanín,  coordinador del Plan especial de salvaguarda de las parteras tradicionales de Colombia, quien desde la Dirección de Patrimonio del Ministerio de Cultura trabaja para que el Consejo Nacional de Patrimonio ratifique dicha tradición como parte de la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial. 


Su experiencia, al igual que la de cerca de 250 sabedoras ancestrales de regiones del Chocó, Cauca, Nariño, además de países como Panamá y Senegal, integran la agenda que hasta mañana sábado ofrecerá el Encuentro Internacional de Parteras Tradicionales, Inspiración femenina del Pacífico, realizado en Buenaventura. 


“La partería es un saber tradicional que corresponde a la humanidad, el cual tiene condiciones muy especiales, ya que si nos remontamos a tiempos atrás y aún observamos el panorama actual, nos damos cuenta de que la salud es y ha sido muy reducida; por lo que las parteras tuvieron la labor, no sólo de comadronas sino de obstetras que fueron unas agentes de salud muy importante. Incluso, ellas eran las mujeres que servían de curanderas, de consejeras de la salud e incluso de las relaciones de pareja”, detalla Vanín.


Colombia


De acuerdo con el experto, la partería es un procedimiento que en Colombia se remonta a los primeros pueblos indígenas colombianos, ya que “todas las comunidades indígenas y afrocolombianas la tienen muy evolucionada. Incluso, las comunidades rurales campesinas también la han ejercido”,  y hoy está presente, especialmente, en “las mujeres afro del Pacífico y las comunidades indígenas como la Kamentsa los Paeces, sin dejar de un lado a los indígenas amazónicos”. 


En esta perspectiva, Vanín, cuyo nacimiento se dio en el municipio de Sija, Cauca, gracias a una partera, defiende que “es importante preservar la partería porque es un conocimiento tradicional de una alta incidencia en la salud de las comunidades. Si el Estado entiende la importancia de visibilizar y formalizar esta práctica, podríamos bajar la mortalidad infantil. Hay que fortalecerlo, perfeccionar algunas cosas en sus prácticas”.


“La mujer está preparada para  parir”


Makda Kamara, quien nació en Panamá y hace cuatro decenios vive en Estados Unidos, trabaja para el Departamento de Salud Pública de las islas Vírgenes  de Estados Unidos buscando que sean reconocidas las parteras tradicionales, y asegura que este saber “estaba antes del carro, el avión”.


“Las parteras controlamos el dolor con el amor, las caricias. A las embarazadas las acariciamos, cuando una mujer está teniendo problema le cantamos, la besamos y le decimos: ‘usted puede hacer eso’,  porque verdaderamente el bebé sabe cómo nacer y la mujer está preparada para parir”, dice.


Desde su experiencia, uno de los secretos está en el ritmo cardiaco: “Se debe controlar el latido del corazón. Es que nosotros hemos medicalizado el parto, y además, todas las etapas de la mujer, como si hubiéramos olvidado cómo parir, algo que es imposible, es algo evolutivo, que viene de Dios”.


Su defensa de esta tradición tiene que ver con su visita a África: “Cuando yo viví en África, en 1972, luego de terminar licenciatura en Educación e Historia africana, enseñaba en Tanzania, en la escuela secundaria, conocí a una mujer que vivía en el pueblo y me llevó a un parto. Ahí, Dios me dijo que si quería cambiar al mundo tenía que trabajar con mujeres, para que pudieran parir en paz, con respeto y con amor”.


A su regreso a los Estados Unidos, y al culminar su maestría en Educación, en la Universidad de Harvard, se dedicó a “trabajar con un grupo conocido como Partería Tradicional, de la sabedora Shafia Monroe, de Boston, Massachusetts, para mejorar la tasa de mortalidad infantil de los afrodescendientes en Estados Unidos”.


Y es que, aunque este país es un imperio internacional desarrollado, “todavía hay mucha mortalidad infantil, mueren por el racismo y los problemas sociales, por la pobreza y la discriminación desde hace cuatro siglos”.


Kamara concluyó que “las parteras hacen menos del 2 o 3% de los partos, mientras, muy poco. Durante mi experiencia,  estuve en un hospital en Boston, donde las parteras atendieron cerca del 70% de los partos, y el porcentaje de cesárea fue del 10%. Ahora que no lo estamos haciendo, cuando lo hacen los médicos, la cesárea es del 30%. No pueden decirnos que cada tres mujeres necesitan una operación para parir”, concluye. 



El proceso de los partos

La Dirección de Patrimonio del Ministerio de Cultura compartió con EL MUNDO las fases de la labor de una partera tradicional: 


1. “Comienza con los adecuados cuidados del cuerpo femenino, incluso desde su primera menstruación, y esto se relaciona con el conocimiento sobre el manejo de los ciclos del cuerpo de la mujer, potenciando, o bien la fertilidad o bien su control”. 


2. “Una vez se alcanza el estado de embarazo, el acompañamiento busca asegurar el camino, brindando todo el apoyo físico, espiritual, emocional tanto a la madre como al bebé durante el periodo de gestación, previniendo las amenazas y peligros”. 


3. “En la fase del alumbramiento las parteras ponen al servicio de la madre y la nueva vida en camino, todo un saber femenino acumulado durante miles de años, para garantizar que la madre y el bebé no corran riesgos graves”. 


4. “Durante la fase del puerperio, el saber de las parteras está dirigido a brindar fortaleza y asistencia a la madre en la lactancia, el cuidado del bebé, así como el de ella misma”. 


5. “Una vez han pasado estas fases que son las más delicadas y las de mayor atención, el acompañamiento es más puntual, pero garantizando que se mantenga siempre un vínculo creado tanto con la madre como con el nuevo ser”.