Cultural

Pablo Gómez, “The demolisher”
Pablo Gómez, “el demoledor”
Autor: Daniel Grajales
1 de Marzo de 2015


Este artista de Medellín participa en la Feria internacional de arte contemporáneo Arco Madrid
2015.



Foto: Cortesía 

Pablo Gómez y su obra El cuarto de las decisiones, que recientemente fue exhibida en galerías de Nueva York.

En el caso de la supuesta demolición de la Casa Botero, construcción ubicada en el barrio Buenos Aires, de Medellín, incluida por el Plan de Ordenamiento Territorial, POT, como un bien de interés municipal, cuyos propietarios tenían pensado demoler pero la reglamentación lo impide; apareció un nuevo testimonio, esta vez desde las artes plásticas.


Se trata del arquitecto Pablo Gómez, cuya instalación de El cuarto de las decisiones, resultó relacionada con los hechos.


“Este trabajo arrancó en el 2009 cuando llegué a Nueva York, y me di cuenta de que la renovación urbana era impresionante, como es una isla, hay que destruir para poder construir. Entonces, desde mi experiencia como constructor, decidí plantear una empresa de demoliciones, la registré, pauté en la guía telefónica, las páginas amarillas y recibí llamadas, entre ellas una de los dueños de diferentes espacios emblemáticos, entre ellas la Casa Botero”, aseguró el artista.


La principal reflexión de Gómez es la destrucción de la ciudad, lo que cuesta tener nueva arquitectura y, sobre todo, hacer una apuesta poética por la memoria, a través del arte contemporáneo.


“Hay casas que son patrimonio y a mucha gente no le gustan esas declaratorias. Aunque las propiedades tienen un valor arquitectónico muy importante, no tiene tanto valor económico, por lo que aparecen una serie de ‘accidentes’, que más bien son planeados, como incendios, o descuido hasta que todo se cae. Utilizan el diseño como un fin para destruir, buscando que el suelo tenga mayor valor económico”, agregó.


El curador Alberto Sierra explicó que “él no va a destruir una ciudad con martillos de cartón, lo que sí hace es la reflexión sobre la vida y la muerte y la ciudad, se pregunta cuándo es necesario demoler y cuándo no”.


Cabe resaltar que la estética de la obra está fundamentalmente resumida en objetos de demolición y construcción elaborados en cartón, ubicados en repisas.


Esta serie de esculturas de pequeño y mediano formato, están acompañadas por un video de lo que ha sido el proyecto, y están organizadas en un espacio que podría ser la oficina donde en este momento algún constructor del mundo está pensando cómo va a ser “el demoledor de un edificio, su historia y su imaginario”. 



La ideología del proyecto

Pablo Gómez creó un sitio web y una imagen corporativa para esta obra, todo lo que debería tener una compañía de demoliciones común. Así definió a EL MUNDO la misión de esta entidad.


“En los últimos años, mi trabajo ha sido llevado a cabo por la manera en que los conflictos sociales y políticos se materializan directa o indirectamente en los entornos urbanos.


La comparación de los eventos individuales en la historia de las ciudades, estoy interesado en lo traumático de experiencias que se convierten en marcas que generan nuevos paisajes urbanos y psicológicos.


En mi trabajo, estos nuevos territorios contribuyen a la percepción, análisis y posibles interpretaciones de los conflictos que tienen lugar actualmente en la ciudad contemporánea”.