Cultural

La Naviera: entre el arte y la memoria
Autor: Juliana Vélez Gómez
20 de Agosto de 2013


Cerca de 35 artistas expondrán sus obras en el Edificio de la antigua Naviera Grancolombiana durante el Salón Nacional. Se espera que al finalizar el evento, el edificio se convierta en un centro cultural para la ciudad.


Foto: Esneyder Gutiérrez Cardona 

El edificio tiene un área de 4.898 metros.

Es particular que un edificio de Medellín, donde no hay mar, lleve el nombre de Naviera Grancolombiana. Tal vez por eso muchas personas se sienten confundidas cuando se les pregunta si conocen el edificio que lleva ese nombre. ¿El de rentas? Preguntan muchos. Sí, el mismo. Muchos tienen esa referencia pues durante varios años el edificio fue ocupado como oficina para pagar impuestos. 


Es patrimonio cultural de la ciudad y sin embargo los ciudadanos desconocemos su historia y el gran potencial urbanístico que representa esta construcción.


Este año se dio la noticia de que el tercer espacio escogido para albergar las obras del 43 Salón Nacional de Artistas sería este edificio, además del Museo de Antioquia y Museo de Arte Moderno de Medellín. Las preguntas no se hicieron esperar. ¿Y por qué no otro museo? Pues bien, un espacio no convencional precisamente da pie para hacer otro tipo de reflexiones, para recrear obras diferentes y para apropiarse de espacios de la ciudad que por su fuerza histórica o visual se pueden adaptar a este tipo de eventos. 


Ahora que ya están terminando las adecuaciones para disponer las obras de los artistas, muchos transeúntes pasan curiosos y preguntan qué le están haciendo al edificio. Muchos ni se imaginan lo que está por suceder. 


La edificación


La Compañía Naviera Colombiana se fundó en Medellín en  1920. Hacia 1946  se “encargó los planos de su sede a Ignacio Vieira, Federico Vásquez y Alberto Dothee, socios de la firma Vásquez y Dothee”, consta en la documentación histórica de la Universidad de Antioquia. La edificación se ubicó  en la esquina de la carrera Palacé con la Avenida  Primero de Mayo y sobresale por su forma de barco.  


Según Diego López Chalarca, arquitecto y docente de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín, su estructura “corresponde, más que a un estilo, a un momento de la arquitectura de Medellín que denominamos pre-moderno. Es decir, la arquitectura que se concibió entre los años 1920 y 1950. La construcción incorporó elementos del estilo Art Decó en la elaboración de su diseño interior. Con respecto a su forma, la concepción de la volumetría sinuosa de su envolvente, más que un propósito de su estructura formal, es una clara y deliberada manifestación de su tremenda fuerza urbana”. 


Además, “sus puertas, una por la Avenida La Playa y otra por Palacé, en aluminio y cristal opaco, tienen altorrelieves alusivos a La Naviera y unas cruces al estilo Templario”, describe Guillermo Molina, arquitecto y docente de la Universidad Pontificia Bolivariana. Se puede apreciar un piso rojizo en granito pulido y en algunos puntos la baldosa lleva grabada la rosa de los vientos.  


Cuando la Naviera dejó de operar en este centro, pasó a ser el lugar de pago de impuestos. Y en otro tiempo también fue ocupado por la Fiscalía. 


El Departamento de Antioquia lo compró y pasó a llamarse Edificio Antioquia. En 2006 mediante Acuerdo municipal, fue declarado bien de interés cultural del Municipio de Medellín. Y hoy la Universidad de Antioquia lo tiene a su cargo. 


La importancia urbanística del inmueble radica en que es una de las lecciones urbanas más poderosas que la ciudad posee. “Su implantación obliga a dar respuesta no solo al programa de necesidades propio de su carácter de edificio de oficinas sino que además le implica ordenar la forma del espacio urbano. Responder a la continuidad del alineamiento en la carrera Palacé, continuar la sinuosidad del trayecto de la quebrada Santa Elena, abrir la posibilidad de la formalización de la Plazuela Nutibara y desde la distancia, establecer un perfecto discurso urbano con el posterior edificio del hotel Nutibara, para generar la senda que entrega la Avenida Primero de Mayo a su hermana gemela, la Avenida de Greiff”, explica López Chalarca, quien también expresó que ahora que el edificio se prepara para albergar el arte, tendrá una misión que es “perpetuar sus valores, acrecentar su atención, demandar mil miradas, seducirnos en sus nuevos acontecimientos”, pues los edificios potentes siempre tendrán esa capacidad de mutar su vocación. 


Espacio de artistas


A los organizadores del Salón Nacional se les presentó el edificio como uno de los espacios alternativos de exhibición. Mariángela Méndez, directora artística del Salón señaló que además de las cualidades arquitectónicas de la edificación, la referencia a una época histórica les generó atractivo, pues podría ser provechoso para ciertas obras, de hecho, varias de ellas tienen que ver con el mar. Tal vez lo más relevante fue su ubicación en un punto neurálgico de la ciudad y cerca de importantes instituciones culturales. “Genera una sensación de concentración, que era lo que buscábamos con el Salón. Que la gente no sintiera que tenía que recorrer todo Medellín encontrándolo sino que caminando lo pudiera ver”, anota Méndez. 


Se estima que cerca de 35 artistas expondrán sus obras en este lugar. Entre ellos se pueden mencionar Alejandro Mancera, María Isabel Rueda y Leyla Cárdenas, de Colombia, y Radamés “Juni” Figueroa, de Puerto Rico.


Según Méndez, Mancera planteará intervenciones con una propuesta de arquitectura vernácula en el primer piso del edificio al que se le ha nombrado La Heladería. En la culata del edificio habrá un dibujo de María Isabel Rueda. Y la obra de Leyla Cárdenas se acopla muy bien al espacio pues su propuesta surge a partir de la arquitectura de los lugares. En el último piso, donde hay un patio al aire libre, Figueroa tendrá su obra que se asemeja a un jardín selvático. 


En el sótano se exhibirán obras en video y en el mezzanine habrá espacio para conversatorios y páneles académicos. 


Por otra parte, Bairo Martínez, director del Muua, Museo Universitario de la Universidad de Antioquia afirmó que cuando el Salón Nacional culmine le queda a la Universidad un compromiso alto. Desde la dirección del Museo él ha planteado la posibilidad, por ejemplo, de tener exposiciones temporales en el primer piso. “Creemos que la vocación de este edificio no es otra sino cultural”, concluyó Martínez. 



Arquitectura pre-moderna

Según Diego López, arquitecto y docente de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Nacional, sede Medellín, la arquitectura pre-moderna en Medellín se caracterizó por la proyección “de  arquitectos extranjeros que llegaron de Europa, en la ultima década del siglo XIX a la ciudad, o arquitectos colombianos que se formaron en Norteamérica y en Europa. Además son arquitecturas que incorporan el uso del hormigón armado, por lo tanto son edificios que adquieren una nueva consistencia formal. 


Colombia, Brasil, Argentina y México son países que incorporaron en la primera mitad del siglo XX todos los postulados de la arquitectura moderna, tanto en sus vertientes americanas como europeas. Hicieron de los principios de dicha arquitectura unas adaptaciones magníficas a los contextos locales, al clima, a los sistemas constructivos e incluso a los materiales”.