Cultural

Downtown was a carnival
El centro fue un carnaval
Autor: Daniel Grajales
9 de Diciembre de 2013


Dragones, brujas, especies marinas, ángeles, demonios, dioses, guerreros y catrinas bailaron anoche por las calles del centro de Medellín en el Carnaval de Luces, Danzas, Mitos y Leyendas 2013.


Una fuerte lluvia caía sobre el centro de Medellín. A las 4:40 p.m., cerca del Parque de San Antonio, descendió de un bus de servicio público una mujer de raza negra. Caminó, miró con temor los estragos de la lluvia y aún así siguió su andar sonriente; al parecer no le importaba que sus zapatos se mojaran en los charcos que sé habían formado en las calles. 


Con ánimo saludó a sus compañeros a quienes se encontró reunidos y listos para bailar, comenzó a desempacar su vestuario, a maquillarse y a darle forma a su voluminoso peinado.


Dos horas y 20 minutos después, a las 7:00 p.m., la joven de piel de ébano estaba en su carroza, ya convertida en Lucifer, la protagonista de “Lucifer y la fiesta infernal”, una de las comparsas que llenaron de alegría y color el Carnaval de Luces, Danzas, Mitos y Leyendas al que cientos de personas no dejaron de asistir ayer.


“Esta es la fiesta de los siete pecados en el infierno, la idea es atraer a un alma en pena a esta celebración infernal”, narró Leidy Jhoana Cuesta, artista de la Corporación Kakatua Violeta, quien hace seis años participa en este Carnaval y en la noche de ayer dio vida a la malévola comandante del averno, que invitaba a los asistentes a que se unieran a sus coreografías ambientadas con percusión y música electrónica.


Al igual que ella, otros 899 artistas bailaron por las calles del centro de Medellín que dejaron su oscuridad para recibir los globos luminosos, los coloridos vestuarios, la música que ambientaba las coreografías de las comparsas y las notas de la Unión de Bandas Músico Marciales que cerraba el desfile.


La marcha de esta celebración tradicional de ciudad, que comenzó con el mito de las brujas y un globo gigante que recreaba el rostro verde de una mítica hechicera, recorrió desde el Parque de San Antonio hasta el Teatro Pablo Tobón Uribe, donde un concierto cerró la jornada. 


Las luces se unieron a los  accesorios de las carrozas y los disfraces de los artistas, las danzas representaban el folklor de diferentes regiones del país, los mitos se acercaban a las personas para saludarlas y las leyendas no paraban de gritar con fuerza nombres como el de “Iemanjá”, la diosa que llamó la atención con su vestido de muchos metros de tela que invitaba a reflexionar sobre la importancia de cuidar las aguas del mar.