Cultural

Don Quixote or the revived cavalry
Don Quijote o la caballería rediviva
Autor: Lucila Gonzalez de Chavez
28 de Abril de 2016


Cuando se celebra en el mundo el mes del idioma y luego de la conmemoración de los 400 años de la muerte de Miguel de Cervantes, nuestra experta en Lenguaje revisa el género de caballería y las características de sus narraciones.



Ilustración: Alejandro Arredondo Cano

Los orígenes del género literario llamado Libros de Caballerías están en el rescate del espíritu heroico de la Edad Media. La doctrina amorosa que hay en los Libros de Caballerías  es consecuencia de la poesía provenzal.


El mundo maravilloso del amor cortés o la poesía escrita por los trovadores para rendir homenaje de admiración  a la señora de sus pensamientos, sale de Provenza y llega a los demás países. 


El amor cortés: sufriente, amor de tormentas, puede llevar a la locura. Los personajes de las obras de Caballerías hablan solamente de lo más extraordinario. En la caballería andante suceden cosas increíbles para quien no está iniciado en ella. 


Por ejemplo: El príncipe de nombre Lepolemo pelea contra el viejo Torino convertido en estatua de bronce.


La dama Ipermea llega en forma de grifo (mitad águila, mitad león), toma en sus garras a los jóvenes que tratan mal a su protegido don Olivante de Laura, se eleva  en el aire y los suelta contra el suelo, desde arriba.


Los caballeros andantes creen que hay una estirpe de sabios (magos y magas) que los persiguen o los protegen según que despierten en ellos repulsión o simpatía. De esta creencia nacen personajes con grandes poderes como: Uganda, Morgaina, Taranta, Melisa..., y Artidoro, Merlín, Atlante, Fristón (el peor enemigo de don Quijote), Arcalaús (el gran enemigo de Amadís de Gaula) y muchos más.


Los romances sirvieron para estudiar los libros de caballerías. Se conocieron en España las leyendas sobre el mago Merlín, quien aparece en las novelas y poemas caballerescos. Él es un ser mitológico que adquiere aspecto humano; fue amigo y defensor del rey Artús (Arturo) a quien le ordena fundar la orden de la Caballería y de la Tabla Redonda.


Merlín es ejemplo de patriotismo y de heroicidad. Por amor a la joven Viviana se condena espontáneamente a un eterno cautiverio.


Don Quijote leyó también las historias del rey Artús, las de Tristán, las de Lanzarote. Y obras como El caballero Zifar, libro de caballería que ensalza las virtudes.


En los Libros de Caballería existen: el caballero atrevido y el caballero esforzado. Según la obra El caballero Zifar, el que tiene valor es el caballero esforzado, clase a la cual pertenece Zifar. Son obligaciones del caballero andante (y don Quijote lo sabe muy bien): respeto, amor a Dios, hombría de bien cabal, honestidad, fe, pundonor y fidelidad a su dama. Don Quijote hace esta reflexión: “Caballero andante sin amores es árbol sin hojas y sin frutos, y cuerpo sin alma”.


Juan Montalvo en su obra Capítulos que se le olvidaron a Cervantes, considera a don Quijote (encarnación de la Caballería), grave, adusto, audaz, intrépido, temerario, enamorado, sincero, fiel.


Es difícil separar los Libros de Caballerías de las novelas sentimentales. Entre estas obras de situaciones caballerescas y amorosas están: Amadís de Gaula, obra preferida de don Quijote. Con ella empieza verdaderamente el género de Libros de Caballerías: se dice que en el siglo XIV circulaba por Castilla un libro Amadís dividido en tres pequeños libros; luego le agregaron un cuarto libro y un quinto, después. 


El Caballero Zifar es uno de los relatos de caballería más ilustrados en las diferentes etapas de la historia. 


El eje de la obra Amadís de Gaula  es una corte de un rey en la que se destaca Amadís, lo mismo que en la corte del rey Artús (Arturo) y en la del rey Marco sobresalen Lanzarote y Tristán.


Al nacer, Amadís fue abandonado en un arca en un río y salvado luego por Gandales. Años más tarde, Amadís llega a la corte del rey de Escocia y se enamora de Oriana, hija del rey Lisuarte;  Amadís, encarnación del ideal caballeresco, ampara y defiende a viudas y a doncellas, humilla a caballeros orgullosos, lucha por la paz. Todo ello constituyó el ideal  de don Quijote como caballero andante.


El rey Lisuarte es hostil a Amadís quien tiene que separarse de Oriana. Después de muchas luchas, ausencias y penalidades,  tiene lugar la boda de Oriana y Amadís.


Otra obra de caballería muy leída por don Quijote, es Palmerín de Inglaterra, un libro que mereció el elogio de Cervantes. Esta obra tiene situaciones menos complicadas que los otros libros de caballerías, y momentos de gran delicadeza y generosidad.


Influyó también en don Quijote el libro Lanzarote o El caballero de la carreta: Artús es el legendario rey de Bretaña y quien preside la reunión de los caballeros alrededor de una mesa (la Tabla Redonda) para narrar sus hazañas. En la fiesta de la Ascensión se presenta en la corte del rey Artús un caballero extranjero y desafía a un duelo a muerte; si él pierde, entregará un gran número de damas y caballeros de la corte de Artús que tiene prisioneros, si gana el duelo, le entregarán a la reina Ginebra.


Keu ha aceptado el desafío y es vencido, por tanto, la reina queda prisionera. Los caballeros luchan por rescatarla; después de muchas y maravillosas aventuras, el desconocido, que es  Lanzarote, impulsado por su amor a la reina Ginebra, logra liberarla; pero, ella lo desprecia…


Los amores de Lanzarote y la reina Ginebra imitan los de Tristán e Isolda. Es el amor cortés que ennoblece al hombre y lo hace capaz de las más gloriosas hazañas, convirtiéndolo en un héroe, en un vasallo de “su dama”, la que le impone todos los deberes, pero le permite -si sabe merecerlas- todas las esperanzas.


Don Quijote revive  la caballería andante de la Edad Media, y con él se cierra el ciclo del amor cortés. Es el último caballero andante que lucha por Dios, por el rey y por su dama -Dulcinea del Toboso- en beneficio de los demás.


La Caballería


Institución creada en la Edad Media. Algunos estudiosos afirman que nació en Alemania y se extendió a todos los demás países europeos.


Sólo se admitía y se armaba caballero “por la justicia y el derecho” a los jóvenes nobles y capaces de llevar armas. Pertenecer a la Caballería era un signo de virilidad y nobleza.


Libros de Caballerías muy leídos por Don Quijote


Percival el Galo; El Caballero del león; Cligés; Cuento del emperador Otas; Palmerín (sus dos primeras partes fueron publicadas con los títulos de: Palmerín de Oliva y Primaleón); Espejo de Caballerías (su protagonista es Ronaldos de Montalbán); Libro del invencible caballero Lepolemo o Caballero de la Cruz; Espejo de príncipes y caballeros (uno de los poemas caballerescos más admirados por don Quijote).


Caballeros andantes que influyeron en Don Quijote


Lanzarote (o Lancelote): héroe que personifica el “amor cortés; amor que todo caballero debe a su dama”.


Fiorovante: lucha contra el rey Balante (en Italia).


Godofredo de Bouillon: rey de Jerusalén.


Tristán: el enamorado de Isolda, en la corte del rey Artús.


Amadís y Zifar, grandes y esforzados caballeros, rendidos de amor por la dama de sus pensamientos.


Gigantes que robaban el sueño y la paz a don Quijote


Por la constante lectura de los libros de caballerías, don Quijote supo de gigantes y endriagos; ellos influyeron en su vida de caballero andante; algunos de esos gigantes son:


Anfeón, Carmadón, Bruciferno, Boralto Dragontino, Arrastronio el Bravo, Pronastor el Orgulloso, Furibundo, Astrobando (que andaba en elefante porque ningún caballo podía con su peso), Mandanfabul, Calfurnio, Baledón, Bravorante (sólo comía carne de fieras), Pacanaldo, Cartaduque, Daliagán de la Cueva Oscura, Frandamón el Desmesurado, Galpatrafo, Luciferno de la Boca Negra y otros más.




Libros de apoyo

Doren, Mark van.              


La profesión de don Quijote


Franco, D.                         


La preocupación de España en su Literatura


García López, José.          


Literatura española


Riquer, Martín de.            


Aproximación al Quijote


Rodríguez, Antonio


El Quijote, mensaje oportuno