Seguridades externas y estabilidad interna

Autor: Pbro. Emilio Betancur
28 junio de 2020 - 12:07 AM

La Palabra de Dios, en la liturgia de hoy nos acerca a varias formas de solidaridad, para abrir nuestro corazón y nuestra razón a querer e imaginar muchas otras

Medellín

A medida no que pasa sino que sigue la pandemia en que nos tiene el virus, van cayendo todas las seguridades externas a las que habíamos confiado nuestra vida, la economía, el empleo, el estudio, el tortuoso camino de salir de la pobreza, los ahorros, y los pobres el miedo de caer en la miseria; y a otros, así sean pocos, la codicia de conseguir más dinero para vivir de las ganancias, ojalá no tuviéramos que mencionar a los que mata la avaricia del dinero a cualquier precio. Lo poco que tengamos de estabilidad interna puede también entrar en crisis, lo que sería lo peor que nos pudiera ocurrir. Apenas ahora estamos cayendo en cuenta que el descuido de nuestra vida interior, es el descuido de la vida de los demás, sobre todo de los pobres. Si la estabilidad externa va desapareciendo porque nos la arrebató un virus y sepultó una pandemia; es para que la gente razonable y creyente se oriente como camino de salida hacia la estabilidad interna, la espiritualidad de los valores humanos, la sensatez del dinero como medio y la solidaridad menos de familia o amistad, que se supone, sino la solidaridad con los más vulnerables quienes no han tenido o han perdido la posibilidad de un empleo para producir, o de estudiar que es la manera más digna de salir de la pobreza. La Palabra de Dios, en la liturgia de hoy nos acerca a varias formas de solidaridad, para abrir nuestro corazón y nuestra razón a querer e imaginar muchas otras.

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En una de las tantas pasadas por Suman el profeta Eliseo fue invitado a cenar con una familia quien le ofreció además una cuarto para hospedarse cuando estuviera de paso por la ciudad. Eliseo le preguntó a su secretario Güeñas, ¿que pudiéramos hacer por esta familia por su amable acogida y solidaridad? No sé, respondió el acompañante porque la pareja ya es muy anciana y no necesita de muchas cosas. “Al otro día para despedirse Eliseo le dijo a la señora: El año entrante por esta época tendrás un hijo en tus brazos” (primera lectura). La solidaridad de una familia fue respondida con el don de la vida. ¡Siempre Dios responde a la solidaridad con algo que mejore la vida de la familia y la sociedad! No será que el lugar de donde parte la solidaridad es la familia y si no es la familia la primera escuela de solidaridad el resultado es una sociedad egoísta. ¡Las nuestras eran solidarias ¿qué pasó? ¿Tendrá esto algo que ver con las seguridades externas que se nos están desmoronando y la estabilidad interna que necesitamos reconstruir a partir de la solidaridad?!

El valor de la hospitalidad se acabó en manos de quienes buscando la intimidad quedaron al borde de una soledad muy costosa, con el valor agregado del pago del hotel para el huésped “porque allí estará mejor atendido…” los pobres no juegan con tantos malabares de egoísmo, sino que dicen: “sígase que esta es su casa”, y lo llevan hasta la cocina.

Jesús en el evangelio aparece como una buena noticia para los pobres; y mala noticia para quienes su vida esta dominada orientada por el dinero, raíz del egoísmo. Jesús nunca se interesó por los pobres sino por los valores que tenían; porque con esos valores era posible destruir el mal del poder que da la codicia insensata que engendra el dinero.

La hospitalidad para Jesús era con el fin empezar a reconstruir desde el interior de las personas e instituciones, la vida huma destruida por las seguridades externas, hoy en crisis. La parábola de Jesús al final del evangelio es una síntesis perfecta: “el que dé de beber, aunque sea solo un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños (se refiere a los pobres) por ser discípulo mío, yo les aseguro que no perderá su recompensa” (evangelio).

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Pablo a todo lo anterior, primera lectura y evangelio lo llama “Nueva vida” para distinguirlas de las seguridades externas que se nos están acabando y hasta arruinando. Cuando en la carta a los romanos Pablo está hablando de una “nueva vida” se está refiriendo a su experiencia de Damasco donde y cuando él se sintió renovado por la acción transformadora del Resucitado, Espíritu Santo. “Por medio del bautismo, también nosotros, hemos sido sepultados con Él en su muerte. (El crucificado fue Jesús no Pablo, ni nosotros porque nuestra crucifixión es interior; por ejemplo al morir al egoísmo se renace a la solidaridad, como signo de la resurrección de Jesús) “Así también nosotros llevemos una vida nueva”, la solidaridad. “Despójense de su vida anterior, el hombre viejo, lleno de seguridades externas, conviértanse al hombre nuevo, creado por el Espíritu en el bautismo para ser más disponibles al servicio solidario a los hermanos, con preferencia del sentimiento de Jesús, los pobres. No hay prueba de amor más grande que ser solidario.

 

Lecturas del domingo 13º del tiempo ordinario - ciclo a

28 de junio de 2020

 

Primera lectura. Lectura del segundo libro de los Reyes (4,8-11.14-16a)

Salmo. Sal 88,2-3.16-17.18-19

Segunda lectura. Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (6,3-4.8-11)

 

Evangelio. Lectura del santo evangelio según san Mateo (10,37-42)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí; y el que no coge su cruz y me sigue no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí la encontrará. El que os recibe a vosotros me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta tendrá paga de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo tendrá paga de justo. El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pobrecillos, sólo porque es mi discípulo, no perderá su paga, os lo aseguro».

Palabra del Señor

 

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