Reto de formación S. XXI

Autor: Lázaro Tobón Vallejo
5 enero de 2017 - 12:00 AM

El S. XXI está regido por las TIC, la construcción de comunidad a través de las redes sociales virtuales, en el que el usuario/cliente,

El S. XXI está regido por las TIC, la construcción de comunidad a través de las redes sociales virtuales, en el que el usuario/cliente, es co-creador y co-responsable, a su vez; el trabajo en equipo tanto presencial como virtual (teletrabajo), obliga a los ciudadanos del siglo XXI a desarrollar las competencias en el uso de las tecnologías para interactuar con sus pares.

La formación a través de la interacción en red se sustenta en la construcción y apropiación del conocimiento por parte de los estudiosos (personas comprometidas con el mejoramiento continuo de conocimientos y habilidades), implicando que él es el actor principal en la construcción de su propio conocimiento a través de la interacción entre este (sujeto) y el objeto (lo que se pretende estudiar) o “en relación con el otro por medio del lenguaje” (Portilla Castellanos, 2015). En esa relación con el otro con la finalidad de construir conocimiento, es indispensable desarrollar estrategias de trabajo cooperativo y colaborativo.

“El trabajo colaborativo es trabajo en grupo. El trabajo en grupo no es trabajo colaborativo.” El trabajo colaborativo es la conformación de un grupo de sujetos homogéneos (con conocimientos similares en el tema), donde no surge un líder como en un trabajo de grupo normal, por el contrario, el liderazgo es compartido por todos los integrantes de esta “comunidad” así como la responsabilidad del trabajo y/o el aprendizaje. Se desarrolla entre los integrantes de dicho equipo, el concepto de ser mutuamente responsables del aprendizaje de cada uno de los demás.” (Jiménez, C., Matamoros, J., Vargas, I., s.f)

La teoría del conocimiento constructivista avanza para responder a la necesidad de permitir el aprendizaje de postulados teóricos relativistas proponiendo en el cotidiano la relación con el objeto de conocimiento desde ambientes de aprendizaje que reten el pensamiento a construir. La educación en esta línea debe orientarse hacia la autonomía como finalidad, filosofía que en la práctica permite la responsabilidad personal, la toma de posición ética frente a los valores universales, los deberes y los derechos humanos, en ambientes de aprendizaje caracterizados por la participación democrática, la confianza en las capacidades del otro y sus disposiciones para ser, aprender, pensar y argumentar con convicción desde su estadio de desarrollo cognitivo.

Como lo explican Colomina, R., Engel, A. y Onrubia, J., (2008), al referirse al “paradigma de la interacción”: Desarrollar maneras de aumentar la probabilidad de que ocurran aquellos tipos de interacción entre alumnos con mayor potencialidad desde el punto de vista de los procesos de construcción conjunta de significados. Se trata, por ejemplo, de aumentar los conflictos cognitivos, de fomentar las explicaciones elaboradas, de apoyar la creación, mantenimiento y progreso de la comprensión mutua, de promover la toma de decisiones conjuntas sobre las alternativas y puntos de vista, la coordinación de roles y el control mutuo del trabajo. (p.234).

A su vez, el desarrollo de las TIC facilitan la interacción en red entre los estudiosos, con base en procesos sincrónicos como asincrónicos, este último sustento de la educación mediada por la virtualidad, que permiten el desarrollo de la didáctica en entornos virtuales de aprendizaje, no como un enfoque reduccionista, limitándolo solo al computador, dado que este no cumple una función per se de transformación del conocimiento, (Coll, C. Mauri, T. Onrubia, J. 2008) sino que son el conjunto de herramientas tecnológicas, como las empleadas en la web 2.0, que sirven como mediadoras en el ambiente virtual de aprendizaje.

Desarrollar este paradigma de la formación en el S. XXI es el reto de los facilitadores del aprendizaje y estudiosos, para desarrollar nuestra sociedad.

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