Resignación

Autor: José Alvear Sanín
22 enero de 2019 - 09:04 PM

Son muy pocos los colombianos capaces de matar siquiera una mosca, pero toleran que una camarilla de exaltados, de manera sistemática y paciente, vaya ocupando, sin resistencia, posiciones decisivas.

Si conformidad, tolerancia y paciencia en las adversidades componen la virtud personal de la resignación, en la vida política esta es un alarmante vicio, porque conduce a la pasividad y a la indolencia. El nuestro, cada vez más, es un país resignado, conformista, tolerante y paciente frente al desorden moral, jurídico y político. La gente es buena, amable, cordial, jovial y festiva. Son muy pocos los colombianos capaces de matar siquiera una mosca, pero toleran que una camarilla de exaltados, de manera sistemática y paciente, vaya ocupando, sin resistencia, posiciones decisivas.

La primera rendición se presentó en la universidad pública. Agradecidos con la muchachada que colaboró en la caída del general Rojas, los políticos del Frente Nacional dejaron hacer y deshacer a los sedicentes “líderes estudiantiles”. El enorme incremento de la matrícula universitaria no estuvo acompañado de la correspondiente dedicación al estudio que era de esperar. Al contrario, fueron años de huelgas, pedreas y desorden, mientras los gobiernos inventaban la mal llamada “autonomía universitaria”, para no intervenir, situación que tiende a repetirse ahora…

Lea también: El mito eterno del déficit universitario

Se nos dice que no debemos preocuparnos porque la indoctrinación dizque ha fracasado, puesto que los egresados solo aspiran a la comodidad burguesa, pero no se tiene en cuenta el daño social de una “intelligenzia” que odia, en el fondo, el sistema, y que está siempre, mentalmente, del lado del desorden y la negación. ¡Que ocho millones hayan sido capaces de votar por Petro mucho tiene que ver con la desorientación que viene con esa inculturación!

Poco tiempo después, la sociedad se resignaría a perder otros frentes como el sindical. Dos sectores cruciales, el magisterio y la justicia, se convirtieron en baluartes de la extrema izquierda. Empezó la indoctrinación desde el bachillerato, mientras la justicia, politizada pero privilegiada salarialmente, descendió hasta el último peldaño en la apreciación ciudadana. La indiferencia frente a estos vitales sectores es absoluta. Cada gobierno intenta, sin éxito, reformas inocuas de una justicia que exhibe noventa y pico por ciento de impunidad, y la duración “normal” es de entre cinco y diez años para cualquier proceso, a menos que se necesite con urgencia un fallo político, porque estos sí se pronuncian con celeridad y sobre bases fantásticas.

En las líneas anteriores no hemos tratado de la ideología de género —tolerada hasta por la Iglesia—que destruirá todo el tejido moral y social; y la JEP, enclave estalinista dentro de un Estado “liberal y burgués”, que tiene muy poco de tribunal y mucho de checa. Por estos días a ningún medio de comunicación le ha dado pena celebrar con pomposos reportajes el primer año de operaciones de ese bien remunerado engendro.

En los últimos años, la sociedad colombiana se ha resignado también a tener los medios masivos al servicio de la extrema izquierda. Sus dueños capitalistas los han dejado a merced de los columnistas, cronistas y guionistas más sesgados, mientras los nuevos órganos digitales van por la misma senda.

En Colombia poco falta para el completo dominio cultural de la sociedad, dentro de un claro esquema gramsciano. Por eso, la “comisión de la verdad” avanza, sin tropiezos, hacia el cambio de la historia, que se introyectará a través de la obligatoria “cátedra de la paz” en los once grados.

Puede interesarle: Educación, medios, cultura

Por desgracia, el amable lector no podrá, rebatirme, como sería mi deseo, porque en los últimos 50 años no he presenciado ninguna reacción decidida, salvo durante los dos periodos de Álvaro Uribe, cuyas labores de recuperación del orden público y lucha contra la emergencia del narcoestado fueron anuladas mediante la entrega a los subversivos, incluyendo el robo de un plebiscito, delito ejecutado por Congreso y “Altas Cortes”, y tolerado por la sociedad como otro “hecho cumplido”.

La permanente indiferencia frente a la paulatina ocupación ideológica también se nota frente a la cátedra marxista que se ha apoderado de las universidades privadas, el avance de la teología de la liberación dentro de la Iglesia, y la emasculación de las Fuerzas Armadas, antes de citar otros tres frentes:

  • La desaparición de la extradición, como lo indica el caso Santrich
  • El descarado y público apoyo de las Farc a la infame dictadura venezolana
  • Las 230.000 hectáreas de coca, pilar económico del “nuevo país”

***

Mientras Uribe es tratado de irresponsable por buena parte de los editorialistas, por observar que el carro-bomba en la Escuela General Santander es consecuencia del narcoterrorismo, los medios sufren por el “adiós a la paz completa”, pero ninguno considera irresponsables a los comandantes del Eln, que seguramente volverán a la mesa…

                                                                       ***

Si el gobierno de Cuba no entrega a sus secuaces del Eln, el nuestro está obligado a romper relaciones diplomáticas con La Habana.

Compartir Imprimir

Comentarios:


Destacados

Muerte de Julián Andrés Urrego
Columnistas /

La tragedia de la calle Barranquilla

Coomeva
Columnistas /

Salud... ¡salud!

Mina didáctica de Amagá
Columnistas /

Minería 2019

Federico Gutiérrez
Columnistas /

¿¿Qué nos deja señor alcalde??

Paro en Medellín
Columnistas /

Fijar objetivos

Artículos relacionados

Un Estado cacofónico
Columnistas

Un Estado cacofónico

La Constitución es a un país lo que la partitura a un concierto. Colombia, entonces, ahora se asemeja a una orquesta desafinada.

Lo más leído

1
Columnistas /

Salud... ¡salud!

Cabe preguntar cómo es posible que una EPS como Coomeva, abocada a una crisis financiera que la tiene casi...
2
Columnistas /

La tragedia de la calle Barranquilla

¿Quién es responsable de esa tragedia? La víctima es, en parte, culpable de lo ocurrido. Los otros...
3
Columnistas /

¿¿Qué nos deja señor alcalde??

Nos llena de nostalgia el recuerdo de alcaldes con visión y formación de estadistas como Jorge Valencia...
4
Columnistas /

Minería 2019

Sería muy importante realizar una evaluación integral del ejercicio de prospectiva realizado por la UPME...
5
Columnistas /

Fijar objetivos

Habría que preguntarle a los organizadores y promotores del paro nacional si sí han logrado lo que...
6
Artes Plásticas /

El grabado antioqueño se exhibe en Washington 

Una selección de los artistas participantes en el Encuentro de grabadores 2018 realizado en Medellín...