Protestas a control remoto

Autor: Darío Ruiz Gómez
24 febrero de 2020 - 12:05 AM

Es lo que se llama Propaganda Computer llevada con gran virtuosismo tecnológico desde lugares remotos a cada lugar geográfico escogido para incitar al desorden, para desinformar.

Medellín

El informe de Alto Analytics, traído a cuento de manera brillante por John Müller, sobre las marchas de protesta en Chile y Colombia corresponde a la aplicación precisa de lectura de lo que medios de comunicación como WhatsApp, Telegram suponen en la fabricación de falsas imágenes, de Fake News desde el exterior para convocar las marchas y para irles dando a los marchantes unos contenidos y unas consignas fraudulentas, de ahí la precariedad y monótona repetición de consignas gritadas a desgano. Es lo que se llama Propaganda Computer llevada con gran virtuosismo tecnológico desde lugares remotos a cada lugar geográfico escogido para incitar al desorden, para desinformar, para atribuirle a una figura pública tal como lo hizo Rusia durante la campaña electoral norteamericana, administrando a través de las redes sociales el miedo para desacreditar los sistemas democráticos sembrando el terror con falsos datos económicos sobre Inglaterra, sobre los demócratas norteamericanos, en un proyecto organizado y encaminado a desestabilizar los sistemas democráticos desviando la intención de voto, tal como lo señaló Michiko Kakutani en su La muerte de la verdad. En el caso de las marchas de Colombia y el crudo estallido social de Chile, apenas un pequeño número de cuentas digitales generó el 30% de la información de estos llamados desórdenes convocando marchas, montando imágenes falsas sobre policías agrediendo estudiantes o supuestamente masacrando marchantes que fueron acompañadas de consignas-clichés contra el Neoliberalismo, la represión gubernamental –el Information disorder- el “paquetazo”, “nos están matando” mientras estrenaban nueva formas de violencia. El 58% de quienes transparentaron su localización provino de Venezuela, de autores con una actividad altamente inusual o sea de grupos preparados especialmente para esta labor de desinformación. Por eso nos llamaba la atención que si bien sabíamos que las marchas eran convocadas a través de las redes no lográbamos precisar quiénes políticamente las convocaban y por supuesto lideraban. Rusia naturalmente aparece en esta red de desinformación sobre la realidad colombiana. Lean esta descripción ética de Local Analitic. Desinformación: “Contenido malevolente, falso, incorrecto o manipulado con el objetivo deliberado o con la intención de confundir, sembrar discordia o provocar daño” Un importante periódico español curiosamente siempre asigna para Colombia corresponsales de clara tendencia izquierdista como el que recientemente anunciaba entusiasmado que era inminente la caída de Duque ante las protestas juveniles. Tarea de confundir a la opinión pública que llevan a cabo con eficacia muchos de los llamados medios alternativos, pero insólitamente también medios como la Deustche Welle, el New York Times y desde luego Telesur y quienes ya sabemos lo hacen en Colombia. ¿Qué es entonces la llamada Propaganda Computacional? “El uso de algoritmos, de bots, automatizados o humanos y de otras técnicas para distribuir masiva e intencionalmente información engañosa a través de plataformas digitales”. ¿Recuerdan el famoso corresponsal del New York Times que debió salir de Colombia porque, supuestamente, lo iban a matar?

Lea también: La política se ha emotivizado

Lo que Müller llama la Mano Negra tras estos estallidos tiene autores y auspiciadores, cómplices que solamente pueden encontrase buscando río arriba. Medios de comunicación desde los cuales se ha generalizado la estrategia del eufemismo: “Un grupo al margen de la ley fue el autor del atentado”, “continúa el asesinato de líderes sociales” a pesar de conocer de antemano el nombre de los asesinos, de los terroristas tal vez sin darse cuenta de que esto es lo que buscan quienes propician el terror: destruir, repito, la confianza en el Estado, destruir las comunidades robotizándolas.

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