Los errores de Amnistía Internacional sobre Colombia

Autor: Eduardo Mackenzie
22 agosto de 2017 - 12:06 AM

Una respuesta a AI sobre las afirmaciones de Daniel Pécaut.

En una entrevista de Yves Hardy, publicada el 6 de agosto de 2017 en La Crónica de Amnistía Internacional (1), el profesor Daniel Pécaut, director de estudios de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (Ehess) y especialista en Colombia, comentó "los desafíos de la transición a la paz".

Sin embargo, en las declaraciones del profesor Pécaut hay, en mi opinión, una serie de errores de hecho y de análisis. He aquí mis comentarios.

1. La popularidad del presidente Juan Manuel Santos no se derrumbó debido al escándalo Odebrecht: colapsó antes. Esto se debe a las increíbles concesiones, inaceptables en toda democracia, hechas a las Farc por el jefe Estado colombiano, durante las negociaciones "de paz" en La Habana: cero días de cárcel por los miles de crímenes cometidos por los cabecillas y miembros de las Farc; desarme minimalista de las Farc; libertad para todos los criminales presos de las Farc; un tribunal de justicia bajo el control de las Farc (la "justicia especial de paz", JEP); las Farc se niegan a indemnizar a sus víctimas a pesar del enorme tesoro de guerra acumulado durante décadas; los jefes y miembros de las Farc podrán elegir y ser elegidos para todos los cargos públicos (incluido el de presidente de la República); les darán 12 estaciones de radio para mejorar el aparato de propaganda de las Farc; todos los miembros de las Farc obtendrán salarios, prestaciones sociales y subsidios y, en especial, obtendrán vastas zonas agrícolas del territorio nacional (161 enclaves en total), donde la fuerza pública no tendrá cabida.

2. Debido a las enormes concesiones otorgadas a las Farc, que ninguna organización política ni ciudadano alguno pueden obtener, los colombianos rechazaron el "acuerdo de paz" en el plebiscito del 2 de octubre de 2016: 31,5 millones de ciudadanos entendieron que Santos estaba entregando Colombia a las Farc y a La Habana.

Vea también: el odio de sí y de su propio país

3. El expresidente Álvaro Uribe no es "intransigente ante los acuerdos de paz". El criticó los aspectos más escandalosos de eso, pero no exige su eliminación completa. Otros sectores de la oposición parlamentaria sí piden, con razón, la abolición total de ese acuerdo.

4. El profesor Daniel Pécaut dice que Álvaro Uribe "hizo una campaña estilo Donald Trump con mentiras" y que "el rechazo de la primera versión del acuerdo de paz, en el referéndum [sic] del 2 de octubre del año pasado, refleja el escepticismo de la gente". Falso. Pécaut se limita a repetir lo que dijo el presidente Santos en Francia para explicar su fracaso del 2 de octubre 2016. Según él, los colombianos vetaron el acuerdo de paz porque "les dijeron muchas mentiras durante la campaña del referéndum" (Le Figaro, 26 de junio de 2017). Empero, el Consejo de Estado de Colombia confirmó que, contrario a lo que dijo Santos, el voto de los ciudadanos en el plebiscito se llevó a cabo legítimamente, sin mentiras, por lo que el Presidente la República deberá respetar lo que votó el país. Nunca hubo una "segunda versión" del acuerdo de paz. Santos impuso el texto que fue rechazado por los colombianos.

5. Pécaut dice que las Farc muestran "buena voluntad". Eso es inexacto. Ellas violaron la promesa de entregar las armas. Entregaron una parte ínfima y lo hicieron sin testigos y marginando a la prensa. Pero hay algo peor: las Farc no quieren entregar los niños-soldados reclutados a la fuerza (11.556 menores según datos de la Fiscalía general). Sólo fueron liberados 119 niños en septiembre de 2016. Están muy lejos de la cuenta. Eso no les impide afirmar cínicamente que los otros niños permanecen en sus filas "voluntariamente". Algunos de los niños que sacaron de los cambuches fueron transferidos directamente a un "programa" bajo el control de las Farc, en lugares desconocidos, llamado "camino diferencial de vida".

6. Las cifras dadas por Daniel Pécaut sobre la superficie de cultivos de coca en Colombia no son falsas pero sí incompletas. Dice que ellas "aumentaron de 60.000 hectáreas en 2014 a 180.000 hectáreas en la actualidad". De hecho, entre 2013 y 2016, es decir, durante las negociaciones de paz, el cultivo de coca en Colombia aumentó en más de 130%, pasando de 80.500 hectáreas a 188.000 hectáreas. La producción de cocaína aumentó también, en más del 200% en el mismo período, según William Brownfield, subsecretario de Estado para la lucha contra el tráfico internacional de drogas, durante una audiencia ante el Congreso de Estados Unidos. Las Farc habían exigido a Santos que prohibiera la fumigación aérea de los cultivos de coca y la reducción de la destrucción manual de esos cultivos. Santos accedió y prometió, además, la impunidad durante más de dos años a los cultivadores de coca. Resultado: los narco-cultivos y el tráfico de drogas se dispararon en Colombia.

Vea además: Qué hay detrás de la consigna “Paz ya”

7. Decir que "los grupos paramilitares cometieron más atrocidades que las Farc" equivale a diluir la responsabilidad histórica de las Farc en las atrocidades que Colombia ha sufrido durante más de 50 años. Las actividades subversivas y terroristas de las Farc datan de mucho antes de 1964, la fecha escogida por unos historiadores de izquierda que tratan de minimizar la acción depredadora de esa guerrilla comunista creada por el PCC al comienzo de la Guerra Fría. Sin embargo, incluso si se toma la fecha de 1964, las cifras son impresionantes. Las Farc son responsables de la mayoría de los crímenes cometidos desde entonces, como el éxodo forzado de siete millones de campesinos, la muerte violenta de 260 000 personas (80% eran civiles) y la desaparición de 60 000 personas. Sin hablar de las diez mil personas que murieron o fueron mutiladas por las minas terrestres de los guerrilleros. Por otra parte, las Farc también secuestraron a 24 482 personas y reclutaron por la fuerza a 11 556 niños.

8. El profesor Pécaut dijo que "la reforma agraria es esencial, ya que la mitad de la tierra [en Colombia] está en manos de un 3% de poseedores". Esa cifra reaparece a menudo, pero ¿cuál es la fuente? Las Farc no quieren hacer una "reforma agraria": las Farc buscan, a través de las "negociaciones de paz", hacer una operación de concentración de tierras en sus manos. Las Farc estiman que "el concepto tierra está indisolublemente ligado al territorio" (2). El objetivo de las Farc es apoderarse del dominio territorial efectivo de grandes áreas con el propósito de fortalecer el control "revolucionario" de la población, y mejorar sus posiciones para la conquista del poder, y no hacer una redistribución de tierras a campesinos libres. La "reforma agraria integral" que exigieron durante las reuniones en La Habana consiste en ampliar dramáticamente las "zonas de reserva campesina" (ZRC) y confinar la población rural en pequeñas unidades no rentables "de agricultura familiar". Las ZRC fueron creadas por el gobierno de Colombia antes de 2002. Las Farc están tratando de obtener su control directo y el control de otras áreas. Las primeras seis ZRC cubrían una superficie de 831.111 ha en total (3). Para mostrar buena voluntad, el presidente Santos, poco antes de los diálogos en Cuba, acordó añadir otras 1.722 millones de hectáreas. Actualmente, hay 23 ZRC que representa un área de 2 056 059 ha en total. Eso no es todo. Las Farc controlan a través de la violencia la mayor parte de las 30 millones de hectáreas de los resguardos indígenas y la mayor parte de las 4 millones de hectáreas de los territorios de los afro-descendientes. El objetivo de las Farc es controlar 50 millones de hectáreas, lo que equivale al 40% del territorio de Colombia. Si las Farc logran apoderarse de esos inmensos territorios e imponer una cultura de minifundio habrán realizado la reforma agrarias más reaccionaria y autoritaria de la historia de Colombia.

Al final de la entrevista, el profesor Pécaut parece estar de acuerdo con su interlocutor cuando éste dice que "el acuerdo de paz no marca necesariamente la entrada de Colombia en una nueva era". Esto sería cierto si la "nueva era" fuera vista como un paso hacia la modernidad. En verdad, los acuerdos Farc-Santos abrieron un periodo de regresión social y de miedo generalizado pues las Farc demuestran que no tienen ni idea de lo que se debe hacer para fomentar la libertad y la prosperidad de la población y del país. De hecho, ellos no han abandonado sus objetivos de siempre: tomar el poder para destruir la democracia y la economía de mercado y establecer la "dictadura del proletariado" bajo la tutela de la Cuba de Castro. "Prevalecen incertidumbres sobre el futuro del acuerdo", admite el profesor Pécaut. Eso es poco decir. Yo añadiría: la incertidumbre en cuanto al futuro de Colombia es cada vez más preocupante.

(1).- https://www.amnesty.fr/justice-internationale-et-impunite/actualites/colombie-le-pouvoir-est-affaibli-par-lacorruption

(2).- Declaración de Iván Márquez, uno de los líderes de las Farc, al comienzo de las conversaciones de paz en La Habana, en 2012.

(3).- Las cifras de este párrafo son tomadas de José Félix Lafaurie y Roy Barreras, La Paz, Dos Versiones Enfrentadas, Editorial Planeta, Bogotá, 2016, página 52.

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