La nueva normalidad de la participación

Autor: Carlos Cante
11 junio de 2020 - 12:01 AM

La nueva normalidad a la que nos vemos enfrentados, por los efectos del COVID 19 en cuanto a distanciamiento social, nos presenta nuevos retos en cuanto al desarrollo de la participación ciudadana.

Medellín

El 21 de mayo se conmemoró una fecha muy importante para Colombia: el Día Mundial de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo, proclamado por la Unesco en 2002 para concientizar a la población sobre la importancia del diálogo intercultural, la diversidad y la inclusión, propendiendo por combatir la polarización y los estereotipos para mejorar el entendimiento y la cooperación entre las gentes de diferentes culturas. Se trata de algo crucial para un país como el nuestro, en donde las comunidades exigen cada vez más ese tipo de diálogo con los diferentes actores institucionales y buscan que sus reclamos se conviertan en una participación efectiva que conduzca al desarrollo de sus territorios. De hecho, todos nuestros mecanismos de participación ciudadana han sido objeto de largas discusiones de orden constitucional, no solo los extendidos a la ciudadanía en general, sino también aquellos que reconocen mecanismos diferenciales a las minorías étnicas, como es el caso de la consulta previa en el marco del Acuerdo 169 de la OIT. Pero la aplicación de estos derechos ciudadanos ha desnudado también las falencias de lo que algunos académicos llaman una “rudimentaria democracia participativa”, en donde la representación y la vocería de una comunidad en muchos casos la ejercen, sin legitimidad alguna, actores casuales de causas particulares: una representación que polariza, dependiendo de su concepción personal y material, sin priorizar el interés común y sin promediar el concepto de quienes dice representar; un liderazgo manipulador que no da cabida a posiciones conciliatorias. Por otro lado, la tradición de la presencialidad en los mecanismos de participación ciudadana ha generado sus propias barreras: la gente no tiene tiempo ni dinero para participar de reuniones informativas y deliberativas, y como si no asiste no existe, termina “representada” por quién se tomó la vocería de los que no vinieron. Sin embargo, la nueva normalidad a la que nos vemos enfrentados, por los efectos del COVID 19 en cuanto a distanciamiento social, nos presenta nuevos retos en cuanto al desarrollo de la participación ciudadana: nos invita a pensar en las virtudes, poco conocidas hasta ahora, de los mecanismos no presenciales de participación, a los que hasta la fecha muchos se han opuesto. Bien sabemos que resulta imposible hablar de virtualidad absoluta en un país en donde menos de la mitad de la población cuenta con acceso a internet. Pero en Colombia existen más de 65 millones de líneas de telefonía móvil a través de las cuales los ciudadanos pueden recibir mensajes de texto, audios, videos y en muchos casos documentos y presentaciones. Se trata de salirnos de la caja y pensar que las posibilidades de llegar de manera masiva a los ciudadanos, garantizando una participación efectiva, se han extendido rápidamente, y que herramientas como las redes sociales han permitido que las personas tengan acceso en tiempo real a información que antes resultaba imposible. Al tiempo, medios tradicionales como la radio, a través de las emisoras comunitarias que hoy tienen la capacidad de llegar a rincones inimaginables, son capaces de impactar a una audiencia antes inalcanzable. Hoy, más que nunca, la ciudanía requiere ser tenida en cuenta, y los proyectos de desarrollo de infraestructura, minería, petróleo, entre otros, requieren avanzar con legitimidad ciudadana para enfrentar la crisis económica en la que estamos sumidos. Este es el momento de probar las virtudes de la participación no presencial que, implementada de manera efectiva, puede conducir a deliberaciones más razonadas y menos emotivas, y a diálogos más fluidos, con una participación más balanceada entre actores reales de cada territorio.

@carloscantep

Lea también: Audiencias públicas virtuales

 

 

Compartir Imprimir

Comentarios:


Destacados

Carlos Vives
Columnistas /

Para adelante y para atrás

El Mundo inaugura
Columnistas /

EL MUNDO fue la casa de la cultura de Medellín

Mabel Torres
Columnistas /

Firmas y responsabilidad

Guillermo Gaviria Echeverri
Columnistas /

La desaparición de EL MUNDO

Fundamundo
Columnistas /

Mi último “Vestigium”

Lo más leído

1
Cazamentiras /

Corpus Christi, el falso estreno que se hizo viral en redes

Una falsa cadena que llama a boicotear el estreno de la película Corpus Christi en Colombia circuló entre...
2
Columnistas /

Cinco cosas a favor y cinco en contra sobre el comunismo extinto

Los comunistas son tan enfáticos en su convicción que con la mayoría resulta imposible hacer un diálogo
3
Salud /

La pastilla del día después bajará de precio: MinSalud

La píldora hace parte de una lista de más de 1.042 medicamentos que el Ministerio de Salud regula para...
4
Columnistas /

¿Va mayúscula después del signo de interrogación?

“¿Cuándo estaba pequeño usted bailó y jugó con la ronda infantil que rezaba ‘la colita es mía, es...
5
Columnistas /

Cómo expresar los años y los siglos

No es correcto decir: el año veinte veinte. La RAE recomienda la modalidad española: año dos mil veinte.
6
Columnistas /

La redacción correcta en el ámbito educativo

El vocablo bachillerato, en minúscula, alude de un modo genérico, a la enseñanza secundaria; si hay dos...