Historia de Medellín a cuentagotas 30

Autor: Luis Fernando Múnera López
20 enero de 2020 - 12:04 AM

Durante la mayor parte de ese siglo, en Medellín no existió industria, y la producción artesanal se dedicaba al consumo local. Solamente se exportaban productos minerales (en especial, oro y plata) y agrícolas (en especial, café).

Rionegro

Economía en Medellín en el siglo diecinueve

A pesar de que continuaba siendo un pueblo pequeño, Medellín se consolidó en el siglo diecinueve como la segunda ciudad del país, después de Bogotá, con una sólida clase empresarial dedicada a múltiples actividades. Los empresarios incursionaban en el comercio, la ganadería, la agricultura, la especulación financiera y la minería, tanto en la ciudad, como en otras partes del país y también en el exterior. Se caracterizaron por su eficacia en los negocios, y por su solvencia, confiabilidad y honorabilidad.

Durante la mayor parte de ese siglo, en Medellín no existió industria, y la producción artesanal se dedicaba al consumo local. Solamente se exportaban productos minerales (en especial, oro y plata) y agrícolas (en especial, café). Los negocios financieros y comerciales entre empresarios locales y empresas extranjeras eran grandes.

Lea también: Historia de Medellín a cuentagotas 29

La minería de oro y plata era el negocio más productivo en esa época, y Antioquia era su mayor productor en Colombia. Medellín no contaba con minas en su jurisdicción, pero los comerciantes mineros más poderosos establecieron su sede de operaciones en esta ciudad. A ella convergían los lingotes producidos y los capitales acumulados. Los pésimos caminos de entonces no impedían el desarrollo del comercio del oro, porque el metal en polvo o acuñado era fácil de transportar mediante el servicio de la arriería, el cual también brillaba por la eficacia y la honradez de los arrieros. Este comercio era, además, fuente de ingresos para las demás actividades económicas de la ciudad. Durante el siglo diecinueve existieron en Medellín casa de fundición y Casa de la Moneda.

El comercio era la segunda actividad más importante. Al concluir la independencia se intensificó el comercio de exportación-importación con el exterior. Inicialmente Jamaica constituyó el centro de intermediación para ese comercio. Posteriormente, los comerciantes locales aprendieron a relacionarse directamente con las compañías europeas productoras. Los precios de los productos importados eran elevadísimos, debido a los costos de transporte. Antes de que existiera el ferrocarril de Antioquia, el costo de transporte desde Puerto Nare hasta Medellín era bastante mayor que desde Inglaterra hasta ese puerto.

El mercado de abarrotes, granos, sombreros, ruanas, canastos, alpargatas producidos localmente, así como animales, era también muy importante. Durante casi cien años, hasta 1880, funcionó los viernes el mercado en la plaza principal (parque de Berrío), hasta que el Cabildo otorgó a particulares la concesión de mercados cubiertos, concretamente a Rafael Flórez en el Barrio Buenos Aires y a don Carlos Coroliano Amador en Guayaquil.

A partir de 1872 empezaron a crearse bancos privados en Medellín, por parte de mineros y comerciantes, como el banco de Medellín (el más grande del país en su tiempo), el de Antioquia, el Mercantil, el de Restrepo & Cia., el Popular, el de Vicente B. Villa e Hijos, el de Botero Arango e Hijos y el del Zancudo. También se abrieron bancos en otras poblaciones antioqueñas como el Industrial de Manizales, el de Sopetrán y el de Oriente. Emitían papel moneda de circulación legal, que gozaba de credibilidad en el mercado local y nacional. La Casa de la Moneda de Medellín acuñaba monedas. En 1885 el gobierno central impuso el papel moneda nacional de curso forzoso.

Le puede interesar: Historia de Medellín a cuentagotas 28

En el siglo diecinueve la totalidad de la tierra del valle de Aburrá estaba ocupada con haciendas agrícolas y ganaderas. Se calcula que a mediados del siglo había en este valle cincuenta mil cabezas de ganado, es decir un promedio de dos por habitante. La estrechez obligó desde principios del siglo a la migración de población hacia otras regiones de Antioquia y del país.

Fuentes de Consulta:

Molina Londoño, Luis Fernando. “La economía local en el siglo XIX”, en Jorge Orlando Melo, editor, “Historia de Medellín” dos tomos. Compañía Suramericana de Seguros, Medellín, primera edición 1996, tomo 1 páginas 201 a 213.

Hernández Gamarra, Antonio. “A Monetary History of Colombia”. Villegas editores, Bogotá, primera edición 2001.

Continuará.

 

Compartir Imprimir

Comentarios:


Destacados

Carlos Vives
Columnistas /

Para adelante y para atrás

El Mundo inaugura
Columnistas /

EL MUNDO fue la casa de la cultura de Medellín

Mabel Torres
Columnistas /

Firmas y responsabilidad

Guillermo Gaviria Echeverri
Columnistas /

La desaparición de EL MUNDO

Fundamundo
Columnistas /

Mi último “Vestigium”

Artículos relacionados

Colegio Académico de Antioquia
Columnistas

Historia de Medellín a cuentagotas 27

Colombia se transformó en la república de Nueva Granada. El general Santander pudo regresar al país de su destierro para asumir la Presidencia. Se inició la...

Lo más leído

1
Columnistas /

¿Va mayúscula después del signo de interrogación?

“¿Cuándo estaba pequeño usted bailó y jugó con la ronda infantil que rezaba ‘la colita es mía, es...
2
Columnistas /

Ingeniería y ética profesional

La ética en la ingeniería empieza por establecer que la responsabilidad primaria del ingeniero es...
3
Columnistas /

Cómo expresar los años y los siglos

No es correcto decir: el año veinte veinte. La RAE recomienda la modalidad española: año dos mil veinte.
4
Columnistas /

¿Migrar o emigrar? ¿E inmigrar qué?

Migrar, emigrar e inmigrar hablan de la misma realidad, pero no por ello son sinónimos. Las diferencias...
5
Columnistas /

¿Dulcecito o dulcesito?

El elemento que agregamos al final de una palabra para cambiar su sentido se llama sufijo… Este sufijo...
6
Columnistas /

¿Glorieta, rompoi o romboi?

@ortografiajuanv explica las interrelaciones de culturas y la formación de nuevas palabras