Frenar el populismo

Autor: Carlos Mauricio Jaramillo Galvis
7 julio de 2018 - 12:05 AM

La izquierda y su populismo calenturiento, alcanza otra víctima más que servirá de vaca lechera para paliar los caprichos de las luchas ideológicas de los neocastristas

Con el triunfo de López Obrador en México, la izquierda y su populismo calenturiento, alcanza otra víctima más que servirá de vaca lechera para paliar los caprichos de las luchas ideológicas de los neocastristas  y  las inmensas necesidades económicas  de  Cuba, un  parásito insaciable que a través de décadas ha devorado millonarias ayudas de Rusia, Europa del Este,  China y Venezuela.
El nuevo presidente manito ofrece unas características similares a las de Ortega, Maduro,  Petro y demás especímenes de la izquierda, pues  son políticos populistas e incendiarios y comúnmente carismáticos,  los cuales consideran que el sistema político y económico que rigen a la gran mayoría de los países del mundo esclaviza a los ciudadanos y destruye sus culturas. Continuamente están señalando los problemas y las deficiencias del capitalismo y exhiben la pobreza y la desigualdad como plagas engendradas en este modelo económico, y que por lo tanto,  exigen desarrollar nuevas propuestas y políticas económicas que plasmaron “con gran sabiduría” los Castro y  que fueron emuladas por Chavez, Ortega y Maduro, ya traducidas en libreticas para mercar unos cuantos huevos, una pasta dental y una bolsa de arroz. 

Vea: Un absurdo congreso
La desigualdad no es un problema exclusivo de un sistema económico determinado, pues pobres hay en la USA de Trump, en la España de los reyes y en la  Rusia de Putin.  ¿Pobreza y desigualdad no son reales en Cuba, Venezuela, Corea del Norte?  En Colombia, la desigualdad es tan real y persistente como en Italia donde se han cerrado 175 hospitales y con ellos se han desocupado 70.000 camas y se ha prescindido de más 15 mil profesionales.
El populismo se alimenta de las estadísticas que arrojan la pobreza y la desigualdad y sus mayores exponentes en el país (Petro, Fajardo, Claudia López y su consorte, Mockus, Clara López y demás contratistas del Estado) consideran que el problema se resuelve de tajo eliminando la corrupción, exigiendo que políticos  declaren sus bienes y reduciendo los salarios de los congresistas a través de consultas engañosas, cuya finalidad es catapultar sus aspiraciones a cargos de elección popular.
¿Reducir salarios de congresistas es contar con grandes recursos para hacer fuertes inversiones y hacer crecer la economía del país, combatir la pobreza y reducir la brecha de la desigualdad?  Pura demagogia barata y populista ¿Combatir la corrupción da certeza de un gobierno eficaz y honesto?  Pregúntenle a Petro que tan eficaz fue en Bogotá o Fajardo en Antioquia y Medellín.  Los votos para ambos en esta región del país dan fe de ello.
En conclusión, el populismo es un decálogo de soluciones simplistas (aguacates por petróleo, por ejemplo) y falsas estrategias para emprender verdaderas soluciones a complejos problemas sociales y económicos.

Lea: El engaño y la mentira como degradación humana
El presidente electo tiene una agenda trazada y deberá incluir en ella estrategias de desarrollo (pues no basta hablar de estabilidad) que conduzcan a desmontar todo ese aparato populista que vienen  implementado los herederos de los Castro y sus secuaces.  Sabemos que la inmensa mayoría de los ciudadanos colombianos no están satisfechos con los resultados económicos que han arrojado en los últimos años las políticas liberales y abusivas que se han desarrollado en el país por parte de unos pocos y que han alejado a los sufragantes de los partidos tradicionales como el liberal y el conservador casi hasta su extinción, pero que a su vez, le han inyectado oxígeno a un grupeto de personajes abyectos con pretensiones mesiánicas.
El populismo deberá ser derrotado con propuestas fuertes, contundentes, que resuelvan muy pronto los problemas de la magnitud que aquejan al país, pues de lo contrario, el eco ensordecedor de los populistas explotará en todas las plazas y parques de este atribulado país,  y el  retorno a la mieles de la libre empresa  será tan lento y doloroso como el camino que discurre Venezuela y que acaba de emprender México.

Compartir Imprimir

Comentarios:


Destacados

Martha Roesler, limpiando las cortinas
Palabra & Obra /

Arte y tragedia

Llanos Orientales
Palabra & Obra /

Llanura, soledad y viento, una forma más benigna de mirar la selva

Flor de loto
Palabra & Obra /

Cabeza de novia

Corazón borrado
Palabra & Obra /

Corazón borrado: para tomar decisiones correctas

Germán Poveda
Ciencia /

Seis propuestas de los científicos para el MinCTI

Artículos relacionados

América Latina: desigualdad y populismo
Columnistas

América Latina: desigualdad y populismo

En Colombia nos apura el populismo apalancado en el hambre, la pobreza, la violencia y el narcotráfico como producto de una pésima gestión centralista y sin...

Lo más leído

1
Política /

Valorización calienta la campaña en Rionegro

La altísima contribución que le están cobrando a los “ricos” de esta ciudad, ya está impactando...
2
Política /

Panorama político

El caso Elejalde-Guerra, la agitada política en Bello y la encuesta en el CD para la Gobernación de...
3
Columnistas /

Carta de un examor

Tu madre me escribió, pero no leí la carta, pues la primera frase me pareció muy rara diciendo que...
4
Columnistas /

Medellín: SOS por el aire

La Alcaldía de Medellín remitió a los ciudadanos un decálogo de lo que debemos hacer para aguantar la...
5
Columnistas /

Régimen simple y el Contrato realidad en materia laboral

La simplificación se constituye como una medida dirigida a superar los bajos índices de recaudo bruto...
6
Urbanismo /

Medellín, una ciudad aplazada

Una ciudad renovada, sostenible y equilibrada era lo que se pretendía lograr con la aprobación del Plan...