Enredados con Parques del Río

Autor: Adriana Leonor López V.
30 junio de 2019 - 11:14 PM

Hasta hoy no se tiene certeza de la fecha en que se entregarán las obras de la fase 1.B del proyecto Parques del Río Medellín. En lo que sí hay claridad cuando se habla del tema, es en el endose de las responsabilidades. Para la Secretaria de Infraestructura, todos los descalabros, atrasos y sobrecostos corren por cuenta de la administración anterior.

Medellín

Esta historia debió contarse dieciséis meses atrás; pero, aún hoy, no termina. La fase 1B Parques del Río Medellín debió ser entregada en febrero de 2018, pero una cadena de acontecimientos adversos ha generado retrasos y, a la fecha, un sobrecosto de 200.000 millones de pesos. Las explicaciones que entregó la secretaria de Infraestructura, Paula Palacios, se sostienen, todas, en el traslado de las responsabilidades a la administración anterior; culpó de todos los males —en relación con la obra— a los funcionarios que la precedieron; adjudicó las demoras a fallas en los diseños, a la falta de previsión, a errores en el cálculo de presupuesto, y acusó, además, al anterior gobernante de haber ocultado a su sucesor y a la ciudadanía, los mecanismos de financiación de la obra.

Visto desde esa perspectiva, resulta paradójico que ese mismo proyecto —tan mal hecho, según el actual gobierno—, haya sido galardonado con trece premios de urbanismo, arquitectura y planeación urbana, además del Lee Kuan Yew, el equivalente al Nobel; y es justo en esta línea, cuando cualquier ciudadano que no sea experto en estas lides, comienza a hacerse preguntas sobre quién tiene la razón. Para tener una mirada panorámica sobre los hechos, el arquitecto Jorge Pérez, exdirector de Planeación; y Juan Pablo López, director ejecutivo de la Corporación Amigos de Parques del Río y exdirector operativo de la gerencia del proyecto, entregan la otra versión de la historia.

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El capítulo de la administración de Federico

De acuerdo con la secretaria de Infraestructura, Paula Palacios, el primer y grave problema que encontraron fue la necesidad de trasladar las redes que corrían por debajo de la Regional y que, dijo, no se previó.

“La planeación contemplaba un proceso de traslado de redes, ese es uno de los hitos más importantes del proyecto, ya que en el costado oriental del río Medellín es donde confluyen redes secas y húmedas de la ciudad, en su mayoría redes matrices. Estas redes no fueron trasladadas previo a la ejecución del proyecto, ni siquiera fueron contratadas previo a la ejecución del proyecto, tema por el cual se tenía que modificar la programación de obras”.

“Una vez se contrata ese proceso lo que se decide hacer, en aras de salvar el proyecto, es pedirle al contratista que fuera ejecutando algunas actividades que pudiera y que no se interpusiera con el tema de redes.”.

Para el traslado de las redes EPM licitó y concedió el contrato a Oceisa en primer lugar; la empresa bogotana no cumplió, se le inició un proceso sancionatorio que se resolvió a favor de EPM. Mientras, el tiempo corrió y a la par, los costos.

A Oceisa le siguió la empresa S&E que fue la que terminó, también con retrasos, el traslado de las redes. La ecuación: cada retraso implica más gastos. A estos eventos de las redes aludió Paula Palacio, el inicio tardío (2017) de las obras constructivas en el soterrado, y los sobrecostos.

¿Esos recursos de dónde han salido?

“Son recursos de la Administración”.

¿No había un fondo específico para eso?

“Pues hay recursos del Fondo Medellín, de rendimientos, pero no estaban destinados para ese proyecto, es que el proyecto fue adjudicado en 161.000 millones de pesos, un valor muy diferente al que realmente está costando hoy”.

También hubo cambios en los diseños y en la ingeniería.

“Lo primero, es que el proyecto —Parques del Río— debía cruzarse con un proyecto regional que es del Ferrocarril de Antioquia —Tren de cercanías— que, si bien en el diseño inicial estaba contemplado el paso del ferrocarril, pues no había diseño de detalle que garantizara que el proyecto del ferrocarril pudiera pasar por el soterrado. Cuando se hizo un poco más de detalle técnico a través de la gerencia del proyecto del Ferrocarril, las pendientes con las que fue diseñado el soterrado no cumplían con lo requerido para el paso de la trocha del tren. Eso entonces lleva a que se tenga que hacer un rediseño de pendiente y un recorte de las rampas de acceso y de salida del soterrado. Con eso se hace, también, una modificación del espacio público, porque es un espacio público que se reduce más o menos, si no estoy mal, en unos 70 u 80 metros, y que llevan a hacer un reajuste de todos los diseños, tanto de la parte estructural como de la parte arquitectónica”.

¿Básicamente, lo que pasó ahí fue la reducción del soterrado, en la extensión?

“Sí. Y una ampliación de las rampas para disminuir la pendiente, porque tenía pendientes con las cuales no cumplía el paso del tren”.

Se habían planteado unos cambios en los diseños en la parte física, como la eliminación de la Plaza del Agua…

“Yo sí quisiera darte una claridad con algo. Primero, cuando una administración paga un concurso de arquitectura, paga por un diseño, ¿cierto?, diseño que pasa a ser propiedad del municipio de Medellín, y siendo el municipio de Medellín el encargado de operar y mantener los espacios públicos, puede también hacer ajustes de acuerdo con las economías que se deban manejar y a la sostenibilidad del espacio público. ¿Qué se le solicitó al arquitecto con aras de tener una mejor sostenibilidad en el espacio público? Porque digamos que lo que se ha visto es que el tema del agua es complejo; que buscáramos opciones de tener agua pero que fueran más manejables desde la salubridad, que por ejemplo, se pudieran conectar directamente a una fuente de abastecimiento, como efectivamente lo rediseñó o lo ajustó el arquitecto. Nosotros no vamos a tener tanques, sino que vamos a tener una acometida y directamente, los aspersores. ¿Por qué se hace eso? Porque si se hiciera de otra manera tocaría tener casi que una persona que sepa del manejo de piscinas que estuviera haciendo operación en el parque y eso realmente es muy costoso para una ciudad como esta manejar este tipo de cosas, y lo vivimos todos los días con las fuentes de la ciudad”.

“El ajuste lo hizo el arquitecto, tendrá unos aspersores por los cuales la gente irá pasando y pues quedan como evaporados con agua; pero fuente como tal, no. ¿Qué pedimos también? Que reemplazáramos muchos de los pisos que teníamos o esos espacios que teníamos duros por siembra de árboles, que le entregáramos a la ciudad más árboles en una zona en donde se hizo tanto retiro de árboles para poder pasar el proyecto; que pudiéramos sembrar más y el arquitecto hizo los ajustes básicamente, alrededor de ese tema”.

Adicional a esas modificaciones de las que me ha hablado, ¿le hicieron más? ¿O eso es todo?

“Y a nivel urbanístico, estas que te menciono que tienen que ver con el agua y que en reemplazo de esto propusimos que tuviéramos más jardines y zonas verdes sembradas con árboles. Eso yo creo que también hace parte del tema de sostenibilidad en el que tiene que entrar la ciudad, o sea, la ciudad no puede soportar, digamos, a nivel de espacio público que a veces no somos capaces de manejar. Ayer lo vivimos, por ponerte un ejemplo con fuentes de agua, con pantallas de agua con luminarias y cosas se han inventado los arquitectos que después ni nadie los recibe ni nadie sabe cómo se manejan, cuestan miles de millones de pesos (…). Entonces queremos es garantizar es que el espacio público sea realmente sostenible, que sean cosas que con una actividad de jardinería, con una actividad de limpieza, con una actividad de operación que sea corriente pues se pueda manejar”.

El capítulo de los defensores

Tanto para Juan Pablo López, director ejecutivo de la Corporación Amigos de Parques del Río y exdirector operativo de la gerencia del proyecto; como para Jorge Pérez, exdirector de Planeación, Federico Gutiérrez se ha empeñado en hacerle una campaña negra al proyecto porque tiene la percepción —equivocada—, de que es una apuesta personal —de Aníbal Gaviria—, y no un proyecto de ciudad y de región y que contó con la aprobación del 80% del Concejo y que es producto de un debate público que se ha tomado años.

Ante la pregunta a López, sobre si él consideraba que había un interés político detrás de la campaña de desprestigio del proyecto por parte de la Alcaldía de Federico Gutiérrez, el ingeniero respondió:

“Sí, sin duda. Desde el principio él manifestó descontento con el proyecto, y cuando llegó lo paró con un objetivo claro de suspenderlo o no ejecutarlo. Alegaba que no era prioritario para la ciudad, que iba a tener sobrecostos, que los diseños no estaban bien hechos, pero sin duda se encontró con un proyecto muy bien estructurado, muy bien blindado desde el aspecto jurídico, y además, con un proyecto financiado. Nosotros a Federico le dejamos, en ejecución, el sector A en más del 90%, con los recursos asignados, y dejamos contratada y firmada el acta de inicio del sector B”.

“Es muy obvio que la Alcaldía, a través de su alcalde pretendió hacer una campaña negra contra el proyecto, aprovecharse de la ingenuidad y el desconocimiento de los ciudadanos. Es imposible en la contratación pública, y menos en una ciudad como Medellín, sacar a licitación un proyecto y menos, contratarlo si los recursos no se tienen destinados, eso es imposible, para eso están los organismos de control. En este caso los teníamos en una fiducia de los recursos que provenían del Fondo Medellín Ciudad para la Vida. Y, además, tampoco es cierto considerar que el proyecto fue adjudicado el último día. Para que un proyecto sea adjudicado el último día el proceso de contratación debió haber arrancado seis meses antes. Y el gobernante, además, debe gobernar hasta el 31 de diciembre. Cuando él llega, entonces, suspende el proyecto y cuando suspende el proyecto, entonces, genera sobrecostos. Es que el proyecto estaba pensado para que arrancara en marzo de 2016 y durara 22 meses. Por supuesto que había obras adicionales que, como en todos los gobiernos, muy probablemente debían adicionarse con el presupuesto de cada administración”.

Varios tópicos tocó Jorge Pérez en defensa del proyecto, y el primero, fue el de los locales vacíos; recordó que la primera vez que le apostó a ese concepto fue con el Parque de los Pies Descalzos. EPM quería poner oficinas, pero él los convenció de que los dejara como locales que ofrecieran un servicio útil y convocante de ciudadanía, como las comidas. Fue un éxito.

En un segundo momento, el arquitecto habló del espíritu de planeación urbana que ha caracterizado a Medellín y que la ha hecho única en el país, y de las pocas en Suramérica. Sin embargo, esa planeación de mediados del siglo pasado, importada por Le Corbusier y después por José Luis Sert y Paul Lester Wiener, fue pensada para soportar infraestructuras viales que “dejó una ciudad que abandonó el río a su suerte, lo dejó convertido en una periferia”.

Fase A parques de río

Informó la titular de la Secretaría de Infraestructura, que la fase A del proyecto, a cargo de Empresas Terminales, le cuesta a la ciudad 6.500 millones de pesos al año, recursos que se va en labores de aseo, jardinería, seguridad y mantenimiento técnico a los equipos tanto de la superficie, como del soterrado. Foto Adriana Leonor López V

El río es, con el metro, la más grande inversión de la historia de la ciudad porque en los años 50 se hizo la canalización, después se hicieron todas las grandes infraestructuras, pero es que llevamos los últimos 20 o 25 años más de 1.8 billones de dólares invertidos en saneamiento del río; o sea, este canal de agua es el lugar territorial en donde más dinero hemos invertido. Entonces a los ciudadanos les parece, por las directrices de algunos llamados líderes, que invertir medio billón de pesos, que son 500 mil millones de pesos en hacer el centro cívico metropolitano que es Parques del Río, en su primera fase, no es una prioridad”.

“Ahora, el proyecto todavía no existe; lo que va hacer que exista es que un habitante pueda atravesar el río. Pensar que un habitante de San Joaquín, de Conquistadores, de Laureles tendrá la posibilidad de ir al centro cívico caminando, es una transformación de nuestra concepción de la vida; este es el triunfo del urbanismo, de la ciudad integrada sobre la ciudad de la ingeniería”.

“Hay un asunto que a mí me da vergüenza como ciudadano de Medellín, me da dolor como persona, y es que se diga que estas cosas no son una prioridad, porque eso demuestra lo equivocada que está nuestra clase dirigente. Pensar que una ciudad que ha vivido la crisis social y urbana que hemos vivido, que tiene esos indicadores de muerte violenta y de homicidio y de agresividad, de deterioro de la vida que hemos tenido durante los últimos 20 o 30 años, decir como bandera incluso política, que esto no es una prioridad, es no tener la más mínima noción de qué es una ciudad”.

 “Medellín tiene menos de 4 mts² de espacio público por habitante; eso es extremadamente grave, pero lo más grave es que en el norte tienen menos de 1 metro². Y la única, no existe técnicamente —y que nos demuestren lo contrario— ni una alternativa mejor y posible de hacer espacios públicos en buena medida en este valle que no sea en el corredor del río. Todos los sistemas de planificación que se han ejecutado, muchos y por muchos años, lo demuestran”.

“… Algunos decían que era prioridad empezar en el norte. Es prioridad transformar toda la ciudad, pero la viabilidad de un proyecto de esta complejidad, y tener la clase política como opositora del proyecto, demandaba hechos demostrativos, y la centralidad metropolitana es el hecho demostrativo más viable. El norte se tomará por lo menos 8 o 10 años porque la sola gestión social, la gestión interinstitucional, la gestión ambiental que requiere hacer Parques del Río del Norte en la zona de las comunas asociadas a Santo Domingo y a Picacho, en donde están los cables —esa es una zona espectacular porque el río no está canalizado—, la gestión infraestructural que requiere ese tramo, copará varios gobiernos”.

“La única ciudad entre muchas en Colombia y casi que en el mundo del Sur que ha hecho estos procesos de continuidad, de visión a largo plazo, fue Medellín. ¿Por qué? Porque es que aquí desde la crisis, la Consejería Presidencial, primero, con el Plan Estratégico de Medellín y el Valle de Aburrá 2015 después, aprendimos a tener mirada de largo plazo y construimos a largo plazo”.

“Entonces, digamos que Parques del Río es, en nuestra opinión, de los que lo defendemos, el elemento virtuoso más grande de una sociedad que fue capaz de reinventar su estructura como sociedad urbana, entender que las prioridades públicas existen, y que de esa historia en la que Medellín solo invertía en infraestructura vial, valorización, fondos de infraestructura, metros y cosas de esas, aprendimos que la vida pública era la base de la vida de la sociedad, y que la convivencia, la prosperidad, la inclusión, la equidad, nacen de hacer una ciudad con un tejido urbano maravilloso”.

“Federico Gutiérrez ha construido un tejido de mentiras y de falsedades. Yo quiero que me explique cómo uno puede como alcalde de una ciudad, después de haber estado en dos campañas seguidas, y de haber hecho un empalme como el que hicimos, que no sabía, que no se le dijo a la sociedad. Parques del Río no solo fue un concurso público internacional a dos rondas, sino que se hizo en el contexto del POT de Medellín que se discutió durante tres años, pero además no se puede olvidar que Medellín fue sede del Foro Urbano Mundial, el más grande foro de urbanismo de la historia de la humanidad, y fue en Medellín, y se construyó el pabellón Medellín y el eje del proyecto fue el río”.

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“No saber, decir que no se informó, es por lo menos una mentira. Claro, la ciudad cómo se hace, pero no por Parques del Río, toda la vida hemos pagado la ciudad; los ciudadanos pagamos la ciudad, el saneamiento de río; la grandiosa inauguración de Aguas Claras, planta de tratamiento en Bello, nos costó 1,8 billones de pesos el proceso, y los pagamos mensualmente en las cuentas de acueducto los ciudadanos durante más de 20 años. El metro lo estamos pagando tú y yo todos los días, y nos faltan 50 o 60 años, lo que pasa es que inauguramos una etapa desgraciada para Medellín, que es el populismo, y la mentira como argumento. Y Medellín está en una etapa crucial para su futuro: o nos volvemos serios de nuevo, llamamos las cosas por su nombre, o vamos a degradar la ciudad”.

Precuela

A finales del 2015 la administración de Aníbal Gaviria adjudicó un contrato para la construcción de la etapa 1.B del proyecto Parques del Río Medellín, esto es, el tramo del costado oriental del río. Dicho contrato estipulaba un plazo de entrega de 22 meses, y un costo de $161,935,712,608. Por esa misma fecha, se creó la Sociedad Parques del Río con el objeto de que se encargara de la gerencia y administración de la totalidad de un proyecto que es metropolitano, y por ambicioso, está pensado a largo plazo. El caso es que la Sociedad sería la encargada de gerenciar estas obras.

Sin voluntad política

Con la postura que había sentado Federico Gutiérrez desde su campaña, podía preverse el espinoso camino que le esperaba al proyecto. Sobre si continuaba o no con Parques del Río, el candidato dijo que no. "Parques del Río es un proyecto importante contemplado dentro del Plan Bio 2030, pero no es la prioridad para Medellín en este momento, por su altísimo costo, improvisación y fuertes impactos en la movilidad. No existe la estructuración financiera de las siguientes fases, y la actual administración no ha sido clara con la ciudadanía. Hay obras más importantes como el tranvía de la 80, el metrocable de Picachito y varios PUI", fue lo que dijo en un debate programado por la Universidad Pontificia Bolivariana, UPB, y que registró textualmente www.archdaily.co, de donde se extrae la cita.

Y en efecto, cuando asumió el poder, los problemas comenzaron.

 

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