El efecto Yalitza

Autor: Manuel Manrique Castro
5 febrero de 2019 - 09:05 PM

Yalitza Aparicio es, por encima de todo, una indígena procedente de la castigada Mixteca mexicana, cantera por décadas de trabajadoras domésticas.

Una sencilla joven indígena de 25 años, aspirante a maestra de educación prescolar, nacida en una región pobre de Oaxaca, acaba de saltar a la fama por obra y gracia de la película Roma.  Ese salto se hizo aún más largo cuando empezó a ganar premios y fue nominada al Oscar como mejor actriz de 2019, al lado de figuras de larga experiencia y abundante fama como Glenn Close.

No sabemos hasta dónde llegará Yalitza Aparicio, ni menos si hará carrera cinematográfica.  Su presencia en Roma fue producto del azar. Acudió con dudas al casting pensando incluso que se trataba de un engaño relacionado con tráfico humano, tanto así que su familia se mantuvo a su lado hasta que Alfonso Cuaron vio en ella a la nana de sus recuerdos.

Pero Yalitza no sólo es cine, portada de revistas y súbitamente orgullo nacional en un país que aún respira discriminación contra sus pobladores originarios y no ha dejado de maltratar a las trabajadoras domésticas; sino, por encima de todo, una indígena procedente de la castigada Mixteca mexicana, cantera por décadas de trabajadoras domésticas.

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La súbita fama de Yalitza proviene de su singular personificación de Cleo, una mujer que opta por servir a una familia que no conoce y que, en condiciones de subordinación y gratitud ficticia, asume como suya.  Es a la vez la historia de millones de mujeres que por décadas han vivido en esa condición, sometidas a reglamentos implícitos que las obligan a estar disponibles sin importar hora ni tipo de tarea.

Con su actuación Yalitza Aparicio ha puesto a las trabajadoras del hogar en el ojo público de otra manera, no vía el manifiesto ni la denuncia usando razones, sino simple y llanamente apelando a las imágenes de la vida real.  Así lo deben estar viviendo las 2 millones 400 mil empleadas domésticas registradas por la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del primer trimestre 2018, muchas de las cuales proceden de la Mixteca. Esos mixtecas son la cuarta minoría indígena mexicana, después de nahuas, mayas y zapotecos, asentados en una región montañosa y pobre ubicada entre los estados Guerrero, Oaxaca y Puebla.

Casi coincidiendo con el estreno de Roma el Senado anunció una iniciativa para dotarlas de mayor protección social. El clima político mexicano actual, asegura la aprobación de esta ley. Lo que cambia a paso más lento es la oscura discriminación sufrida por ellas, dentro y fuera de los hogares donde laboran, especialmente cuando se trata de indígenas

Yalitza se suma a otra mujer indígena, mixteca y oaxaqueña como ella, cuya voz tal vez suena menos por no ser artista de cine, dedicada a la causa de las empleadas domésticas y a las reivindicaciones de la mujer indígena mexicana. 

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Marcelina Bautista salió de su comunidad a los 14 años de edad, sin hablar español, con sólo la primaria y pasó 22 años de su vida trabajando como empleada doméstica. Su experiencia es en muchos sentidos la de Cleo, el personaje encarnado por Yalitza en Roma. Lejos estaba de saber, cuando llegó a la Capital del país, que sería fundadora del Centro de Apoyo y Capacitación para las Empleadas del Hogar y una de las principales dirigentes del movimiento internacional de trabajadoras domésticas.

Las dos quieren “hacer visibles a los invisibles”. Marcelina lo dijo en 2014 a raíz de una actividad promovida por la ONU y Yalitza, ahora que es motivo de constantes entrevistas antes de la entrega del Oscar. En distintos momentos el reto es el mismo. Ambas saben qué es no ser vistas ni reconocidas y lo que tal castigo representa. No aceptan que esa sea la condición de millones de personas en su país y, por extensión en cualquier parte del mundo.  Las dos aprendieron que la desconfianza puede ser un mecanismo protector frente a los abusos y la discriminación. Hoy, sin embargo, se han convertido en voces defensoras del clamor mixteca, el empleo doméstico y la causa indígena.

 

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