El aterrizaje forzoso

Autor: Tomás Castrillón Oberndorfer
24 abril de 2020 - 12:00 AM

La actual la contingencia, debida a la pandemia viral, ha traído también, en lo que respecta al comportamiento humano, lo Bueno, lo Malo y lo Feo a la vez.

Medellín

Debido a la actual pandemia desatada por el Coronavirus, la humanidad ha tenido que ejecutar una especie de aterrizaje forzoso, como es usual en el caso de aeronaves que experimentan algún desperfecto grave. En otras palabras, en muchos aspectos se ha presentado una especie de despertar ante la realidad de las limitaciones inherentes a la actividad humana.

Dicha realidad comprende hechos aciagos como el siguiente: a pesar de que todos somos iguales ante Dios y las leyes, la triste realidad es que no lo somos desde el punto de vista de la preparación de los estados, y la vulnerabilidad de las defensas individuales debida a la infinidad de limitaciones a que son sometidas.

Respecto a la mala preparación de los estados, a nivel nacional, surgen de inmediato el problema del desempleo, la pobreza, el hacinamiento carcelario, el déficit fiscal heredado y así por el estilo. En cuanto a la desigualdad individual al decir de Marañas: “No es sino mirarse al espejo”.

Sin pretender dar lecciones sobre los comportamientos de las bacterias y los virus, es preciso reconocer que el accionar de estos entes microscópicos puede ser el de “buenos amigos” cuando se los trata y controla bien y, en caso contrario, pueden ser los “peores enemigos” cuando no se les da “un buen trato” y se desatan sin control.

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Es innegable su influencia en el devenir de la humanidad. Tal influencia se ha descrito de innumerables formas. Quizás la más popular y accesible al común de las gentes, es el de las novelas de ciencia ficción, como se describe en la conocida obra de ficción “La Guerra de los Mundos” de H.G. Wells, en donde se describe como es precisamente la acción de microrganismos la que salva a la humanidad ante el ataque de invasores extraterrestres aparentemente invencibles. Resumiendo: el comportamiento de estos entes microscópicos cuando se salen de control o son utilizados con fines perversos, suele traer consecuencias graves para la humanidad.

En las circunstancias actuales, parodiando la conocida película del “Spaguetti western” (películas de vaqueros italianas) titulada: “El bueno, el malo y el feo”, la actual la contingencia, debida a la pandemia viral, ha traído también, en lo que respecta al comportamiento humano, lo Bueno, lo Malo y lo Feo a la vez.

Ciertamente, deben destacarse como MUY BUENO el comportamiento de algunos estamentos de la sociedad como los relacionados con la salud, la seguridad y el abastecimiento. Asimismo, algunas autoridades como el gobierno nacional y a nivel local el departamento y el municipio han tenido un comportamiento BUENO.

Paradójicamente ha sido MUY MALO el comportamiento de algunos grupos sociales que no han atendido las medidas impuestas para atender la pandemia. A estos grupos hay que agregar el de los especuladores y acaparadores que buscan hacer su agosto abusando de la situación. MALA también ha sido la acción de algunos medios de control como la Fiscalía y la Contraloría que han dado la sensación de que sus directores ya están actuando en busca de la presidencia de la república. También es MALA la actuación de algunos dirigentes políticos que buscan un desmesurado protagonismo y amarillismo “poniéndole palos en la rueda” a las actuaciones del gobierno, y en este grupo se destaca, como no, el mamertismo criollo fiel a las consignas internacionales bien conocidas.

La actuación de algunos entes y/o personajes como la Corte Constitucional y el senador Petro no son solo MALAS, sino que también son FEAS y de muy mal recibo. La última salida del senador Petro, por ejemplo, trae a la memoria la famosa frase del rey de España de entonces: “¿Por qué no te callas?”

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Ciertamente habrá que aprender a vivir con el virus de la corona y es necesario revisar los planes de desarrollo para tener en cuenta las muchas limitaciones adicionales que vendrán.

También habrá que revisar drásticamente la forma como está viviendo gran parte de la población gracias a un urbanismo descontrolado y ambicioso con que se desarrollaron muchos asentamientos populares.  Es inconcebible que, a nivel del concejo de la ciudad, surjan ahora manifestaciones, a la manera del levantamiento de la enjalma que revela las peladuras, que la pandemia ha revelado que en algunos asentamientos urbanos están hacinados y sin vías de acceso lo que entre otras cosas dificulta la entrega de auxilios. Esto dicho por concejales de larga trayectoria es definitivamente muy FEO, por lo menos. Algo similar ocurre con muchos otros problemas como el hacinamiento de las cárceles que ahora dizque están descubriendo “gracias a la pandemia”. ¡Que cinismo!                        

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