Corredores verdes

Autor: Pedro Juan González Carvajal
6 marzo de 2018 - 12:07 AM

Hace casi 20 años se promovió por parte de la Alcaldía de Medellín y EPM la siembra, en su momento, de 11 millones de árboles en las laderas del Valle de Aburrá

Esfuerzo meritorio el de la Administración Municipal por tratar de subsanar en algo la poca capacidad de captura de CO2 que tenemos en Medellín y obviamente en el Valle de Aburrá, por la falta de una masa vegetal proporcional a las necesidades actuales y futuras.

Sin embargo, la iniciativa de los “Corredores Verdes”, 30 inicialmente anunciados, merece toda felicitación a la Alcaldía y toda colaboración por parte de la ciudadanía, en el entendido que es un proyecto paisajístico ambiental que no alcanza a solucionar el problema de fondo.

Lea también: 30 corredores verdes para todo Medellín

En este sentido, me permito recordarle respetuosamente al señor alcalde de Medellín, a los señores alcaldes del Área Metropolitana, al director del Área Metropolitana y a los  señores gerentes de las Corporaciones Autónomas Regionales, que ya hace casi 20 años se promovió por parte de la Alcaldía de Medellín y EPM la siembra, en su momento, de 11 millones de árboles en las laderas del Valle de Aburrá, cuyo estimado en ese entonces era que los efectos sobre los nacimientos de agua, la calidad del aire, el aspecto paisajístico y aún el clima, se verían beneficiados por esta iniciativa, que entre otras curiosidades, pretendía generar una especie de cordón verde que limitara las cotas de construcción, generando empleo para su siembra, mantenimiento y conservación entre las comunidades aledañas. ¿Suena muy ambicioso este proyecto? Recordemos que a grandes males, grandes remedios.

Este asunto no debe bajar de su categoría de prioritario, pues si la situación de inseguridad no es superada y se vuelve pan de cada día, si el equipamiento de vías, ferrocarriles, aeropuertos y los otros modos logísticos no cumple con las exigencias de oportunidad y costo para insertar al valle de Aburrá con el resto del país y con el mundo y si a lo anterior  le agregamos el tema del deterioro ambiental, pues con el debido respeto, los esfuerzos por hacer de esta región una región competitiva, no pasarán de ser un sueño, un deseo, una anhelo, pero finalmente no pasarán de ser una quimera, independientemente  los valiosos esfuerzos que se hagan en otros sentidos.

Uno no valora sino lo que pierde o lo que no tiene y en este sentido, hay que hacer un gran reconocimiento a la labor que viene desempeñando EPM a través de Empresas Varias en la recolección, manejo y depósito de las basuras en el Valle de Aburrá. La situación por la que vive Bogotá, no se le puede desear a nadie. Sin ser un esquema perfecto, susceptible de mejorar en todos y cada uno de los eslabones de la cadena, desde la clasificación y separación de las basuras por parte de los ciudadanos, pasando por la recolección, transporte al lugar final y disposición, hay que reconocer que el resultado global es más que aceptable. Siempre existirá la posibilidad de mejorar el desarrollo de cualquier actividad humana, pero de la mano de EPM considero que estamos en la mejor de las manos.

El esfuerzo del Gobierno Departamental por proteger y conservar nuestras fuentes de agua, rescatando las zonas paramunas y adquiriendo los predios donde están los nacimientos de agua, es la mejor de las inversiones que podemos hacer como sociedad previsiva y responsable.

No le hemos dado la importancia que se merece a lo que está pasando en Sudáfrica, donde una de sus principales ciudades, Ciudad del Cabo, está ad portas de quedarse sin suministro de agua por agotamiento de sus fuentes. Ciudad del Cabo tiene una extensión de 2.499 KMs2 y un total de 3.5 millones de Habitantes, mientras que Medellín tiene 380.6 KMS2 y cerca de 2.5 millones de habitantes y el Área Metropolitana del Valle de Aburrá tiene una extensión de 1.157 KMs2 y cerca de 3.6 millones de habitantes.

Algo similar sucedió hace unos pocos años en la ciudad de Sao Paulo en el Brasil, una metrópolis de más de 12 millones de habitantes y una extensión de 1.522 KMs2, que hoy por hoy mantiene un estado de emergencia y de alto riesgo por este motivo.

Ya no son especulaciones ni advertencias de la madre naturaleza. Es una realidad que se nos vino encima y que nos coloca en estado de alerta a todos los seres humanos en el planeta, pues podemos llegar a producir de todo, lo útil y lo inútil, pero si nos hay agua, desapareceremos de la faz de la tierra.

Insistimos en dotar a Medellín de un adecuado Centro de Espectáculos.

Lea también: Paisaje montañoso

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