¿Qué es lo que se valora…y los valores de quién?

Autor: Empresarios por la Educación
8 junio de 2018 - 12:07 AM

La cuestión central de la educación ya no es ¿qué sabemos?, sino ¿quiénes somos? En ese sentido, aprender es crecer, desarrollarte, desplegarte, no para ser otro o como otros…

Diego Arbeláez Muñoz*

¿Sabe usted colega lector que cuando su decisión de elegir un candidato está influenciada por el miedo que promueven los diferentes partidos y que transmiten entre otros los medios de comunicación, esto es un indicador de su nivel de conciencia política y ciudadana? ¿O, en otras palabras, que si su decisión no está sustentada en información reflexionada y basada en evidencia, sino en la opinión de alguien a quién usted le da crédito porque sí, está obedeciendo ciegamente sin medir las consecuencias?

¿En qué momento empezamos a subir al podio de la obediencia? Veamos…

En las relaciones de poder que circulan en la familia y en el colegio suceden cosas bien interesantes. Lo que se valora no se acepta abierta y claramente en los discursos, pero sí en las prácticas cotidianas. Entre ellas la competitividad y la exclusión, que a su vez son la consecuencia del miedo, la culpa y la vergüenza incorporadas muy tempranamente. La competitividad, porque se tiene que demostrar que se es “mejor” estudiante que los demás; y la exclusión, que es lo que queda de la falta de oportunidades y de condiciones que hagan de la equidad y la justicia una realidad.

Lea también: Liderazgos contemporáneos: entre emociones y elecciones

Con el miedo a no dar la talla, la culpa de no cumplir con las expectativas y la vergüenza de no lograrlo, usted hace las cosas no por el compromiso con su aprendizaje y con el bienestar común, sino, sobre todo, por el reconocimiento de otros que califican su vida en términos de bueno o malo y, según este “termómetro”, es expuesto a ser aceptado o no por la sociedad. Va naciendo así un “ciudadano” obediente, que no pregunta ni cuestiona de más y con suficiente dosis de miedo gracias a la cual otros deciden por él y, lo peor, asegurando que esa es su autonomía.

No de otra manera se puede explicar que según el último estudio internacional de cívica y ciudadanía (Marco de referencia Colombia 2017), el 73% de los jóvenes colombianos encuestados están de acuerdo con gobiernos autoritarios, el 50% de ellos se declaran partidarios de “cerrar los medios de comunicación que critiquen al presidente”, y que el 53% está de acuerdo con actos de corrupción si favorecen a amigos cercanos, entre otras escandalosas cifras.

Ante este panorama, plantear cátedras como alternativa es desconocer qué implica o que contiene por dentro el derecho a la educación. Hay suficiente evidencia de por qué las cátedras no generan ningún tipo de transformación, entre otras porque se reducen a la transmisión de información y no a la experiencia, léase vivencia de un ambiente digno para el aprendizaje que incluye relaciones basadas en interacciones respetuosas y pacíficas. 

Con la generación que recibió la cátedra de cívica y urbanidad hay consistentes y múltiples casos de experiencias de corrupción, de incitación al odio y a la violencia.  Las buenas maneras no alcanzaron para cuidar de lo público y para apostarle a unas formas pacíficas de hacer política.

Además: La familia es mucho más

En relación con lo anterior,  llama mucho la atención la forma en que abordan el derecho a la educación nuestros colegas de Mexicanos Primero, organización de la sociedad civil hermana en México: “El aprendizaje es una experiencia de transformación de nuestra identidad. La cuestión central de la educación ya no es ¿qué sabemos?, sino ¿quiénes somos? En ese sentido, aprender es crecer, desarrollarte, desplegarte, no para ser otro o como otros, sino para ser el mejor tú mismo, la mejor versión de ti, y aprender no se limita a ver, recordar o considerar; implica también entender, usar, relacionar, expresar, participar, incidir y transformar nuestro contexto”.

*Asesor en la Fundación Empresarios por la Educación, una organización de la sociedad civil que conecta sueños, proyectos, actores y recursos para contribuir al mejoramiento de la calidad educativa.

Compartir Imprimir

Comentarios:


Destacados

Muerte de Julián Andrés Urrego
Columnistas /

La tragedia de la calle Barranquilla

Coomeva
Columnistas /

Salud... ¡salud!

Mina didáctica de Amagá
Columnistas /

Minería 2019

Federico Gutiérrez
Columnistas /

¿¿Qué nos deja señor alcalde??

Paro en Medellín
Columnistas /

Fijar objetivos

Lo más leído

1
Política /

“Envigado es más que un proceso penal”

Para el próximo alcalde de esta ciudad, Braulio Espinosa, Envigado es una muestra palpable, real e...
2
Columnistas /

¿¿Qué nos deja señor alcalde??

Nos llena de nostalgia el recuerdo de alcaldes con visión y formación de estadistas como Jorge Valencia...
3
Columnistas /

La tragedia de la calle Barranquilla

¿Quién es responsable de esa tragedia? La víctima es, en parte, culpable de lo ocurrido. Los otros...
4
Columnistas /

Minería 2019

Sería muy importante realizar una evaluación integral del ejercicio de prospectiva realizado por la UPME...
5
Columnistas /

Salud... ¡salud!

Cabe preguntar cómo es posible que una EPS como Coomeva, abocada a una crisis financiera que la tiene casi...
6
Editorial /

Logros y deudas de la Gobernación y la Alcaldía de Medellín

La construcción y seguimiento a los planes de desarrollo a partir de indicadores cuantificables es...