La Escuela Marina Orth busca que por cada estudiante, haya un computador
Estudiando con todos los ‘juguetes’
Buscando que la educación pueda ser cada vez mejor y que no se quede atrás con la nuevas tendencias tecnológicas, la institución busca que los estudiantes aprendan lo necesario acerca de los computadores y la Internet. Al final de un camino serpenteado y húmedo, gracias a las lluvias que por estos días pasan por la ciudad, lleno del verde de las montañas que rodean a Medellín, para ser exacto en Aguas Frías, está la Escuela Marina Orth, un rincón de esperanza que empezó hace más o menos 40 años, pero que se consolidó como propuesta educativa formal frente al Ministerio de Educación en el 2004.
El objetivo de la Escuela Marina Orth es claro: convertirse en la primera escuela rural en el país donde por cada niño haya un computador portátil, el cual no sólo será usado dentro del plantel educativo, sino que los estudiantes se lo pueden llevar para la casa y allí practicar.
Esta meta, que hoy es una realidad, se empezó a tejer en el 2005 cuando se inició un trabajo con la comunidad para motivarla acerca de la importancia del estudio y de la capacitación en la tecnología. Después de ese proceso, en el 2008 llegaron los computadores y la Internet inalámbrica, gracias a una alianza con empresas como la Chevron Petroleum Company, Motorolla y EPM.
Una delegación de tecnología de los Estados Unidos, quienes trabajaron en la campaña del presidente Barak Obama, llegó hasta la Escuela Marina Orth para conocer el proyecto y buscar socios que trabajen en conjunto con este proyecto. Suzanne Hall, funcionaria del Departamento de Estado, en Washington, habló con EL MUNDO acerca de la experiencia en la escuela: “estamos aquí con una delegación de expertos en tecnología que están al frente de todos los proyectos que estamos haciendo en Estados Unidos; para nosotros es un gran placer estar aquí en Medellín y sobre todo ver estos niños, que en un lugar tan aislado, tienen acceso a los beneficios de la Internet, según escuchamos, hace años nadie quería ir a la universidad y ahora sí, gracias a este proyecto. Nosotros queremos volver a Washington y construir nuevos puentes para dar más oportunidades a estos niños, vamos a buscar socios”.
Y es que la idea de este proyecto es que siga creciendo y que cada vez sean más niños de la vereda los que se vean beneficiados por los avances tecnológicos, pues hoy, gracias a la empresa privada, en la zona se cuenta con una red de Wi-Fi, que beneficia a toda la comunidad.
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Los niños son capacitados para aprender todo lo necesario en materia de informática.
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Marina Orth, habló acerca del proyecto, “cada vez que vengo veo más progreso, eso me alegra mucho, y es un orgullo saber que la mitad de nuestros bachilleres están en la universidad o en una escuela técnica. Yo creo que Medellín tiene los talentos y tiene la forma para brindar mejor educación, pero necesita invertir más en estos muchachos, pues hay que creer en ellos, y no puede ser algo ideológico sino algo muy práctico. Creo que esta visita va a ayudar, nosotros no trabajamos con donaciones, tenemos que ser socios, trabajar en conjunto, con las mismas medidas, ser un equipo para el progreso de estos niños”.
Los niños sonríen en sus pupitres, hablan con toda la propiedad de correos electrónicos, blogs, búsquedas en Internet; descargan imágenes y ven videos. Sueñan con estudiar en la universidad, con ser médicos, ingenieros, veterinarios, arquitectos, u otras profesiones que ni si quiera deben existir, pero hoy están dando el primer paso para que esos sueños se hagan realidad.
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