El problema del porte de armas es una dificultad en el ámbito mundial
En Medellín el desarme no es cuento
Con las experiencias contadas por los expositores de Argentina, Australia, Brasil y Colombia, se realizó ayer en Medellín, en el marco de la 50 Asamblea del Banco Interamericano de Desarrollo, BID; el Foro Internacional por la Vida y el Desarme-Ciudad Medellín 2009. Ejemplo a seguir. Esas son las palabras con las que definieron a la ciudad, la mayoría de participantes en el primer “Foro Internacional por la Vida y el Desarme Ciudad de Medellín 2009”, donde cada expositor comentó las experiencias que se han realizado en sus países de origen con respecto al programa de desarme y prevención en el uso de las armas.
Como premisa, todas las exposiciones registraron que el uso de las armas es un problema que se debe atacar no con “pañitos de agua tibia”, sino de forma estructural, abordando el problema con soluciones integrales y con ejes particulares y paralelos que permitan gestionar alternativas como programas de educación, socialización y que no contengan un sólo elemento sino que abrigue diferentes posibilidades.
“Para que un programa de desarme triunfe o tenga éxito en tal o cual país o ciudad, es necesario que estén vinculados todos los sectores de la sociedad, desde el Estado hasta la sociedad civil, pasando por la fuerza pública; además, se debe generar confianza entre los gobiernos y los ciudadanos para que cada uno cumpla su función, uno como garante de seguridad y otro como asegurado”, declaró Rebecca Peters, directora, de International Action Network on Small Arms; entidad que lucha contra el porte de armas.
Medellín es un ejemplo
Aunque los expositores contaron que en sus países de origen los programas de desarme llevan algún tiempo, éstos mencionaron que debido a los avances que se han presentado en Medellín y a la complejidad de la ciudad, el programa “Sin Armas la Vida es Otro Cuento”, ha generado eco en el ámbito internacional y ha permitido que otros países que tienen el mismo problema, miren hacia Medellín como referente para encaminarse hacia una posible solución.
“Yo tengo la impresión de que Medellín tiene más para enseñar que para aprender. La experiencia de Medellín, de salir del pozo y resucitar, enfrentando con valentía problemas y amenazas oscurantistas, es un ejemplo a seguir. No creo que tengamos que decirle nada a Medellín, al contrario, hay que aprender cómo todos los días salen adelante a pesar de las dificultades”, comentó Gabriel Conte, miembro de la Red de Argentina por el Desarme y del Consenso Latinoamericano para la prevención de la Violencia Armada.
“Que Medellín haya vinculado al trabajo del desarme los jóvenes y las empresas privadas, es algo que no se ha hecho en otros países y que permite fortalecer los programas y las relaciones del gobierno y la sociedad”, agregó Conte.
Sin embargo, aunque Medellín es ejemplo, no debe trabajar aislada del resto de las ciudades o de los países que buscan generar conciencia con respecto al uso de armas por parte de la sociedad civil. Por esto, trabajar en red, es una de las formas para que la ciudad comparta experiencias, pero también se retroalimente de la forma como han desarrollado los programas otras localidades y si tienen aplicación, lo hagan para el beneficio de la comunidad.
“En cada país sea el gobierno o la sociedad civil se enfocan en sus propios problemas y se cierran a las otras experiencias que pueden servir. El objetivo de las redes es tratar de apoyar el trabajo contra las armas en todos los países brindándoles información que los beneficie y que tiene que ver con políticas establecidas en otros lugares pero que apuntan a lo mismo”, enfatizó Rebecca Peters.
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La gran enseñanza del seminario que se realizó ayer en la ciudad fue que “no hay que hacer del desarme una profesión ni obligación, sino parte integral de la vida”.
Foto: Luis Echeverri
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Medidas para tener en cuenta
Para que el programa de desarme en Medellín obtenga mejores resultados de los que se han obtenido hasta el momento, los expositores realizaron una serie de indicaciones que la ciudad podría adoptar como medida y que han dado resultado en otras naciones.
Aunque la idea es que en el futuro en las ciudades las armas no estén en manos de civiles sino de la Fuerza Pública, mientras se llega a ese momento, en el foro se plantearon algunas soluciones.
Entre las propuestas se mencionó que la edad mínima para que se otorgue un permiso para el porte de armas debería ser a los 25 años, porque según algunos estudios internacionales, son más propensos al uso de pistolas u otros, los jóvenes entre los 16 y los 24 años; se propuso que en las casas no haya armas porque se ha demostrado que, en esas viviendas, es más propensa la violencia y el uso de éstas; y se sugirió tratar de establecer una especie de seguro que cubra los gastos de la víctimas en caso de ser agredidos.
La novedad en esta última propuesta, es que el seguro sea más costoso que el artefacto, porque se cree que esto permitiría que las personas piensen dos veces antes de adquirir el arma.
Según los asistentes al evento, este foro fue una forma de mostrar al mundo las experiencias que se han ido obteniendo en la ciudad con respecto al desarme y que la han ido posicionando como un ejemplo para Latinoamérica y el mundo debido a que en Medellín, “sin armas la vida es otro cuento”.
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