Medellín: Vamos bien, pero...
El retroceso en seguridad de que habla el informe del Proyecto MCV es ciertamente preocupante, pero es un fenómeno coyuntural. Examinar de manera rigurosa y sistemática la marcha de una ciudad en temas fundamentales, como educación, salud, servicios públicos y vivienda, movilidad, medio ambiente, desarrollo económico y seguridad ciudadana, entre otros, es un ejercicio indispensable y una contribución muy valiosa a cualquier administración por parte de los particulares, sobre todo si se hace con criterio científico, imparcialidad y sin otro interés que mostrar avances, señalar fallas y retrocesos y proponer soluciones.
Esa labor la viene cumpliendo desde agosto de 2006 el Proyecto Medellín Cómo Vamos, MCV, auspiciado por Proantioquia, la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia, la Universidad EAFIT, la Fundación Corona, la Cámara de Comercio de Bogotá y las casas editoriales colegas, El Colombiano y El Tiempo, con base en información técnica suministrada por la Alcaldía y otras entidades, por las mesas de trabajo con expertos en varios sectores relacionados con calidad de vida y consultando la opinión de los medellinenses mediante Encuesta de Percepción Ciudadana que el proyecto realiza anualmente.
Leímos con atención el informe del Proyecto MCV correspondiente a 2008, del cual los medios, incluido EL MUNDO, presentamos ayer breves resúmenes con base en la presentación de su coordinadora, Piedad Patricia Restrepo, y entendimos por qué el alcalde Alonso Salazar lo valoró tan positivamente y lo consideró un “excelente ejercicio de control político” sobre su administración.
Hay algunos temas relacionados con la calidad de vida de una ciudad en los que Medellín muestra importantes avances, como en educación, salud, vivienda y servicios públicos, en los que la cobertura es de las mejores, si no la más alta del país. En educación, por ejemplo, la cobertura bruta en el nivel preescolar alcanzó el año pasado el 107,9% (hay excedente de cupos en guarderías y kínderes); en la básica primaria, secundaria y media subió de 81,2% en el 2005 a 89,7% en el 2008. En salud, dice el informe, la mayoría de los indicadores de los medellinenses mejoraron o se mantuvieron estables durante el 2008. La mortalidad en menores de un año por cada cien mil nacidos vivos pasó de 11,04 en el 2007 a 10,86 el año pasado. En el tema de desnutrición se logró bajar el número de casos de muertes de niños menores de cinco años a menos de 1/100.000 habitantes, cuando en el 2005 y 2006 era de cuatro. En servicios públicos, Medellín mantiene coberturas del 100% en acueducto y muy cercanas a esa cifra en alcantarillado y energía eléctrica.
Pero el informe señala tres frentes, principalmente, en los que la capital antioqueña tiene que hacer mayores esfuerzos para consolidar los logros o para corregir fallas protuberantes. Nos referimos a la movilidad, al medio ambiente – especialmente en lo relacionado con la mala calidad del aire que respiramos – y a la seguridad ciudadana.
En el frente ambiental, anota el informe que el fuerte incremento del número de vehículos (10% en el 2008), acompañado de la coexistencia de parque automotor obsoleto y altamente contaminante, sumado a la pésima calidad del diesel utilizado en el país y la región, están produciendo un daño enorme a la salud de la población. En cuanto a la movilidad, el Proyecto MCV da crédito a la Secretaría de Transportes y Tránsito cuando dice que “el tiempo de desplazamiento en la ciudad se ha mantenido estable en un promedio de 25 minutos”, cifra que pondrán en duda los usuarios de las vías, afectados todavía por los trancones, especialmente en las horas pico, aun cuando hay que reconocer una mejoría, sobre todo en la movilidad de sur a norte por la llamada Vía Regional, luego de la puesta en servicio de la Vía Distribuidora y probablemente también gracias a la ampliación del “pico y placa”. Estamos de acuerdo con los autores del informe en que hay que ampliar la capacidad y la conectividad de la malla vial – que por cierto está en muy buen estado y con adecuada señalización después de las inversiones con motivo de la Asamblea del BID – y en parte hacía allá apuntan las obras contempladas en el Plan de Desarrollo, como la ampliación de la avenida 33 con el Palacio de Exposiciones y la construcción de los puentes de la calle 93-94 y la calle 4 Sur.
Como hemos insistido tantas veces en estas columnas, la solución al problema de movilidad, y consecuentemente la disminución de la accidentalidad vial y la contaminación, vendrá de la mano con la operación del Sistema Integrado de Transporte, SIT, definido en el Plan Maestro de Movilidad, pero cuya aplicación se ha venido aplazando por motivos no siempre justificables, como el retrazo de casi el 30% - según el informe – que se evidencia en las obras del Metroplús y la renuencia de los transportadores a colaborar de verdad con el programa de chatarrización de vehículos obsoletos. Como dice el proyecto MCV, “el ideal es lograr la integración física, operacional y tarifaria de los modos de transporte público como el Metro, Metroplús y las rutas alimentadoras”. ¿Seremos capaces?
El retroceso en seguridad de que habla el informe es ciertamente preocupante. La tasa de homicidios, que había descendido de 57,3/100.000 hab. en 2004 hasta un nivel de 34/100.000 hab. en 2007, registró en 2008 un incremento de más de diez puntos, alcanzando una tasa de 45,6 para un total de 1.044 homicidios, es decir 35,4% más que en 2007. Pero ese es un fenómeno coyuntural, relacionado principalmente con las ‘guerras’ por territorio, poder y rutas del narcotráfico entre bandas como la de ‘don Mario’ y la ‘Oficina’, que con los golpes que han venido recibiendo y con el trabajo por fin mancomunado entre la Alcaldía, la Gobernación, la Fiscalía, la Policía Nacional y el Gobierno central, estamos seguros que pronto se revertirá la tendencia y la ciudad respirará más tranquila.
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