Turismo

San Félix, the conquest of air
San Félix, la conquista del aire
6 de Diciembre de 2013


Aire puro y aventura se conjugan en el corregimiento San Félix, del municipio de Bello. El resultado es diversión, paisajismo, tranquilidad y el disfrute del amplio panorama que ofrece El Voladero, paraje apropiado para disfrutar de la gastronomía



Vuelo en parapente. 

Arturo Carvajal Arboleda


Colegio Mayor de Antioquia


Las operadoras turísticas han encontrado en el sector El Voladero, del corregimiento de San Félix, el sitio ideal para lanzarse por una pendiente en una especie de paracaídas, llamada parapente, levantar vuelo sin más ayuda que el viento.  Desde las alturas se pueden divisar cascadas; las montañas cultivadas por labriegos; el ganado de leche característico de la zona; la represa La García, los cerros Picacho y Quitasol, y también la pujanza de Bello con un acelerado desarrollo urbanístico... Es un paisaje para quedar extasiado.


Allí llegan turistas nacionales y extranjeros, contactados por los operadores por medio de sus ofertas que están haciendo en hoteles y hostales de Medellín.  Pero también los turistas locales aprovechan este recurso.  Hoy está de moda, entre la juventud, llegar a este lugar para celebrar los cumpleaños.  El obsequio es el viaje en parapente. 


La celebración incluye, desde luego, el viaje en parapente, una mini-torta y los confetis, en medio de la montaña que, con su vegetación, ofrece aire puro, con el silencio, la serenidad y con la compañía de los amigos la alegría.


Para el lanzamiento hay que esperar el momento oportuno.  Si no se dan las condiciones, no hay vuelo.  Aquí es donde se nota el profesionalismo que se ha desarrollado alrededor de esta actividad.  A los clientes se les advierte de las horas de salida, que por esta época del año puede ser de 10:00 a.m. a 10:30 a.m. Pero también advierten de las condiciones climáticas que se deben presentar, buen viento y sin lluvia.  Sin estas condiciones, no hay despegue.  En esta actividad no se da margen para el error.  El viaje se hace con instructores, las indicaciones son puntuales para evitar los movimientos bruscos y tener una experiencia apacible. 


Es lógico que al principio se sienta un poco de ansiedad, la espera genera también un poco de nervios.  Después viene la puesta del casco y la acomodación en el parapente. Todo queda listo para el despegue y se siente al momento la conquista del aire, la magia del vuelo con que ha soñado, por años, la humanidad. 


Los que están en tierra se quedan disfrutando de la alegría, el paisaje y el aire puro y de los bocados de la cocina tradicional de la región: empanadas, almojábanas, buñuelos, chorizo, morcilla; el agua de panela, el chocolate o café caliente con arepa de chócolo y quesito. Una manera sana del disfrute entre amigos y familiares, 


Pero también en este lugar, donde se congregan varias operadoras, hay posibilidades para acceder a otros entretenimientos: canyoning, escalada, rappel y canopy.  Estas actividades en este territorio, estuvieron ausentes por mucho tiempo. Hoy hacen parte de la oferta turística de la ciudad-región para propios y visitantes.  Es la muestra clara del dinamismo que comienza a tener el turismo receptivo de este corregimiento.