Estilos de vida

What to give your children for Christmas?
¿Qué regalar a tus niños en Navidad?
4 de Diciembre de 2016


Esta pregunta atormenta a muchos padres al final del año, por eso EL MUNDO consultó a expertos sobre cuál es la mejor decisión al escoger qué regalar a los pequeños.


Adrián Buitrago


Los niños esperan la Navidad con ansias. Esta fecha significa regalos, los juguetes que desean. Entregar un presente a un pequeño en Nochebuena es recibir una sonrisa agradecida a cambio. Sin embargo, muchos padres, tíos y abuelos no saben qué es lo que más conviene obsequiarles.


Los padres no quieren nada que represente un peligro físico o mental para sus hijos, por eso muchas veces optan por dar ropa o elementos que en ocasiones a los chicos les interesa poco. María del Pilar Restrepo, psicóloga y profesora de la Universidad de Antioquia, indicó que es muy importante tener en cuenta la opinión de los niños, saber qué es lo que ellos quieren.


Pero que los padres escuchen a sus hijos no significa que les den todo lo que ellos deseen. Restrepo añadió que “deben regalar cosas que estimulen la actividad física, no aparatos electrónicos. Si el niño pide en un primer momento una tablet o un videojuego, se debe mejor optar por otros intereses que tenga, mirar qué actividades le gustan. Cada papá debe conocer las habilidades de sus hijos, en deportes, ciencias, artes”.


Análida López, profesora de Lengua Castellana de sexto grado de la Institución Educativa Fernando Vélez de Bello recomendó los juegos didácticos, que fortalezcan la creatividad de los niños como los de magia, y científicos, que permitan experimentar y generen interés por las ciencias.


Por su parte, Alexánder Rodríguez, magister en Educación y terapeuta familiar de la Universidad Católica Luis Amigó, señaló que los padres deben pensar en regalos didácticos y divertidos, “la didáctica no es que los niños se vayan a enredar, sino que los juguetes desarrollen la creatividad y sean atractivos. Regalos que puedan servir para pasar tiempo en familia”.


Rodríguez invitó a los adultos a que en esta Navidad privilegien el desarrollo de los sentidos de los más chicos con colores vivos y juguetes móviles de texturas suaves para evitar peligros de ahogamientos o golpes; los juguetes acolchados e impermeables como sonajeros y muñecos de distintos tamaños que ayudan a trabajar la motricidad gruesa y fina, la percepción sensorial y la inteligencia emocional, muy importante en los niños pequeños. También resaltó la existencia de juguetes flexibles, desarmables y con figuras geométricas, los cuales despiertan habilidades de conteo y ubicación espacial.


Para los niños más grandes, mayores de 6 años y hasta antes de la pubertad, es adecuado que regalen juguetes que les permitan relacionarse con otros niños y adultos, “juguetes que despierten el mundo de la pregunta”, según indicó Rodríguez.


Estos consejos son útiles para dar regalos a niños, y no aplicables para aquellos que han entrado a otra etapa: la adolescencia, aclaró Restrepo, “no se pueden meter en un mismo paquete”.


Rodríguez y Restrepo coincidieron en que se debe evitar regalar aparatos electrónicos a los pequeños porque pueden alejarlos del mundo de la infancia. Hay múltiples estudios que corroboran esa postura, pero también hay muchos psicólogos y pediatras que han desarrollado investigaciones que arrojan resultados positivos sobre los videojuegos en el desarrollo psicomotriz de los niños y sus usos benéficos en la educación. 


Mauricio Bedoya, psicólogo y profesor de la Universidad de Antioquia, afirmó que los videojuegos permiten desarrollar tanto capacidades cognitivas como psicomotoras, activando nuevas conexiones neuronales y ayudando a las personas en el aprendizaje de cosas nuevas.


Así mismo, López señaló que hay una satanización a los videojuegos, “hay que abrir un poco la mente. Ya pasó la época de los carritos y muñecos. No podemos ir contra la corriente. A uno como docente le toca aprender a trabajar con estos juegos, se ha convertido en una necesidad porque la brecha generacional cada vez es más profunda y en los colegios no comprendemos qué es lo que realmente quieren los niños”.


“Para los padres queda la pregunta de si le apuestan a los juegos electrónicos o a continuar aprendiendo desde las posibilidades didácticas en color, forma, lúdica y encuentro del entorno que rodea al niño”, concluyó Rodríguez.



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