Entretenimiento

Magic, humor and ventriloquy, united as one
Magia, humor y ventriloquia, unidos en uno solo
Autor: Wendy Margarita Restrepo Guzmán
20 de Agosto de 2014


Los ventrílocuos que hay en el país son muy pocos y los que hay en Medellín se pueden contar en los dedos de la mano. Maganderson es uno de ellos.


Foto: EL MUNDO 

En la imagen, Maganderson con uno de sus muñecos preferidos, Tito.

@Wendyneg


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Para hacer magia, ventriloquia o incluso, ser un payaso en Medellín, la formación es “empírica y autodidacta”, o por lo menos así le tocó a Maganderson, un artista que ofrece variedad de espectáculos que creó con su imaginación y lo “poco o mucho” que encontró en libros e Internet.


Por las venas de Maganderson siempre corrió sangre de artista, no en vano desde los 7 años fue el que animaba las reuniones de su familia. “No hacía magia, sino chistes, empecé como payaso, mi papá era mago y me llamó chalupín. Empezamos haciendo las fiestas de la familia y me encarreté con eso”, contó.


Este mago, ventrílocuo y payaso, que aún no se define por una sola inclinación, también pasó por la típica señora de avanzada edad, “chismosa” y chistosa, pues aseguró que desde que él empezó a interpretar ese personaje, se replicaron, incluyendo uno de los shows de Vargasvil.


Fue en ese momento cuando dirigió su grupo Complemento Show, el cual fracasó por el poco compromiso de sus compañeros y porque querían cobrar mucho dinero sin ni siquiera ensayar.


En el mundo de la ventriloquia 


En medio de ese mundo de humor y magia, fue que llegó a Maganderson la ventriloquia, arte por el cual se sintió muy atraído, tanto, que lo convirtió en su estilo de vida.


Como cualquier persona no olvida su primera herramienta de trabajo, Maganderson no olvidará su primer muñeco, Juaco. “Fue un regalo, me lo dio un judío, un señor que conocí por ahí”, contó.


Tiempo después, cuando Maganderson se preparaba para una presentación en la Plaza Botero, (hace unos 12 años), le robaron a Juaco. El ventrílocuo contó que le tocó hacer la rutina de Juaco con una señora que sacó del público, “aunque cumplí con el compromiso, quedé muy triste”. 


Así fue como se vio obligado a comprar a Tito, su nuevo y fiel compañero, que hasta el momento lo acompaña en cada presentación que hace.  Tito era un muñeco muy básico, no tenía ni piernas, pero Maganderson le puso lo que le faltaba y el muñeco se ganó el cariño del público “porque tenía un aspecto más amigable, mientras Juaco era más erguido”, afirmó Maganderson. 


Este muñeco tiene una clave para conseguir el éxito y es que se burla del ventrílocuo y convierte al público en su cómplice, “por eso a la gente le encanta”.


Este es el perfil de uno de esos pocos ventrílocuos que tiene la ciudad, para quien lo más importante es que nunca dejen de existir los aplausos de su público. “Eso está en el alma del artista, un artista necesita aplausos así como un chef necesita una parrilla, es necesario. Si pasan dos meses y no hay función, hay una crisis emocional, por eso hay gente que termina presentándose gratis”, concluyó.



El show

Maganderson se ha consolidado como uno de los artistas más buscados para presentaciones en la ciudad, por eso su oferta es variada y es para públicos diferentes. “Magicomio”, es uno de sus espectáculos, el cual está dirigido a la familia y con el que casi siempre va a las piñatas.


“La Risoterapia, el curso del humor”, es otra de sus presentaciones, con la cual va a las empresas y entrega pausas activas a los empleados; por último, está “La Magia de Pensar”, un show de “matemagia”, como él lo llama, en el que los niños aprenden matemáticas por medio de la magia.


“Mis presentaciones son muy humorísticas, por eso me he apoyado mucho en el clown. Además no quiero ser el mismo mago que se ve en cada fiesta, yo busco el ridículo, que vean las trampas que hacemos los magos, que me vean equivocado, enredado, pero al final hago la magia y eso es lo que sorprende”, expresó el artista.


Otra de los características importantes del show de este ventrílocuo, es que ha logrado crear una personalidad diferente en cada uno de los cuatro muñecos que ahora maneja.