La pintura y la música son su vida
Una obra que captura el momento y la emoción
Autor: Carolina Liliana Baena Zapata
25 de Febrero de 2008


El maestro Roberto Molano González se define como un hombre atormentado y de cierto modo inconforme que en la actualidad busca dejar de “padecer la pintura” para poder disfrutarla totalmente.

Foto: Osman Herrera Restrepo 

El contraste del color es una característica que acerca la obra del maestro Molano a la del maestro Obregón.

Cálido, amable y muy sensible es Roberto Molano, un artista nacido en Cali que desde el jueves pasado expone su trabajo expresionista en el lobby del hotel Dann Carlton Belfort, él proveniente de una familia numerosa, está casado y tiene una hija adolescente que inicialmente se inclinó por la pintura como él pero con el paso de los años se decidió por la música, una pasión que también es del gusto del maestro e incluso lo conmueve hasta las lágrimas.

Pues para este arquitecto la música y la pintura son muy importantes en su vida. Su pintura inicialmente era de figura humana, posteriormente dio cabida a los simbolismos precolombinos y hoy se centra en los paisajes urbanos, eje conductor de la muestra que se encuentra abierta al público.

“Yo he venido trabajando una temática muy ligada al paisaje, una reinterpretación del trópico, un paisaje muy personal, muy intuitivo, porque yo manejo las emociones, yo soy fundamentalmente espontáneo”, comenta el artista caleño.

Así mismo, el tono dorado es una característica muy especial del trabajo artístico del maestro Molano quien además guarda en su obra la influencia del maestro Obregón a quien ha admirado por mucho tiempo y cuyas obras reconoce incluso por un olor particular del óleo.

Otro factor que se caracteriza su obra y a la que ha dado suma importancia es a la fortaleza de la pintura, lo que él denomina “la pintura bien vista” y que tiene que ver con que la obra se sustente sola.

Son ya 33 años en los que el maestro se ha dedicado a la pintura, años en los que ha trabajado diversos temas que lo han llevado a un proceso de evolución en el que se ha centrado en la zona tórrida, en la que además se reflejan las reflexiones propias del artista pero que conserva rasgos de sus trabajos previos.

Amante de los formatos grandes trabaja en su casa en Cali, sin embargo; lamenta tener poco espacio y que durante su proceso de creación se presenten algunas interrupciones en su trabajo pues comenta que los momentos de conexión, que el describe como esos en que las musas lo asisten, son efímeros, mientras que las pausas que a veces se presentan pueden llegar a ser duraderas.

Su proceso creativo se caracteriza por no ser muy riguroso en la medida de hacer modificaciones en el momento en que se le ocurren y que dado el caso termina su obra con algo muy diferente a lo que había concebido inicialmente porque, como ya se mencionó, ésta se basa en la intuición y la espontaneidad.

Si bien busca dejar reflexiones en cada una de sus obras, él busca que sus obras sean muy luminosas y que no estén necesariamente ligados con aspectos negativos del ser humano, además afirma que “la pintura es como la música que no se puede contar, pero te agrada y eso no se puede perder”.

Con el mismo compromiso, amor y dedicación con que pinta interpreta la guitarra y canta; aunque afirma que considera catastrófico cuando canta, narra también que a muchos les gusta, pero lo que si queda claro es que la música es sumamente importante para él y lo toca en su sensibilidad.