“Durante toda su vida estuvo dedicada al trabajo”
Familia Zapata defiende la memoria de Nancy
19 de Noviembre de 2007


El día que asesinaron a Nancy Esther, sus amigas de la Iglesia Cristiana a la que pertenecía la habían invitado a unos retiros espirituales fuera de Medellín. Sin embargo ella no pudo asistir porque no tenía plata para los pasajes.


El asesinato de Nancy Esther Zapata, quien laboraba en almacenes de repuestos de avión desde hacía 20 años, generó gran conmoción entre el personal que labora para el aeropuerto Olaya Herrera de Medellín.

“Usted no se alcanza a imaginar lo difícil que es perder a nuestra hermana y que fuera de eso la estén tildando de narcotraficante”. Con esta afirmación comenzó la conversación que sostuvo EL MUNDO con la señora Martha Zapata Orozco, hermana de Nancy Esther Zapata, la mujer de 45 años que fue asesinada al interior de un hangar del aeropuerto Olaya Herrera el pasado 1° de noviembre, hecho atribuido por el general Marco Antonio Pedreros, comandante de la Policía Metropolitana, “a un ajuste de cuentas por asuntos de narcotráfico”.

No entiendo cómo una narcotraficante podía estar atrasada en tres cuotas de la casa que le viene pagando al banco hace años, manifestó doña Martha, añadiendo que “mi hermana era una mujer temerosa de Dios, desde hacía 15 años le había entregado su vida a Cristo. Lo único que hacía era trabajar. No tenía amigos y ni siquiera en su época de juventud fue rumbera. Ella era de la casa al trabajo y del trabajo a la casa”.

“Estamos muy tristes y con mucha rabia de ver que después de su muerte tenemos que soportar que se le ensucie su memoria, y no solo a ella sino a todos los miembros de la familia”, relató la señora Zapata Orozco, al tiempo que dijo que “los familiares de Nancy le haremos llegar hoy al general Pedreros un comunicado y un derecho de petición buscando que rectifique lo que dijo, porque no necesariamente toda persona que muere de esa manera era porque estaba ligada con el narcotráfico”. Atribuyó la muerte violenta de su hermana a un atraco, “porque ese día se robaron del almacén donde trabajaba cerca de $15 millones”.

De acuerdo con sus allegados, Nancy Esther era una mujer trabajadora, seguidora de los principios éticos y morales, nunca se casó y tampoco tenía hijos, y desde hacía 20 años trabajaba en almacenes de repuestos para avión. “Trabajó con muchos jefes, pero con este último venía desde hacía un año. En ocasiones tuvo ganas de no seguir allá porque quería dedicarse a un negocio familiar que tenía con otra hermana de nosotras, en el cual argollaban libros de contabilidad y hacían marcos para cuadros. Sin embargo le preocupaba la cuota de más de 1 millón de pesos de la casa que venía pagando hace muchos años. Ni siquiera así le alcanzaba para estar al día porque hasta el momento está atrasada en tres pagos, los mismos que ahora estamos bregando a reunir nosotros, para que no le vayan a quitar la casita a la otra hermana que vivía con ella”.

Agregó que “lo único que pedimos es que su nombre y memoria no se manchen de esa forma”.