Merecido homenaje al precursor del arte en las tablas en Medellín
Gilberto Martínez, le dio vida al teatro
Autor: María Cecilia Hernández
20 de Septiembre de 2007


Hace 40 años el único propósito del médico y cardiólogo Gilberto Martínez Arango al posesionarse como Secretario de educación era terminar el Teatro Pablo Tobón Uribe que estaba en obra negra y darle rienda suelta al proyecto de construcción de la piscina olímpica. Hoy son una realidad.

Foto: Santiago Saldarriaga 

El salón ubicado en la parte posterior del Teatro Pablo Tobón Uribe tendrá el nombre del maestro Gilberto Martínez Arango.

Como parte de la celebración de los 20 años del nacimiento de la Casa del Teatro, de la cual Gilberto Martínez Arango es su fundador y director, el Teatro Pablo Tobón Uribe se une al festejo con un merecido homenaje a este personaje, libertador de las artes y la cultura y precursor de la enseñanza del teatro en Medellín.

Este honor que hoy le hace uno de los mejores teatros de la ciudad al maestro Martínez no es gratuito, pues fue él quien lideró todo el proyecto y la estrategia para que, desde la Administración municipal de la época en cabeza del señor Jaime Tobón Villegas, se lograra terminar la infraestructura del teatro.

Del mismo modo Gilberto Martínez concibió la idea de construir un salón en la parte posterior de la sede del Pablo Tobón Uribe que serviría como espacio dedicado a la enseñanza de las artes y especialmente del teatro.

Y es precisamente este espacio el que será destinado a inmortalizar el nombre de este gran personaje para las generaciones futuras de la ciudad y del mundo, pues el equipo del Teatro Pablo Tobón Uribe, ha querido ponerle el nombre del maestro a este salón, para que, de esta manera, se recuerde sin lugar a dudas que todo este proyecto y movimiento teatral que existe hoy en la ciudad y que sigue creciendo con fuerza tuvo una mano incesante que no titubeó en su meta de enseñarle a Medellín que hay otra forma de educarse y de divertirse.

El teatro vive y agradece

“Hace cuarenta años el Teatro Pablo Tobón Uribe tuvo el apoyo y la voluntad para que este proyecto se terminara y el jalonador de esa tarea fue Gilberto Martínez. Y aunque en ese entonces era tan joven tuvo la valentía de emprender ese proceso con este teatro que era el único en la ciudad”, narró Norela Marín Vieco, directora del Teatro Pablo Tobón Uribe.

La directora expresó su convencimiento en homenajear al maestro poniéndole su nombre a este salón que hoy recobra toda la importancia de la que es merecedor.

“Debemos rescatar esta sala porque nos habla de los inicios de la actividad académica teatral en la ciudad, por primera vez se comenzó a enseñar el teatro gracias a Gilberto y fue en esta sala y por ello en homenaje a él le hemos puesto su nombre.

Es como si él nos hubiera adelantado todo lo que iba a pasar en el futuro en lo que tiene que ver con el arte y la cultura de la ciudad. En aquella época el teatro era un arte con un gran compromiso social y aquí se dio nacimiento a la Escuela Popular de Arte (EPA), que durante muchos años dio grandes artistas a la ciudad.

Brindó la posibilidad a todos los ciudadanos sin distingos de clases sociales de formarse en las artes, en la danza, el teatro, la danza”, recordó la directora.

Hoy la EPA fue asumida por el Instituto Tecnológico Metropolitano (ITM) y ofrece todos los títulos formales y certificados para sus estudiantes y artistas. “Todo eso comenzó en este saloncito que hoy queremos readecuar y darle la importancia y el cuidado que merece”, afirmó Norela Marín.


Proyecto logrado

Al preguntársele por su opinión al respecto de este homenaje, Gilberto Martínez dice “siento taquicardia, sudoración, mareos y todo lo que produce la emoción de ver que en 1965 esto fue la Escuela Municipal de Teatro, fue la Escuela Popular de Arte, aquí se hicieron representaciones de obras muy importantes, y de directores talentosos y reconocidos, y es emocionante ver que la lucha que se hace con cariño da sus frutos en un hijo tan bello como es un salón para el arte dedicado a la comunidad de Medellín”.

Recuerda que además de estar celebrando la consolidación de su proyecto teatral, este año está de cumpleaños La Casa del Teatro. “Estamos celebrando 20 años de estar trabajando continuamente. Desde 1987 se creó La Casa del Teatro, que en un principio era una casa en el aire, sin sede. Otros lugares nos servían como espacios de confrontación del hecho teatral, hasta que conseguimos un espacio en el parque del periodista y hace cinco años logramos una casa en comodato en el barrio Prado”.

Y agrega, “allí presentamos obras, conferencias, videoconferencias y lo que considero más importante, creamos una biblioteca con 8 mil títulos de teatro y cerca de 120 títulos de videos y DVD’s musicales y técnicas de teatro”.

Toda una joya subutilizada que según el maestro debe ser de utilidad académica e informativa para toda la ciudad y los artistas.

Para nosotros es muy importante hacerle un reconocimiento a un hombre que ha trabajado por el teatro y que ha logrado tantas cosas vitales e trascendentales para el arte y la cultura en la ciudad.

“Yo siento que de alguna manera hago parte de este fenómeno. Yo quisiera que la cultura teatral fuera una alternativa, que las políticas del Gobierno dieran a entender que además del aguardiente y del bambuco tradicional existen otras formas alternativas del arte, específicamente el teatro como lugar para ver unos hombres en acción que tratan de llevar un mensaje, que no es el teatro por el ocio, si no que hay un arte que toca directamente la fibra sensible del hombre para su transformación”, expresó Martínez.

Y agregó, “recuerdo en 1955 cuando yo empecé a hacer teatro en el Teatro el Duende y lo comparo con lo que hay ahora y encuentro un avance notable, hay creación de escuelas de teatro, surgen críticos de teatro, encontramos entre 15 y 20 salas de teatro de pequeño formato, tenemos grupos tan importantes como el Pequeño Teatro en donde de martes a sábado hay una afluencia de público con un promedio de 200 personas por función o El Águila Descalza que ha sido paradigma como fenómeno de expresión artística”.

Así mismo, Gilberto Martínez Arango, hizo una reflexión sobre el papel que juegan los gobiernos en el desarrollo y la evolución del teatro y de las artes.

“Es increíble que cuando nosotros vamos a los barrios, llevamos el teatro hasta allá y preguntamos las opiniones con lo que nos encontramos es que nadie sabía de la existencia de este tipo de actividades, porque no han tenido la oportunidad, o no se les informa o nadie los invita, a lo único que los invitan es a tomar aguardiente y a hacer parranda y coplas. Y lo que nos dicen en “vuélvanme a invitar que yo no sabía que esto existía”. Es decir, que esa posibilidad se da con un cambio de actitud de los políticos de este país hacia la aceptación de un arte diferente”, explicó.