Apuntaciones
El Gongorismo
Autor: Luis Guillermo Agudelo
4 de Abril de 2007


Aprovechando la ocasión del Congreso de la Lengua Española en Cartagena y del XIII Congreso de las Academias en Medellín, quiero abordar un tema algo exótico y desconocido para el lector y es el referente al Gongorismo. El Gongorismo fue una escuela y estilo que implantó el poeta Luis de Góngora y Argote (1561-1627) y que consistió en utilizar un idioma florido, adornado e hiperbólico, rescatando, digámoslo así, palabras raras y rebuscadas en la profusa obra que escribió. Como muestra de su estereotipado lenguaje, vemos como graciosamente definía a la leche:

“Líquido super láctico de la consorte del Toro” ¡Vaya expresión bien aliñada y compuesta. En otra circunstancia le dijeron si era capaz de decirle “coja” a la Reina y con inspirado acento e ingenio se dirigió a la soberana en estos términos: “Entre el clavel y la rosa su majestad escoja”. ¡Cómo les parece utilizar una inflexión del verbo escoger tan sutilmente para atreverse a mencionar dicho defecto.

Estas creaciones literarias le valieron grandes dificultades y polémicas discusiones y discrepancias con Quevedo y Lope de Vega. Para que el lector quede bien enterado las tres grandes obras de este muy comentado escritor son: Las Soledades, La Fábula de Polifemo y La Galatea, composiciones dignas de leer y para conocer en detalle su peculiar estilo.

Es bueno saber que Calderón de la Barca fue un buen seguidor de Góngora y Argote y aunque de pronto no es apetecido por muchos, tiene su gracia y pique y además un valor en la Lengua castellana.

Hay varios escritores europeos y latinos que tienen en alguna forma tendencias Gongoristas. Por ejemplo León de Greiff decía de Rosa: “¡Oh Rosa la de los ojos como la noche cerrada; y un sutil estrabismo los volvía pérfidas y malignas azagayas para mi corazón-al par audaz y tímido-, para mi corazón: dardos, virotes y macanas!.

Y me herían dulcísimos sus ojos de terciopelo-negros- y de –lascivia- en llamas. ¡Oh Rosa de los abrazos de fulva leona en brama! .! Rosa pícara felina!” Y a Bolombolo se refería así: ¡Oh, Bolombolo, país exótico y no nada utópico en absoluto, seguramente! Engabelgado de trópicos hasta donde no más. ¡Oh, Bolombolo de cacofónico o ecolálico nombre, onomatopéyico y suave retumbante, ¡ Oh Bolombolo!” . Y basta leer a Romeo y Julieta para observar que una mera subida al balcón de su amada era un cúmulo de versos aliñados y sobresaturados de expresiones superlativas. Para mi apreciación estos giros y manifestaciones de estos poetas tienen mucho del criticado Gongorismo.

Quizás con estas opiniones y comentarios hago una exégesis de Góngora, pero merece la pena desenterrar la obra de este peculiar y controvertido escritor pues su estilo tan polémico para algunos tiene gran valor en nuestra Lengua.

Por todo lo anterior, recomiendo su lectura para que se deleiten con un sinnúmero de entretenidas expresiones de un auténtico poeta y escritor como lo fue Luis de Góngora y Argote.