Contraplano
Unas vidas paralelas
Autor: Orlando Cadavid Correa
16 de Marzo de 2007


¿Qué tienen en común dos figuras de nues-tra televisión que son solamente camaradas y colegas de oficio? Ella es Catalina Aristizábal y él es Diego Cadavid. Los dos nacieron en Medellín. En su niñez, sin darse cuenta, fueron vecinos del Barrio Belén.

La diva aterrizó primero. El divo lo haría poco después. Los padres de la niña residían en una casita esquinera que estaba a 3 cuadras del parque principal del sector. Los papás del monito moraban en una residencia aledaña a la Universidad de Medellín. Si alguna vez se cruzaron por el vecindario, iban de paseo en sus respectivos cochecitos, y no tuvieron oportunidad de saludarse.

Son muchas las casualidades entre los dos artistas de la pantalla chica, que ya no resulta tan pequeña por el tamaño que ahora traen los receptores fabricados en el lejano mundo asiático.

Ella es hija de un matrimonio que se desbarató porque a sus padres “se les acabó el amor, de tanto usarlo”, parodiando a la finada cantante española Rocío Jurado. Su taita, el abogado Javier Aristizábal Villa, “Galileo”, ex director de la Casa de Antioquia, en Bogotá, vive en Cali, donde está vinculado a la planta de funcionarios de la regional de la Procuraduría General de la Nación. Su madre, Yamile Humar, radicada en Bogotá, tiene un pasado importante como protagonista de telenovelas, cuando los culebrones eran en blanco y negro y el galán de moda era el argentino Julio César Luna.

Él es hijo de otro matrimonio que colapsó porque la rutina es la tumba del amor que llega a través del expediente de la temida epístola de San Pablo. Su papá, Fernando Cadavid, fue visitador médico en Barcelona y Bogotá. Dirige un centro de rehabilitación de adictos a la droga, el alcoholismo y el juego. Le ha ido tan bien que ha aprendido a detestar la pobreza. Su mamá, Gloria Elena Chica, es una mujer hiperactiva que coronó brillantemente su empeño de sacar adelante, sin la ayuda de nadie, a los dos vástagos que le quedaron. El otro hijo, Jorge Juan, el mayor, pertenece al equipo de creativos de Leo Burnet Publicidad.

En épocas distintas, las familias Aristizábal-Humar y Cadavid-Chica agarraron sus corotos para mudarse de Medellín a Bogotá, en busca de nuevos aires para sus hijos. Allá crecieron, se educaron, se formaron y se convirtieron en figuras de la farándula nacional.

Ella llega a la televisión porque la pasión por el medio fue germinando a medida que crecía como un asunto de familia: la mamá Yamile, actriz de primer orden; el tío Alí, actor, director y libretista, y su prima hermana Xiomara Xibille, presentadora de espacios en las franjas de entretenimiento para niños.

Él arriba al medio a través de una oportunidad bien aprovechada que se le dio, por su pinta, en el seriado “Padres e hijos”. El único antecedente del apellido Cadavid, en la televisión, lo llevaba la veterana Dora, quien es de una parentela maicera lejana a la del Diego. Lo único que tienen en común es que son paisas y que están muy familiarizados con las cámaras, los reflectores, los parlamentos y todo lo que tenga que ver con el arte escénico.

Ella y su hermanita afrontaron problemas desde el primer día de prekínder, en Medellín, cuando sus compañeritas se burlaron de sus verdaderos nombres de pila: La una se llamaba Berenjena y la otra Tusilago. Los padres, que resultaron unos bárbaros en materias bautismales con sus dos angelitos, procedieron a enmendar la doble plana, en diligencia ante notario público, y las dos muchachitas pudieron estudiar tranquilas al recibir los nombres normales de Catalina y Natalia, quien siempre ha estado lejos del mundo artístico y vive en Miami, donde convirtió en abuelos a Yamile y a Javier.

Los dos actores medellinenses sólo han compartido papeles estelares en una telenovela: “Mesa para tres”, de Caracol, que alcanzó importantes índices de audiencia.

Hoy coinciden en el mismo canal. Ella protagoniza todas las tardes un seriado en el que asume el papel de “Doctora Corazón”, desde una emisora, para resolverle los problemas a Raimundo y todo el mundo. Él es uno de los actores principales de la telenovela “Las Profesionales”, en la que unas mujeres atractivas se dedican al repugnante oficio de trepadoras sociales.

A propósito de bodas: Catalina se desposó el año pasado con el futbolista Lucas Jaramillo, (paisa como ella e hijo de Horacio Jaramillo, “El Loco”), en una ceremonia celebrada en una playa privada, cerca de Santa Marta, la bahía de don Rodrigo de Bastidas. La pareja está a la dulce espera de su primogénito.

La apostilla: Matrimonialmente, Diego Cadavid mantiene el invicto. Se niega rotundamente a escuchar campanas de boda. Está unido sentimentalmente a la hermosa actriz cartagenera Zharick León. La pareja se siente a gusto así, sin curas, jueces, ni notarios de por medio. Su tío Carlos Cadavid Correa, “Carepato”, asegura que el sobrino está vacunado contra la peste boba (o sea contra el matrimonio y todos sus derivados).